Victoria Aguirre antes del juicio oral: “Estar aquí es injusto, es un calvario”

Victoria Aguirre ha estado presa 18 meses de sus jóvenes 23 años. Aunque no está condenada, debe permanecer tras las rejas porque la acusan injustamente del homicidio de su hija Selene. Es víctima por partida doble: fue maltratada por su ex pareja, quien terminó matando a la beba, y también fue maltratada y criminalizada por el Estado. A poco tiempo del juicio oral, reconstruimos su historia.

Por Tania Piris Da Motta (texto y fotos) (*)

Victoria Aguirre ha estado tras las rejas 18 meses de sus jóvenes 23 años: 3 meses en la comisaría de Oberá y 15 meses en el Correccional de Mujeres de Villa Lanús. Al igual que el 80 % de sus compañeras del penal, Victoria no está condenada, pero debe aguardar el juicio oral, previsto para este mes, con prisión preventiva, ya que está acusada del homicidio de su hija Selene, una acusación tan injusta como incomprensible. Estudiante de Magisterio, madre atenta al desarrollo físico y neurológico de una nena con discapacidad, Victoria sufre una doble (o múltiple) victimización: la de su ex pareja, que la maltrató a ella y a la nena hasta su muerte, y la del Estado, que la criminalizó a través de diferentes instituciones, incluyendo la Justicia, que ahora le puede dar una condena de 30 años. Además de consultar a familiares y participantes en el caso, revista superficie obtuvo su testimonio en una entrevista realizada en la cárcel, con el propósito de reconstruir su historia.

Tantas injusticias repetidas
Para Victoria, la noticia de que pronto comenzará el juicio oral es tan alentadora como angustiante. Desde hace un año y tres meses está en el Correccional de Mujeres ubicado en Villa Lanús, Posadas, a la espera de una noticia como ésta, pero a la vez, le gana el temor de volver a ver a su ex pareja, Rolando Emilio Lovera, responsable de los actos de violencia que causaron la muerte de su hija Selene, de dos años y medio, y de la cual la acusan injustamente.
Victoria sufrió todo lo que una mujer pobre y de clase trabajadora puede sufrir en este sistema que siempre termina condenando a los más desposeídos: fue madre soltera a los 20 años; no recibió los mejores controles médicos durante el embarazo; tuvo que recorrer mucho dentro del hospital público Samic de Oberá para que le hicieran estudios a su hija recién nacida; le costó encontrar a un buen pediatra que finalmente le diagnosticó calcificaciones en el cerebelo -que le causaban retraso madurativo y convulsiones.; y se dedicó a estudiar aun cuando en la Escuela Normal no contemplaran la situación de estar a cargo de su hija.
Pero lo peor vendría en enero del 2015, luego de acompañarse con Lovera, a quien conoció en el colectivo de regreso del Magisterio. Lovera la sometió a una pesadilla de la que ella a veces parece no haber despertado. “Esto pasó como un sueño. Hasta ahora tengo la imagen de ella en su cajón y para mí es un sueño. Tengo la sensación de que voy a salir afuera y la voy a encontrar, pero no es así”, dice mientras se le caen las lágrimas.

Victoria Aguirre en la cárcel vertical

Pormenores del viaje al infierno
Fueron ocho días de horrores y espanto en las que el agresor las mantuvo cautivas, las amenazó con armas, ejerció violencia física y psicológica contra ellas y terminó causando la muerte a la más vulnerable de las dos, la pequeña.
Los padres de Lovera habían pedido que cuidaran la casa mientras ellos salían de viaje, y allí comenzaron las agresiones. Luego de la mudanza, Lovera las llevó a la arenera Simón donde trabajaba, ese 21 de enero del 2015. “Estaba todo bien, cuando aproximadamente a las 10 de la noche agarra a mi hija, Selene, y la sacudía de arriba abajo, chocándola contra su pecho y hacia abajo, varias veces. Ella tenía calcificaciones en el cerebelo, por lo que no se podía golpear, ni reirse fuerte, ni llorar, ni agarrar viento. Como le dije eso para que la soltara, él me preguntó si yo le estaba culpando a él del problema que ella tenía. Él nunca había sido así con nosotros. En un momento de descuido la saco de su brazo, y él nos empieza a pegar”. Las agresiones no se detendrían: amenazándolas con un arma, las dejaba encerradas durante el día en la casa y a la noche las llevaba con él a la arenera hasta las 6:00 del día siguiente. Rompió el celular de Victoria para mantenerla incomunicada y publicó una foto en Facebook con la leyenda “Yendo a Itu” donde se veía a la nena en el asiento de un vehículo, con el propósito de despistar.
El relato continúa: “Él me obligaba a hacerle prácticas sexuales y me amenazaba con pegarle y matarle a mi hija, con un arma. Nos pegaba a las dos, más que nada a ella; entonces yo me ponía arriba de ella para que no sintiera los golpes. Dos veces me pegó en la nuca, tan fuerte que perdí la movilidad de mi cuerpo”.
Hasta que llegó el día de la tragedia, el 29 de enero de 2015. A las 5 de la mañana, en la arenera, Lovera pateó a Victoria, que se había quedado dormida, aparentemente dopada. La joven, aún confundida, miró alrededor y vio a la nena desnuda de la cintura para abajo, en una silla. Como parecía dormida, le pidió permiso a Lovera para buscar el chupete por si se despertaba. Cuando volvió con el chupete, Lovera tenía la nena en brazos y había llamado a un remís para mandarlas a casa. Cuando Victoria se subió el vehículo, él colocó a la bebé en su regazo y las siguió con la moto. “El día 29, después que nos llevó de la arenera a la casa, yo le dije que ella no respiraba; ya le había hecho los primeros auxilios como sucedía cuando tenía convulsiones, pero no reaccionaba. Él se agarra la cabeza y dice ‘Esperá, vamos a ver qué hacemos’. Yo le digo que me lleve al hospital, aunque sea con la moto. Le grité que me lleve, para que le vean, porque si él decía que ella convulsionó, entonces tenía que reaccionar, ¿no? Entonces me llevó y me dejó ahí. Pero la doctora me dijo: ‘Ya no hay nada más que hacer’.” La beba había fallecido varias horas antes.
La autopsia determinó que Selene recibió un fuerte golpe en la cabeza, lo que le provocó un derrame y un paro cardiorrespiratorio. Victoria cree que ese golpe se lo dio Lovera en la arenera el día 29 de enero, cuando ella se quedó dormida.

Victoria Aguirre en la cárcel cabezas

Ahora Victoria debe responder ante el tribunal conformado por Lilia Avendaño, Francisco Aguirre y José Pablo Rivero, porque la primera versión que dio cuando llevó el cuerpo sin vida de su hija al hospital fue la que Lovera le obligó a decir bajo amenaza: que había sido un accidente.

Violencia estructural
Claudia Aguirre, la hermana de Victoria, recuerda perfectamente el día de la detención y la forma en que actuó la policía, llevándola a rastras y a empujones, mientras Victoria estaba en shock, agarrándose de donde podía para no alejarse de la camilla donde aún permanecía su hija. En un momento de lucidez, Victoria nombró a su expareja y dijo “él me trajo, él fue”, pero Lovera se había dado a la fuga y nadie la tomó en serio. Luego de eso, sólo se incrementaría la criminalización y la violencia institucional. Según el relato de Claudia, el médico policial, de apellido Centurión, sólo le revisó muñecas, antebrazos, tobillas y rodillas, sin ver los moretones que tenía en toda la espalda, y tampoco la derivó al hospital para determinar si hubo abuso sexual. Se analizó la presencia de alcohol en la muestra de sangre pero no la de psicofármacos.
Sigue contando Claudia: “La defensora pública, Teresa Gómez de Roth, no hizo avanzar la causa en la etapa de instrucción, a pesar de que yo le llevé las copias de los cuatro perfiles de facebook que tenía el abusador, y le comenté sobre sus antecedentes de violencia familiar”. Según Claudia, Lovera tenía cuatro identidades diferentes en la red social, y además, fue objeto de denuncias por maltrato de parte de su ex pareja, madre de sus dos hijos, pero esos datos no fueron investigados. Por otra parte, la arenera donde sucedieron los hechos cuenta con cuatro cámaras de seguridad, pero sólo se presentaron los registros correspondientes a una de ellas, la de la entrada, según Claudia porque la hija del dueño es cuñada del acusado.

Victoria Aguirre Claudia Aguirre

El padre de Victoria, Víctor Aguirre, contrató a un abogado, Javier Millán, quien se bajó del caso sin dar mayores explicaciones y luego a Roberto Bondar, quien actualmente lleva la causa. La diputada Myriam Duarte, del Partido Agrario y Social solicitó al médico psiquiatra Oscar Krimer, que le realice una pericia psiquiátrica a Victoria. Este profesional ya había actuado en la causa María Ovando, a la que aportó la pericia que constituye el 40% del dictamen absolutorio de esta otra víctima de criminalización de la pobreza.
El psiquiatra se entrevistó con Aguirre en la comisaría de Oberá donde estaba alojada, y determinó que se trataba de una “madre ejemplar”, dedicada a su hija y consciente de su patología, por lo que le realizaba constantes controles médicos, con conocimiento de medicamentos e indicaciones de prescripción.

Victoria Aguirre y Selene borroneado

Victoria recuerda, en la charla mantenida con revista superficie: “Le llevábamos al hospital para estimulación temprana, pero lo que le hacían no era efectivo, por lo menos para mi gusto. Le cambié a otra estimuladora, pero como tampoco veía progresos, decidimos estimularla nosotros mismos. Yo seguía estudiando Magisterio y llegué hasta tercer año. Perdí algunas materias, porque cuando ella quedaba internada no me aceptaban la constancia, porque no era a mi nombre, sino al de ella. Yo llevaba una carpeta personal con toda la historia clínica de la nena. Para ese entonces ella ya se sentaba solita y ya reconocía al abuelo y al tío. Le gustaba mucho mirar la tele. Y agarraba sus juguetes y su mamadera”.

Victoria Aguirre y Selene 2 borroneado

El psiquiatra también determinó que se vinculó afectivamente a una persona que la engañó y abusó de ella en forma creciente, dejándola en un estado de indefensión y pasividad y, en los últimos momentos, de shock y pánico. La historia fue descripta como una “encerrona trágica”; y con ese nombre se conoció públicamente el acontecimiento en la crónica realizada por la periodista Alicia Rivas en esta revista. En las encerronas trágicas, la víctima no tiene opciones, está totalmente sometida a su agresor, y no puede escapar de este “desamparo cruel”, en palabras del psicoanalista Fernando Ulloa.
Tan cruel fue el desamparo que según el testimonio de Claudia Aguirre, un conocido del padre, de oficio albañil, se cruzó con la familia en una ocasión en que estaban haciendo compras. Victoria alcanzó a decirle: “Por favor, decile a mi papá que él me pega y a mi hija también”, pero el albañil pensó: “Quién no le dio una cachetada a su mujer alguna vez”, y no hizo nada al respecto. A la naturalización de la ideología machista se sumó el miedo atávico: Victoria había logrado convencer a su pareja de llevar a la nena al hospital dos días antes del fatídico día (con la excusa de una supuesta alergia a los gatos), para que allí constataran los moretones, pero la médica que la atendió no hizo la denuncia correspondiente en ese momento, porque el agresor le espetó: “Fijate cómo está ella y pensá cómo podés quedar vos”.

Encerrada, pero con entereza
De acuerdo con las declaraciones de Krimer, la pericia psiquiátrica no fue presentada en tiempo y forma y tampoco se hizo la conferencia de prensa acordada con Duarte, debido a que el abogado decidió cambiar de estrategia, y, así, la carátula del delito sumado al agravante del vínculo, impidieron la excarcelación. Esto permitió que estén llegando al juicio víctima y victimario en igual condición y en claro perjuicio de Victoria, sobre quien recaería una pena mucho mayor.
Krimer no comprende ni comparte el cambio de estrategia del abogado, a quien acusa de falta de honestidad profesional. También denuncia la inacción de la diputada que lo contactó y que se llamó a silencio ante estas circunstancias. Señala, además, la falta de pronunciamiento público sobre este hecho en particular por parte del Colectivo de Acción contra las Violencias de Género, que denunció el caso de Victoria Aguirre en el último “Ni una menos” realizado el pasado 3 de junio.
Sin embargo, el abogado Bondar asegura haber presentado el informe y atribuye a la jueza de instrucción la falta de consideración del documento pericial. La familia de Victoria, por su parte, considera que Bondar fue el único abogado que se movió por el caso, en comparación con el resto de los profesionales que la dejaron prácticamente abandonada. Expresan su confianza en el accionar del letrado, quien, según cuentan, impidió que se le practicara una pericia psicológica por parte de la defensa de Lovera, que varias veces intentó convencerlo de que Victoria se declarara “esquizofrénica” para así exculpar al presunto femicida.
Sobre su situación de encarcelamiento, dice Victoria, sin poder contener el llanto: “A mí me parece injusto. No entiendo en qué se basan los jueces para dictar una prisión preventiva. Si yo quisiese que ella hubiese muerto le hacía faltar una dosis de su medicamento y ya estaba. Ella siempre tuvo lo justo y lo necesario. Estar acá es un calvario… A veces quiero ayudarles a mis padres cuando tienen problemas, pero tengo impotencia por estar acá”.
No obstante, ni siquiera presa, Victoria perdió su entereza. Es conmovedor observar cómo sus compañeras del penal la tratan con cariño, respeto y agradecimiento. Junto con otras reclusas, presentó un reclamo ante la Jefa de Régimen por el maltrato psicológico que recibieron de algunas celadoras y por las malas condiciones en que están alojadas, incluyendo la calidad de la comida. “Un día nos sirvieron una polenta blanca que parecía un engrudo, cuando es sabido que cada una de las presas por delitos federales significa un monto de 22 mil pesos al mes”, relata. Las internas no sólo son las encargadas de cocinar y de hacer la limpieza de los calabozos y de los baños, sino que además deben aportar algunos elementos de limpieza porque los que provee la institución son insuficientes. En los días más fríos de este invierno, la mayoría estuvo con gripe porque debían levantarse a las 5:30 el día de “fajina”, y además las duchas eléctricas no funcionaban. Después del reclamo, hubo algunos cambios; “mínimos”, aclara Victoria. “Ahora por lo menos podemos comer fideos; durante tres meses sólo comimos polenta o arroz; pero la cantidad de carne sigue siendo escasa. Y arreglaron una de las duchas eléctricas”, explica.

Victoria Aguirre en la cárcel c entrevistadores

(Pre)juicio
Cuando tratan de explicar cómo alguien puede llegar a esta situación, tanto Claudia como Victoria coinciden en una palabra: prejuicios. El prejuicio de la defensora, que le dijo que se preparara para 35 años de cárcel, y le quitó toda esperanza. El prejuicio de una ciudad que le dio la espalda y resolvió dar crédito a la frase “algo habrá hecho”. El prejuicio de la policía que la llamó “negra asesina” al meterla al calabozo. El prejuicio de la guardiacárcel que le gritó: “Pensás que podés matar a tu hija y estar tan tranquila. Ahora vas aprender lo que es vivir acá adentro”. El prejuicio de la jueza de instrucción, Alba Kunzmann de Gauchat, que desestimó todo el historial previo intachable de la joven y le dictó la prisión preventiva sin escucharla ni una sola vez. El prejuicio de los periodistas que después de contar el caso, se preguntaron: “¿Acaso no podía romper una ventana y escaparse?” En fin, el prejuicio que siempre recae sobre una mujer víctima de violencia de género.
Victoria, así como Belén, la joven tucumana que sufrió un aborto espontáneo y fue injustamente acusada de asesinar a su bebé, es un caso testigo donde se ve claramente que toda la fuerza del sistema punitivo (que deja libres e impunes a violadores y asesinos, sobre todo si se trata de “hijos del poder”) se descarga sobre los sujetos más vulnerables del sistema social, que poco pueden hacer para defenderse apropiadamente. Misiones tiene un triste récord de casos de agresores y femicidas que eludieron a la Justicia y fueron protegidos por sus amigos o parientes con riqueza y vínculos con el Gobierno o las jerarquías del Estado. El de Tati Piñeiro es uno de los más resonantes: una niña de 18 años, violentamente ultrajada y asesinada en la localidad de Puerto Esperanza hace cuatro años, cuya madre aún espera que se haga justicia a pesar de haber llegado incluso a la entonces presidenta de la Nación, Cristina Kirchner, quien no le prestó atención al reclamo. En este crimen, los vecinos del pueblo señalan como posible perpetrador al hijo de un diputado y sobrino del intendente, que sigue comportándose con la impunidad que brinda el tener un apellido “intocable”.
El caso de Victoria, como caso testigo, sólo podrá ser diferente si la sociedad sacude y dispersa las capas y capas de prejuicio que se ciernen sobre esta víctima y la dejan sin escapatoria, a partir de acciones de visibilización y de solidaridad. La proximidad del juicio oral brinda esta oportunidad. Como parte de una campaña por su absolución, se ha creado el facebook “Absolución para Victoria Aguirre” (facebook.com/absolucionparavictoriaaguirre) y el mail absolucionparavictoriaaguirre@gmail.com, con el propósito de recibir adhesiones. También pueden enviarse pedidos de absolución a tribunalpenal1.obera@jusmisiones.gov.ar, que es la casilla de correo electrónico del Tribunal Penal de Oberá.

Tensa espera
Entre anhelante y aterrorizada, Victoria se expone, en el mejor de los casos, a la absolución, y en el peor, a una perpetua. La Justicia le negó asistencia psicológica y ahora la necesita para enfrentarse a esta situación en extremo estresante. Aunque tiene a su favor que el Consejo Nacional de la Mujer se presentó como amicus curiae y defendió su inocencia, el temor está justificado y debe aprender a convivir con él.

Victoria Aguirre en la cárcel primer plano

La joven se niega a un juicio abreviado, con el que podría salir antes, porque no quiere admitir una culpabilidad que no tiene. Sólo quiere se haga justicia por su hija y que el culpable reciba la merecida condena. “Que él pague por lo que nos hizo a las dos. Él me robó lo más importante de mi vida. A mi hija nunca más me la van a devolver.

(*) cronista de revista superficie

Entrevistas: Tania Piris Da Motta, Franco Tabares, Lydia Saidón, Marina Repetto y Alicia Rivas
Fotos de Victoria y Selene: Perfiles de Facebook