Y cantamos Victoria

Victoria Aguirre fue absuelta y está libre. Rolando Lovera seguirá preso por 16 años más. No fue un triunfo completo, pero es mucho más de lo que se podía esperar de un proceso judicial que comenzó con la arbitraria detención de Victoria un 29 de enero del 2015 cuando llegó al hospital con su beba Selene ya fallecida, luego de una semana de golpes, encierro y amenazas por parte de su exconcubino, y prosiguió con su implacable revictimización por parte del Estado. Este giro de la historia no hubiera sido posible sin lucha.

Por Tania Piris da Motta*

Oberá, Misiones. 21 de diciembre de 2017, día de la sentencia del crimen de Selene Aguirre: el juez pronunció “absolver” y todos permanecieron expectantes, incrédulos. Sólo cuando dijo el nombre completo de Victoria Elizabeth Aguirre estalló el grito que después recorrió las redes, el grito contenido durante tantos días, meses, años, el grito de sorpresa, de alivio, de alegría. El grito de victoria. Luchamos, compañerxs, y esta vez, ganamos: 19 años de cárcel para Lovera, absolución para Victoria. Ya no es sólo una consigna en una bandera (o en muchas de ellas), el título de una comunidad en Facebook, el nombre de una Mesa de organizaciones que debió atravesar por muchos avatares y llegar a la instancia final con bastante desgaste a cuestas. Es una realidad. “Y parece un sueño”, dice Victoria.

Has recorrido un largo camino
No fue fácil llegar hasta acá. Ríos de tinta, como dirían los anacrónicos, o gigabytes de flujo informativo, como dirían los aggiornados, marchas, movilizaciones, viajes, entrevistas, investigación del expediente, conexiones nacionales e internacionales, desconexiones locales, llantos, broncas, visitas a la cárcel, campañas de firmas, campañas financieras, campañas de Twitter, flyers, carteles, pintadas, esténciles, radios abiertas, intervenciones, amicus curiaes, audiencia en el Congreso, en fin, gestos que se resisten a la simple enumeración porque desbordan cualquier contabilidad.
Gestos que dijeron en todo momento: tu lucha es mi lucha, tu libertad será parte de la liberación de todxs.
Gestos que se enfrentaron a la mediocridad del sentido común mediático, bancándose insultos, difamaciones y descalificaciones, respondiendo con entereza y persistencia, horadando la piedra milenaria de la opresión de género y mostrando la violencia cotidiana de la desigualdad de clase.
Gestos que se plantaron frente a los medios, frente a la Policía, frente a la Justicia, frente al sistema carcelario, frente al Estado, y consiguieron la inhibición del tribunal y la anulación de un juicio.
Gestos que no resignaron discusiones (tácticas y estratégicas), sobre el mejor modo de lograr el objetivo de la libertad y la absolución, sobre el significado político de lograr ese objetivo, y sobre el compromiso político que implicaba lograr ese objetivo.

Victoria en libertad junto a sus padres. Un reencuentro muy esperado. Foto: Inti Raymi.

Victoria, sensación extraña la de verte así
Mientras tanto, ahí estabas, Victoria, conteniendo las lágrimas cuando te pedimos que cuentes de nuevo lo que te pasó, eso que no te creyó la policía, que no te creyó la defensora, que no te creyó el fiscal de instrucción, que no te creyó la jueza de instrucción, que no te creyó la fiscal del debate oral en ninguno de los dos debates que tuviste que soportar.
Ahí estabas, Victoria, sonriente porque notaste cierta mejora en las condiciones de alojamiento y comida gracias a la solicitud presentada junto a tus compañeras del Penal de Mujeres de Villa Lanús.
Ahí estabas, Victoria, ansiosa por la inminencia del juicio que en dos días te sumiría en la angustia terrible de sentirte atacada en lugar de protegida.
Ahí estabas, Victoria, preocupada por la salud de tus padres, e impotente por no poder estar junto a ellos.
Ahí estabas,Victoria, fuerte y decidida para enfrentar la nueva instancia de criminalización que llevaría adelante el sistema.
Y ahora estás acá, Victoria, en la plaza, bajo el sol, sin lágrimas, sin ansiedades y sin preocupaciones, con tus 25 años tan nuevos, tan de estreno, y es tan extraño verte así.

Victoria en libertad, la alegria de quienes la acompañaron. Foto: La Rastrojera TV.

Victoria, sensación extraña la de tenerte así
La lucha merecía este final. Pero todos sabemos que merecer no es lo mismo que obtener, menos en tiempos como los actuales, tan poco dadivosos, tan hostiles, tan brutales. Dahyana Gorosito, condenada por un caso muy similar al de Victoria Aguirre, luchadores que están tras las rejas como los Seis Campesinos de Tacumbú en Paraguay, trabajadores como los petroleros de las Heras criminalizados por luchar desde el 2014 y olvidados en algunos recuentos sobre el tema, cientos de detenidos en las protestas políticas, Santiago Maldonado y Rafael Nahuel, que ya no están, manifestantes que perdieron un ojo, compañeros perseguidos por el Estado y demonizados por los medios por enfrentar el embate de la policía, trabajadores de un ingenio heridos y con órdenes de captura; sólo por hablar del aspecto del ejercicio físico, violento, de la dominación.
Y en este contexto, extrañamente, hay un motivo para aplaudir el alcance de la suma de los gestos realizados, para celebrar el resultado del camino recorrido, para cantar victoria. Luchamos, compañerxs, y esta vez, ganamos.

* Cronista de Revista Superficie.

Imágenes: La Rastrojera TV e Inti Raymi