Victoria Aguirre y las mujeres trabajadoras

En pocas horas Victoria Aguirre será llevada a juicio oral, luego de estar dos años y medio presa, privada de sus derechos, por causa de un Poder Judicial que hace ya dos años la acusó sin pruebas de haber asesinado a su propia hija, Selene, en complicidad con su pareja, cuando todo indica que en verdad fue secuestrada, incomunicada y golpeada por Rolando Lovera, su pareja, quien acabó asesinando a la niña. Aguirre no es la única mujer de familia trabajadora que tanto el Estado como las clases dominantes criminalizan, maltratan y abandonan: Cristina Vázquez permanece presa hace más de 8 años sin sentencia firme, viendo pasar los días en el mismo Penal de Mujeres en el que se encuentran olvidadas por la justicia Victoria y decenas de mujeres apresadas “preventivamente”.

Por Tania Piris Da Motta (*)

El caso de Victoria Aguirre ilustra claramente cómo la justicia estatal no sólo abandona a mujeres que son llevadas a la extrema precariedad y violencia de no poder garantizar la sobrevivencia de sus hijos, sino que además las ataca y culpabiliza, reproduciendo la misma ideología de género que miles de mujeres en gran parte del mundo, pero sobre todo en Argentina, están poniendo en cuestión. Sin embargo, a pesar de las enormes movilizaciones y jornadas de protestas, los cambios no llegan. Peor aún, la violencia y los abusos recrudecen.

Como Victoria y Cristina, muchas

La Justicia misionera tiene un largo historial de detener “preventivamente” a mujeres pobres y abandonarlas a la espera de juicios que nunca llegan, incumpliendo con los plazos estipulados por leyes internacionales e ignorando toda la nueva jurisprudencia que va surgiendo en torno a los casos que involucran violencia de género.

Según el abogado penalista Eduardo Paredes, representante local de Proyecto Inocencia (encabezado a nivel nacional por el cineasta Enrique Piñeyro), “Las cárceles tienen un montón de inocentes presos. Y otro tema también es que los Estados no reconocen que hay inocentes presos y no establecen un modo de control de lo que hizo el Poder Judicial. Se cree que el Poder Judicial se controla así mismo y eso es falso. Se condena sin pruebas y en Misiones eso es muy reiterativo.(1)

En un comunicado emitido el pasado 24 de noviembre, con motivo del “Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer” y firmado entre otros por Amnistía Internacional, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) y la Asociación Pensamiento Penal, diversas organizaciones civiles han cuestionado la criminalización de mujeres por daños ejercidos por sus parejas contra sus hijos/as, indicando que “es usual que se impute o se investigue a las mujeres por los delitos que sus parejas o ex parejas cometieron sobre sus hijos/as, por considerar que omitieron prestar deberes de cuidado “propios de su condición de madres”, incluso cuando ellas mismas también son o han sido víctimas de la violencia intrafamiliar. Muchas veces estas imputaciones revelan distintos estereotipos de género, que afectan el derecho de las mujeres a un juicio justo e imparcial.(2)

La injusta parcialidad que sufren las mujeres en todos los ámbitos se acentúa cuando la opresión de género se combina con el choque entre mujeres de clases opuestas: una mujer trabajadora, criminalizada, por un lado, y un sistema judicial que trabaja para quienes necesitan de la explotación laboral y de la criminalización de los explotados, por el otro. Cuando la gran matriz de injusticia material que sostiene a nuestra sociedad se hace presente, la violencia, la precarización y el abandono aparecen multiplicados en el cuerpo y en la vida de las mujeres pobres y trabajadoras.

¿Cómo será, entonces, con las mujeres que ni siquiera son reconocidas como trabajadoras por el estado? Tal es el caso de Sandra y de todo un grupo de mujeres tareferas de nuestra provincia que pasaron las fiestas acampando en la Plaza 9 de Julio a la espera de que el Ministro de Desarrollo Social de la Provincia, Lisandro Benmaor, les recibiera. La espera de Sandra y de las tareferas y tareferos también resultó infinita.
Sandra es tercera generación de tareferos. Su madre le crió sola, a ella y a sus hermanos, y hasta parió a uno de ellos en la tarefa. Sumado a sus penurias materiales, los tareferos, el trabajador rural esclavizado que el Estado capitalista esconde, a pesar de su valiente lucha siguen sin ser atendidos en sus más mínimos reclamos: reclaman que se les escuche, reclaman trabajo para el período de interzafra y la respuesta del Estado es un gélido silencio y un criminal abandono.

¿Y si la mujer fuera una trabajadora ya precarizada por el Estado que sale a reclamar por sus derechos laborales? Todos recordamos aquella violenta represión a los docentes en el Puente de Garupá, en 2014: fue tan bestial que tuvo repercusión mediática nacional y derivó en la hospitalización de mujeres por fracturas y otras lesiones y la detención de 20 personas, entre dirigentes de Ate y militantes docentes.

¿Y si las mujeres son estudiantes de una universidad pública, que sufren acoso y abuso de poder por parte de un docente que es de la misma línea política que la Decana? Los estudiantes de Comunicación Social de la UNaM han llevado adelante una lucha asamblearia extraordinaria que logró torcerle el brazo a la administración, al forzar la separación del docente José Luis Monte y la conformación de un Tribunal Académico que ya le ha iniciado el Juicio Académico.

Las promotoras de salud son otro claro ejemplo de ensañamiento del Estado con los sectores laborales de composición mayormente femenina. A mediados del año pasado hemos visto a las Promotoras de la Salud acampando en la 9 de Julio en reclamo de sueldos adeudados y denunciando la total precariedad en la que se veían obligadas a cumplir una tarea tan importante como la suya.

La precarización laboral sigue siendo el norte de quienes nos gobiernan. No fue algo que se detuvo o retrocedió después de los noventa, sino que se mantuvo y se profundizó en cada nuevo gobierno capitalista, a medida que la crisis mundial se fue profundizando, facilitando los despidos cuando fueran necesarios y asegurando larga vida al clientelismo.

Aliados y género

Así como en la universidad fue una funcionaria mujer quien encubrió al docente acosador y abusivo, quienes primero prejuzgaron y culpabilizaron de todo a Victoria Aguirre fueron también mujeres: la Defensora Pública de Oberá, y la jueza Kunzmann de Gauchat.

En la cárcel, sin embargo, Victoria se encontró con mujeres que la trataron distinto. Y no nos referimos a las mujeres policías, sino a sus compañeras reclusas. Todas son de familia de clase pobre y trabajadora y muestran una solidaridad que no se vio ni en las funcionarias judiciales ni en las mujeres policías: las reclusas del Penal de Mujeres de Miguel Lanús, de Posadas, se han organizado y han luchado para conseguir pequeñas pero reveladoras victorias, como la de Mayra y su huelga de hambre a fines de marzo que consiguió que le dieran los medicamentos que le estaban negando, así estas mujeres van organizándose en una lucha conjunta para mejorar las condiciones en las que se ven forzadas a vivir.

No debemos olvidar que durante la presidencia de una mujer, Cristina Kirchner, el aborto se mantuvo en la ilegalidad (con la cantidad de muertes de mujeres por abortos clandestinos que ello implica). Y así como el hecho de tener una vicepresidenta con discapacidad no impidió el reciente intento de recortar ilegalmente las pensiones por discapacidad, que gobiernen mujeres no garantizará que se avance en la lucha de las mujeres. La cuestión es qué ideología y qué intereses representan y defienden esas mujeres y varones que nos gobiernan.

Mujeres y trabajadorxs en general han mostrado su apoyo a una campaña nacional para obtener la liberación de Victoria Aguirre. La Mesa Provincial por la Absolución de V.A. ha presentado desde diciembre pasado un pedido de informe al Tribunal Superior de Justicia de la provincia, acompañado por las firmas de cientos de mujeres, varones y trans de todo el país, reclamando la libertad y absolución de Victoria. Este pedido solo fue atendido el mes pasado cuando las organizaciones que componen la Mesa se movilizaron hasta el Palacio de Justicia y realizaron una radio abierta para exponer la situación.

Si bien los cambios se resisten a llegar, la lucha de las mujeres ya consiguió liberar a Belén, en Tucumán, de las garras de la injusticia estatal, y a Higui, que además había sufrido las consecuencias de la discriminación por su elección sexual. La libertad de Victoria Aguirre puede ser otro triunfo importante en la lucha de las mujeres, sobre todo para las mujeres de la clase trabajadora, al seguir centrando el ataque en los cimientos mismos sobre los que se construyó esta gran e injusta desigualdad: la división de la sociedad en clases y la opresión de la mujer, denunciando la complicidad del Estado capitalista y agrupándonos en el camino en el que se combinan la lucha contra toda opresión y la lucha por el fin de la explotación.

(*) Cronista de Revista Superficie. Integrante de la Mesa por la Liberación y Absolución de Victoria Aguirre.
(1) Entrevista a Eduardo Paredes publicada el 6/11/2016. Consultado el día 18/02/2017 en http://www.elterritorio.com.ar/m/mnota.aspx?c=5018070682221358
(2) Consultado el día 20/02/2017 en: http://www.ppn.gov.ar/?q=Violencia_Institucional_y_discriminacion_por_motivos_de_genero_de_en_el_ejercicio_del_poder_punitivo