“Tarde o temprano se sabrá quién o quiénes mataron a mi hija”

“Tarde o temprano se sabrá quién o quiénes mataron a mi hija”

Rosa González, madre de Taty Piñeiro, la joven asesinada en Puerto Esperanza en julio de 2012, dialogó con revista superficie por el primer aniversario del femicidio. Consideró fundamental que se rompan los círculos de impunidad, amenazas y miedo que impone el poder político en connivencia con algunos medios y, hasta ahora, el Poder Judicial. La etapa de instrucción se encuentra llena de agujeros negros y, momentáneamente, desprovista de juez competente.

Rosa González tiene siete hijos. Una de las más chicas, Taty Piñeiro, fue violada y asesinada el 12 de julio de 2012. Desde entonces, Rosa juntó fuerzas y salió a luchar para que se investigue debidamente y se haga Justicia por su hija. Pronto encontró acompañamiento de un puñado de personas del pueblo; entre ellos, docentes, comunicadores y vecinos. En la marcha del primer aniversario, la monja Marta Pelloni, reconocida por su cruzada fundamental en el caso María Soledad Morales de Catamarca, la acompañó en la concurrida marcha de silencio que se realizó en las calles de Puerto Esperanza.

Desde que comenzó a luchar, Rosa recibió amenazas y aprietes que se extendieron a todo el círculo que la acompaña. El poder local busca silenciar lo que ella grita con el alma: que para encontrar a él o los responsables de la muerte de su hija hay que mirar con atención al hijo del diputado provincial “Pato” Gruber. “Me van a tener que matar para callarme”, jura.

Hasta ahora, la investigación judicial sólo logró sembrar dudas de connivencia con el poder político y dejó un tendal de omisiones y puntos sospechosos que no se investigaron. En mayo de este año el juez Fernández Rissi pidió su inhibición de la causa, acorralado por la aparición clave de unas fotografías reveladoras, que echarían por tierra la hipótesis que buscaba favorecer: la que inculpaba sólo a un joven compañero de Taty, aparecido muerto luego en una comisaría de Iguazú. Sin embargo, por los retrasos procesales y la falta de voluntad política, todavía no se designó un nuevo magistrado y el caso permanece estancado mientras crece el descontento de la ciudadanía y los espacios que le van dedicando al tema en la prensa nacional.

En este contexto revista superficie entrevistó a Rosa, la mamá de Taty.

¿Qué recuerda de la mañana en que se enteró de la muerte de su hija?

Estaba en el Registro de las Personas a media mañana, ahí me encontró una vecina y me dijo que habían encontrado el cuerpo de una chica al costado del camino. Salí corriendo para casa y llamé a lo del hermano de Taty porque ella solía quedarse a dormir en su casa, pero no estaba. Salí luego hacia donde habían encontrado el cuerpo y ahí veo que había mucha gente. Estaba el intendente Alfredo Gruber que fue el primero que me atajó; después vino su esposa, Alicia, y no me dejaron pasar. Ellos son los tíos de Fabián Gruber. Me subieron a la camioneta y me llevaron a mi casa porque decían que necesitaban el documento de mi hija y una foto. Cuando volvimos al lugar ya estaba el diputado Gruber también. A todos ellos les dejaban cruzar el vallado menos a mí. Protesté y me llevaron a la comisaría, después me inyectaron algo a la fuerza y me llevaron al hospital, donde estuve dormida y dopada.

Al día siguiente recién estaba en mis cabales de nuevo y ahí empecé a escuchar y a averiguar.

-¿Cómo ve la situación en Esperanza?

Las cosas no están nada bien. Estamos todos perseguidos, los que caminan con nosotros están siendo perseguidos, amenazados, difamados. Hay aprietes, periodistas locales que nos dan la espalda y nos difaman, diarios que nos hicieron de lado, todo por presión del poder de turno en Esperanza. En las marchas mandan a supuestos periodistas a filmar y después esas filmaciones nunca salen, las usan para identificar y apretar a la gente. Quieren que el caso se olvide, que se deje de hablar.

—¿Pudo ver el expediente luego de las gestiones que hicieron en Posadas hace tres semanas ante el Secretario de acceso a la Justicia, el Subsecretario de Seguridad y el Ministro de Derechos Humanos?

No hasta el momento. El juez nunca nos dejó hacerlo, cuando al menos debería habernos dado una copia. Cuando estuvimos en Posadas con el doctor Oudín, secretario de Acceso a la Justicia, nos firmó un acta donde se comprometió a interceder para que podamos acceder al Expediente, pero todavía no pudimos. Sólo una vez que fui al ver al juez me mostró algunas partes, pero por arriba y sin darme copia.

—¿Qué pasó con los compañeros de su hija después del crimen?

La policía los fue a buscar a sus casas o los agarró en la calle. A algunos los llevaron a la comisaría, a otros a pinares, a otros al río; les maltrataron a todos, les pegaron y amenazaron de que si denunciaban iban a terminar mal. Hasta a mi hijo, de 23 años, el hermano de Taty, tampoco le dejaron ver el cuerpo cuando estuvo en el lugar donde apareció el cadáver. Se lo llevaron detenido, lo golpearon y lo tuvieron todo el día encerrado. Los chicos tienen terror hasta ahora, recién se animaron a venir a la última marcha y fue muy importante que estuvieran ahí. Ellos saben que se está ocultando la verdad.

En la escuela, a la directora y a algunos docentes, los peritos les dijeron que se buscaban siete patrones genéticos, porque una sola persona jamás pudo haber hecho lo que le hicieron a Taty. Hay testigos que escucharon eso. Pero después la cosa cambió: ahora intentan taparlo todo.

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—¿Cuál es la hipótesis que usted pide que se investigue?

La que deberían haber investigado desde el principio de acuerdo a las pruebas y testigos. Todo Esperanza sabe que a mi hija no la mataron en el descampado que apareció, que esa noche estuvo con Fabián Gruber y que él incluso en las noches siguientes al asesinato recibió curaciones en el hospital porque tenía arañazos. El juez tapó todo, tuvo un desempeño muy dudoso, protegió al hijo del diputado con quien fue visto varias veces charlando amenamente. Este juez en vez de investigar montó un circo y, cuando aparecieron las fotos, se hizo el ofendido. Se apartó de la causa porque con esas nuevas pruebas se quedó sin argumento para sostener su teoría y se ve obligado a investigar a Fabián Gruber. Por eso se aparta.

¿Fabián Gruber llegó a estar detenido horas después del hallazgo del cuerpo?

Sí señor. Aunque la policía borró todo y en el expediente no dice nada. Hay testigos que lo vieron demorado en la comisaría, arañado. La mamá de Hernán Céspedes incluso, lo vio. Ella y otras personas. Los policías saben bien esto.

También hay testimonio de una enfermera, con la que yo misma hablé, que afirma que al día siguiente del crimen Fabián Gruber fue curado de unas heridas en sus zonas íntimas. El juez se hizo el distraído con todo esto. El director del Hospital renunció sospechosamente cuando salió a la luz que el cuerpo de Taty había sido llevado al hospital y lavado para borrarle las huellas. Hasta que aparecieron las fotos, que demuestran exactamente que el cadáver de mi hija fue lavado en el hospital. ¿Qué respuesta dio el juez sobre esto? Ninguna. Otra foto muestra claramente que mi hija tiene cabellos rubios en las manos y los primeros días esa información hasta salió en los diarios. El juez tampoco hizo nada con respecto a esto y los medios después no se refirieron más a eso. ¿Se puede ocultar todo de esa forma y engañar a toda la sociedad misionera de ese modo?

—¿Su hija conocía al hijo del diputado?

Si. El intentó tener una relación con ella y se lo había expresado dos meses antes. Ella lo había rechazado. Yo sabía que se conocían a través de amigos en común. Ella le rehuía porque este chico, todo Esperanza sabe, está mal acostumbrado a hacer fiestas donde hay drogas, sexo, alcohol. No es ninguna novedad, ¿por qué entonces la Justicia no averigua todos los antecedentes que tiene sobre esto?

¿Usted cree que su hija estuvo con él la noche del crimen?

Es lo que pudimos averiguar y que la justicia no quiso investigar. Mi hija salió de la escuela y fue vista hablando con Fabián Gruber, que presuntamente la habría ido a invitar a su fiesta de cumpleaños. De ahí la llevó a la panadería “Bigote”, dónde le habría comprado un helado y después alguien los vio unas cuadras más allá. Sabemos más cosas y queremos que se investigue. Las fotos muestran que a mi hija no la mataron en el campito que dice el juez. Las fotos y todos los indicios nos muestran que a mi hija la mataron en otro lugar y que luego la trasladaron hasta el lugar donde finalmente apareció; eso jamás lo podría hacer una persona sola, en moto, como quiso hacer creer el juez.

¿Qué le diría a la sociedad, y a los medios de comunicación?

A los medios, que informen debidamente, que se pregunten ellos mismos por lo que muestran las fotos, por los testimonios, las pruebas que demuestran que la versión de que fue Céspedes o sólo una persona no tiene sentido. Y a la sociedad, que nos acompañe en esta lucha, porque es una lucha de todos. Fue Taty, pero pudo haber sido cualquier otra chica. Con ayuda de Dios, tarde o temprano se va a saber quién o quienes mataron a mi hija.

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