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Tareferos

Familias tareferas protestan frente a la Municipalidad de Posadas.

Por Alexis Rasftopolo (1)
Imágenes: Marcos Otaño (2)

El cineasta boliviano Humberto Ríos solía plantear a sus estudiantes algunas preguntas para desarrollar un tema y complejizarlo. Así, por ejemplo, interrogaba: ¿qué es un terrón de azúcar? Además de la posibilidad de endulzar los alimentos, el terrón de azúcar, sostenía, lleva implícita la historia de la esclavitud:

“Analicen ustedes cómo fue la esclavitud en África, a quiénes esclavizaron, a quiénes llevaron a Centroamérica para la producción del azúcar: a los esclavos. Sangre, guerra y esclavitud: esa es la historia de un terrón de azúcar. Dentro de ese terrón está inmersa la idea”. (3)

Emulando el procedimiento de Ríos, podríamos hacer el mismo ejercicio con la yerba mate. En ese gesto cotidiano de compartir la infusión nuestra de cada día, en esa práctica ritual donde el mate es un modo de la celebración del encuentro, en esas imágenes aparentemente diáfanas de la hoja de yerba mate y del estar juntos se encuentra implícita, también, la historia de la esclavitud de nuestras comarcas y la desdicha inenarrable para cientos de familias que sobreviven en condiciones de pobreza y exclusión.

La plaza 9 de julio es, por estos días, nuevamente, un reflejo de ello: hasta allí se acercaron hombres, mujeres, jóvenes y niños a exigir al gobierno provincial, una vez más, que el estado se haga presente y les brinde las condiciones de vida dignas que se merecen en tanto ciudadanos, en tanto seres humanos, en tanto personas que tienen el mismo derecho que cualquier habitante de esta tierra a gozar de condiciones dignas de existencia, con empleo seguro, con acceso a la educación, a la salud, y a poder estar en relativa paz.

Pero la historia de la desdicha de estos trabajadores rurales es larga.

Rafaél Vera, tarefero y miembro de Tareferos Olvidados, señala:

“Cada vez que para la cosecha tenemos el mismo problema. El gobierno se olvida de nosotros”.

Cientos de personas se han venido desde el barrio San Miguel de la localidad de Oberá hastiadas por esta situación de abandono, el lunes pasado. Hoy es miércoles y la plaza late al ritmo del sabor amargo de estos tiempos, donde la desocupación, la caída del mercado interno, los niveles elevados de inflación, fruto de las medidas adoptadas a nivel nacional, agobian a los sectores más postergados.

El 9 de julio, fecha con la que se nombra a esta plaza posadeña, epicentro de las manifestaciones sociales, fue, según los libros de historia, el día de la independencia nuestra de la corona española.

Si tomamos la noción de independencia en sentido amplio, podríamos pensar que la historia humana muestra, en tiempos actuales, lejos de haber ganado autonomía, de haber podido celebrar la emancipación social y humana en las distintas dimensiones de la vida, una amplia y heterogénea parte de la sociedad, no sólo misionera y argentina, sino mundial, continúa esclavizada de diversas maneras, bajo condiciones de vida poco saludables, donde, cuando hay oportunidad, “no se trabaja para vivir, se vive para trabajar” (4). Y las más de las veces, en nuestros días, el trabajo escasea y el hambre abunda.

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La plaza alberga ahora a sus hijos más desdichados: mujeres, niños, jóvenes y adultos que sobrellevan sus días como pueden. Si la faena de las familias tareferas es dura, más duro se hace aún aguantar el periodo interzafra, donde, durante varios meses, estas personas laboriosas deben buscar oportunidades en changas, en trabajos esporádicos, y esperar contribuciones por parte del estado que, de suerte, alcanza para comer salteado.

Las familias tareferas no están solicitando que se les de nada gratuitamente, están exigiendo que el gobierno se comprometa a asegurar un empleo digno, a dignificar las condiciones laborales en las que se encuentran, y que les permita, entre otras cosas, contar con una cobertura razonable en los periodos interzafra, luego de la cosecha de la yerba; esto, más allá del pedido de los alimentos.

La Corriente Clasista y Combativa y Barrios de Pié, presentes

Además de las familias de tareferos llegadas desde la Capital del Monte, en la plaza se encuentran integrantes de la Corriente Clasista y Combativa (CCC) y Barrios de Pié, quienes se movilizan por causas similares: la necesidad de contar con algo de seguridad en tiempos inseguros.

Felipe Mazacote, dirigente de la CCC Misiones, explicó:

“Nos encontramos aquí en la plaza, en jornada de lucha nacional. Estamos solicitando un millón de puestos de trabajo dignos, con salarios justos, con obra social. Pedimos que se nos reconozca el derecho a trabajar dignamente. Con los contratos basura no alcanza y no hay señales aún de que se va a solucionar el problema”.

“Ahora tenemos que sentarnos a discutir cómo vamos a seguir. Estamos con los compañeros de Barrios de Pie, pero creo que todos tendríamos que estar en la calle en estos momentos”.

Juan Carlos Yablonski, de Barrios de Pie, señaló:

“Hoy, en distintas partes del país, estamos haciendo ollas populares a raíz de la pobreza que hay. Los salarios son muy bajos. Es imposible para una persona vivir con 3.200 pesos, porque con eso muchos tienen que pagar los pasajes diarios, llevar a sus hijos a la escuela, vestirlos, vestirse ellos, y comer también (…) hoy para que no seas pobre tenés que ganar 12 mil pesos por mes, entonces yo quiero decir que acá hay una pobreza total… Estamos pidiendo por trabajo, por mejores condiciones…”

“Nosotros como organización social trabajamos, tenemos 7 merenderos, 6 en Posadas y 1 en Garupá, pero se ha cuadruplicado la cantidad de gente, de chicos, incluso gente grande pidiendo la copa de leche y la galleta (…); nosotros retiramos 215 kits de mercadería del Ministerio de Desarrollo Social pero la demanda es muchísima, tenemos alrededor de 1000 personas que nos están pidiendo cosas diariamente”.

“Hay mucha necesidad de trabajo: se cerraron muchos comercios, está parada la obra pública, y escasean los trabajos de albañilería, carpintería, en los aserraderos, en las fábricas, entonces todas esas personas están desesperadas (…). Hay personas que hoy no tienen para comer ni una galleta en el día”.

“Lo que nosotros pedimos es especialmente trabajo, que el gobierno pueda ayudar a las personas que más necesitan, y también que se puedan ampliar los insumos recibidos en los merenderos para paliar esta situación… Y, para los que están trabajando, que pueda haber un aumento digno para ellos porque es imposible vivir con lo que ganan actualmente”.

(1) Licenciado en Comunicación Social.
(2) Fotógrafo y reportero gráfico.
(3) “Sobre la investigación documental”. Entrevista a Humberto Ríos por Rodrigo Paz Paredes y Nicolás Gropper. En: http://cinepolitico.com/blogs/arditodocumental/2009/03/21/sobre-la-investigacion-documental-entrevista-a-humberto-rios/ 21/3/2009. [Último acceso 5/10/2016].
(4) Galeano, E. (2011) Ser como ellos y otros artículos. Buenos Aires: Siglo XXI, p. 101.

En la mañana de este viernes 8 de agosto llegaron a Posadas las familias de tareferos que protagonizaron durante seis días la “Marcha de los olvidados”, caminata de 200 kilómetros en la que se denunció el trabajo esclavo en los yerbales y se reclamó el pago inmediato de asignaciones que fueron retenidas arbitrariamente hace cinco años.

Tras ofrecer un breve recorrido histórico sobre la organización de los peones de la yerba mate, el Profesor de Historia Daniel Cantero sostiene que lo generado por los tareferos en los últimos años marca un hito sin precedentes.

Por Daniel Cantero (*)

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