Una instancia histórica en la discusión del modelo energético regional

Con una participación cercana a las 120 mil personas, la Consulta Popular sobre Represas Misiones 2014, debe ser analizada como un hito histórico y social. Durante siete jornadas, esta actividad convocada por medio centenear de organizaciones y sin participación alguna de la burocracia jerárquica del Estado, brindó a la ciudadanía en general la posibilidad de expresarse en relación a un modo de producción energética, que involucra el manejo de los recursos naturales, el ambiente, la salud, el territorio, la cultura, y los Derechos Humanos.

Por Sergio Alvez (*)

Familias, voluntades individuales, comisiones barriales, iglesias, sindicatos, organizaciones sociales, ambientalistas, militantes de Derehos Humanos, estudiantes, docentes y partidos políticos diversos, han sido partícipes de una gesta que permitió obtener una idea cabal acerca de la aceptación o no de los proyectos hidroeléctricos que se proyectan para Misiones, en relación a una porción concreta de la población. Esta estimación es, en términos generales, la misma que incluso el gobierno provincial a través de varios voceros (incluyendo el propio gobernador) reconoce: más del 80% de los misioneros rechaza la construcción de represas que afecten territorio misionero.

Quienes trabajamos durante las siete jornadas en algunas de las 1014 urnas dispuestas en toda la provincia, hemos escuchado en boca de miles de misioneras y misioneros, las razones del rechazo a las represas en esta región. Palabras más, palabras menos, todos estos argumentos que se alzan contra las represas, ya han sido además debidamente demostrados por diversas investigaciones de orden científico y académico, y en gran medida, por el empirismo.

En este sentido es posible clasificar algunas de las más importantes argumentaciones contra las hidroeléctricas. Por un lado, las represas provocan embalses que inundan pueblos enteros. Son geografías que ante este tipo de emprendimientos, desaparecen. Con el territorio, se destruye la historia, la cultura, los recursos naturales, los lazos comunitarios y las condiciones socioeconómicas de subsistencia. Hay millones de desplazados por represas en el mundo. Millones de ellos están en Latinoamérica y casi cien mil personas, fueron expulsadas de sus lugares originarios debido al embalse, la obra pública derivada y los negociados inmobiliarios que ocasionó la represa de Yacyretá. El impacto social sobre estas familias ha sido estudiado largamente.

A nivel mundial, se estima que en el 90% de los casos de construcción de grandes represas, se ha presentado un proceso de violación a los derechos humanos de las familias afectadas, y estafas en la instancia de indemnizaciones.

Otra impronta que aparece fuertemente ligada al rechazo a las hidroeléctricas tiene que ver con la salud pública. Un informe elaborado por varias universidades del país a pedido de Entes Binacionales Sociedad del Estado (Ebisa) – comitente de los proyectos Garabí y Panambí- indica: “El impacto más relevante tiene que ver con el establecimiento, como resultado de la formación del embalse de Garabí, de condiciones ambientales favorables para la proliferación de especies transmisoras de enfermedades humanas. En la consideración de las plagas que afectan la salud pública y la agricultura en la zona del proyecto Garabí, es lógico suponer que la aparición de un lago de una superficie considerable y subembalses relacionados, así como la modificación del régimen hídrico y el reasentamiento de las poblaciones humanas erradicadas de las zonas a inundar, puedan ocasionar una modificación de sus poblaciones naturales o la aparición de otras plagas y problemas sanitarios asociados a las mismas, los que hasta el momento eran desconocidas para el área”.

Además, la propia Organización Mundial de la Salud y una importante cantidad de estudios científicos, concluyen en señalar la vinculación directa entre los embalses de las represas y la proliferación de vectores portadores de enfermedades como dengue y la leishmaniasis, entre otras.

El aspecto ambiental también forma parte de las razones más reiteradas entre aquellos ciudadanos que en la Consulta Popular sobre Represas votaron por el No. Misiones cuenta en las costas del río Uruguay, con recursos naturales de una riqueza biológica inconmensurable; escenarios donde late la selva, como hogar de la flora y fauna en peligro de extinción.

Actualmente, el proyecto en danza que más preocupa a los misioneros es Garabí/Panambí, que incluye la instalación de dos usinas hidroeléctricas que de construirse, acabarían con más de 50 mil hectareas en las márgenes del río Uruguay, y provocaría el desalojo forzoso y relocalización de miles de familias que durante generaciones han cuidado esas tierras.

Desde 2012, se vienen desarrollando los estudios de factibilidad para este proyecto binacional que encaran la Argentina y Brasil, con fuerte resistencia social en ambos países. Estos estudios tienen un costo de 45 millones de dólares y están siendo realizados por un grupo de empresas aunadas bajo el nombre de Consorcio Energético del Río Uruguay. Las empresas argentinas que integran el consorcio que ganó la licitación basan sus negocios en la construcción de represas y trabajan para la Entidad Binacional Yacyretá. Una de las firmas brasileñas tiene antecedentes de fraguar un estudio de impacto ambiental. No existe la más mínima garantía de imparcialidad en los estudios.

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En este contexto, la Consulta Popular sobre Represas irrumpe además como una reacción a la violación sistemática del gobierno misionero a la ley provincial 56, que obliga al Estado a convocar a audiencias públicas y plebisctio vinculante, por todo proyecto hidroelétrico que pueda afectar recursos naturales de la provincia.

Así, esta Consulta Popular se circunscribe a las acciones y expresiones de cientos de pueblos afectados por diversos proyectos productivos nocivos, que utilizando herramientas similares y alzando la voz, dan paso a la discusión de estos escenarios complejos, donde lo que irrumpe es la necesidad crucial de equilibrar los modelos energéticos y de explotación de los recursos naturales, hacia matrices que incluyan a la justicia social, la preservación del medio ambiente y el respeto por la historia y la cultura de los pueblos, así como la dignidad y los derechos humanos de las personas. De esa búsqueda y muchos más, nos vino a hablar la Consulta Popular sobre Represas Misiones 2014, una instancia histórica en la discusión del modelo energético regional.

(*) Periodista de revista superficie. Fue coordinador del Equipo de Comunicación de la Consulta Popular sobre Represas Misiones 2014.