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#Niunamenos

Ya está disponible para ver en línea el documental Las formas de nacer.
A partir de las historias de mujeres que sufrieron maltratos institucionales y pérdidas irreparables, Las formas de nacer visibiliza la problemática de la violencia obstétrica. En el relato de las protagonistas, se manifiesta la lucha por el parto y el nacimiento respetado. Las experiencias expuestas proponen e invitan a reflexionar sobre otros modos o maneras de nacer y de dar a luz. Al mismo tiempo, las leyes nacionales relacionadas a la temática guían el relato otorgando sustento a las distintas voces. Desde una mirada sensible, el documental brinda datos e información teniendo en cuenta que “para cambiar el mundo es preciso cambiar la forma de nacer”.
Premiado en 2015 con el Arandú a la mejor producción artística audiovisual, Las formas de nacer es una realización de la Cooperativa de Comunicación Superficie, de Misiones, que contó con el apoyo del Centro de estudios y promoción de la equidad de género Flora Tristán de la Universidad Nacional de Misiones y el aval de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género. También aportaron artísticamente Osvaldo de la Fuente, Cecilia Moya en la música original y la reconocida fotógrafa argentina Natalia Roca, a través de su proyecto Dar a Luz.
Durante la semana mundial del parto respetado del 2015, el documental se presentó en Misiones, Córdoba (capital), CABA y La Plata. En los meses siguientes, “Las formas de nacer” se proyectó en Chaco, Mar del Plata (30° Encuentro nacional de Mujeres), Mendoza, Corrientes, Tucumán, Chubut, otras localidades de Misiones (Eldorado, Jardín América, Puerto Iguazú, Puerto Esperanza y Oberá) y otros países: Encarnación (6° Encuentro Feminista del Paraguay), Brasil (Porto Alegre), España (Málaga), México y Uruguay. Participó en Festivales de cine de Argentina y sigue creciendo hacia nuevos horizontes.

Pabla en jornada por Luciano Arruga . Enero de 2015

A días de finalizado el XXXI Encuentro Nacional de Mujeres, entrevistamos a Pabla Ochoa Fava, militante de la comunicación y de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi), quien asistió por segunda vez al Encuentro Nacional de Mujeres y por primera vez se animó a participar de uno de sus talleres: el de Personas transgénero, transexuales y travestis. Acá nos cuenta su experiencia y comparte sus miradas y posicionamientos respecto al Encuentro, que incluyen una definición que divide aguas: “la lucha contra el patriarcado no es una guerra biológica entre varones y mujeres”.

Por Franco Tabares (*)

Pabla se ve como un Pablo: viste como un Pablo, habla como un Pablo, camina como un Pablo y tiene todas las características que uno esperaría de un Pablo, digamos, de un varón llamado Pablo. Excepto por una pulserita multicolor que a veces pasa desapercibida, quienes le ven por primera vez realizan por costumbre un análisis visual rápido que en milésimas de segundo arroja el resultad: es un varón heterosexual.

Por eso cuando Pabla dice su nombre la reacción suele ser de sorpresa, una momentánea desorientación por no entender muy bien cómo lo que se ve no coincide con ese nombre. Podría ser alguien gay con apariencia heterosexual, se puede llegar a pensar rápidamente, para salir del paso. Sólo que los gays suelen tener nombres masculinos. Debe autopercibirse como mujer, debe ser travesti, podemos pensar después. Pero entonces, ¿por qué no se viste como mujer como cualquier travesti? Y después de todo, dejando de lado las circunstancias biológicas y respetando el derecho a la identidad de género, podemos pasar a preguntarnos ¿qué es, entonces, ser o sentirse mujer?

En internet se hallan ideas que pueden ayudar a dar con la respuesta:

“La forma en que hablamos de las cosas hace a las cosas, las crea y les da forma. Que nos preguntemos, por ejemplo, “¿si soy hombre y me visto como mujer, soy travesti?” no solo nos obliga a buscar una definición de la palabra travesti, sino de conceptos ligados al género y a nuestra propia identidad.” (1)

“Si partimos del supuesto de que el lenguaje incide en la manera en que entendemos y construimos el mundo, debemos admitir que la incorporación de nuevos términos puede ampliar nuestros esquemas de pensamiento y servir de «herramienta» para cambiar nuestras realidades.” (2)

A continuación, reproducimos una entrevista hecha a Pabla Ochoa Fava, militante de la comunicación y de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi), que hace unos meses conocimos en el marco del Encuentro Nacional de Medios Alternativos y que el fin de semana pasado asistió por segunda vez al Encuentro Nacional de Mujeres siendo la primera vez se anima a participar de uno de sus talleres, el de Personas transgénero, transexuales y travestis. Acá nos cuenta su experiencia y comparte sus miradas y posicionamientos respecto al Encuentro, que incluyen una definición que divide aguas: “la lucha contra el patriarcado no es una guerra biológica entre varones y mujeres”.

Superficie: Me interesa conocer tu experiencia y ver qué genera tu presencia en el Encuentro, y contrastarlo con ciertas definiciones que maneja la dirección del Encuentro respecto al género biológico (al comienzo los trans no podían participar). Vos dijiste que te gustaría que las mujeres dejen de pensar que sos un caballo de Troya de los hombres, una idea que me pareció muy interesante.

Pabla: Sí, esa idea del caballo de Troya me sirvió internamente para ser genuina conmigo misma.

S: ¿Cómo sería eso de que te ayudó a ser genuina con vos misma?

P: Sacarme esa angustia que genera lo que habla mi cuerpo para lxs demas y escucharme a mí y ser, sin miedos ni verguenzas.

S: Bien. Entiendo. Y cuando te olvidás de lo que dice tu cuerpo ¿sentís que cambia lo que ven los demás?

P: Cuando unx se empodera de su ser la opresión del sistema heteropatriarcal de nuestros cuerpos comienza a diluirse. Debemos entender que el género es una categoría de ese sistema que se expresa en primera instancia a través de ese instrumento de poder que es el lenguaje, que forma nuestros cuerpos sociales. Cuando nos rebelamos a esas reglas todo cambia, todo se TRANSforma y pasa a segundo plano lo que los demás opinen o vean, y lo que prima es la interacción de la identidad autopercibida con la realidad que nos rodea. El objetivo es resignificar nuestros cuerpos y dejar de lado los lineamientos que regularizan, bajo su plano estético y simbólico, el patriarcado y el capitalismo que nos someten a esa idea de lo anormal o degenerado de una sociedad. Por eso hay que desaprender esas prácticas doctrinarias aunque no sea fácil salir de esa lógica binaria; “hombre o mujer”. En mi caso soy una mujer trans que se cose y descose todo el tiempo más allá de los dilemas de la carne.

S: ¿Cómo se da esto de intentar comunicar lo que uno es por dentro cuando por ahí muchas mujeres del Encuentro puede que vean sólo a otro varón, “al enemigo”?

P: Hace un mes atrás se realizó en Morón en la provincia de Buenos Aires el XIX Encuentro Regional de Mujeres que tiene características similares al ENM. Lo que sucedió en esa ocasión fue que, cuando quise ingresar, en la puerta se me impidió entrar por lo que mi cuerpo habla exteriormente, es decir “un varón cis” (3). Luego de dejar claro de mi parte que entendía la decisión, me quebré en un llanto incontenible.

Decidí quedarme en la vereda y después de pensar mucho, saqué una hoja de cuaderno y escribí: “Soy Pabla, soy mujer, SOY” y me quedé un rato hasta que se acercaron compañeras de la organización del regional y se me explicó que era un criterio de seguridad colectivo y que no podían actuar individualmente, y me permitieron ingresar.

En el taller alguien pidió la palabra y dijo: “Hay una varón en el aula”. Inmediatamente desmentí esa enunciación y me presenté aclarando quién era realmente. Esa mañana aprendí que dejaba de ser algo individual para ser parte de la colectiva.

Claro, Rosario me generó miedos a que se vuelva a repetir esa situación y en medio del vértigo pensé muchas estrategias comunicacionales, una de ellas era hacerme una remera con la leyenda: “No soy el caballo de Troya, Soy mujer”; todo bajo esa lógica que planteás en la formulación de esta pregunta, pero desistí porque las personas no van con una remera o diciéndole a todo el mundo: “Soy mujer” o “Soy varón Cis”. Es nuestra identidad, nuestras prácticas, las que nos definen y cuando el cuerpo pasa a segundo plano el comunicar que soy una mujer trans se hizo más simple, para mí y para los demás.

Lo que aprendo todo el tiempo es que la lucha contra el patriarcado no es una guerra biológica entre varones y mujeres. La violencia machista no tiene cuerpos; son normas y pautas culturales de esas visiones hegemónicas de una sociedad heteropatriarcal. Por eso en esta lucha que la encabezamos las mujeres es importante que se sumen activamente en la práctica los varones que ponen en cuestión esa masculinidad hegemónica y se cuestionan sus privilegios en este sistema. Debemos eliminar esas categorías de la heterosexualidad como sistema social basado en la opresión de las mujeres por los hombres.

Es un largo camino el derribar el patriarcado y el capitalismo. Por mi parte sigo formándome como militante y transformándome; quebrando esa lógica de lo monstruoso, socialmente, para derrumbar esa violencia y desigualdad que plantea Monique Wittig en su libro “El pensamiento heterosexual” donde señala que la heterosexualidad es un régimen político que se basa en la sumisión y la apropiación de las mujeres. Claro que quebrar esa desconfianza no va a ser algo inmediato; porque incluso a mí con todo mi proceso me genera desconfianza; pero la práctica, es decir esa desconstrucción del cuerpo social y la interacción con la realidad, nos llevará de la desconfianza a construir una confianza genuina y real.

S: ¿Qué te motivó a ir al Encuentro? ¿Por qué la primera vez que fuiste no participaste de los talleres y sí la segunda vez?

P: Mi empoderamiento como mujer. Es decir, soy una militante antipatriarcal y anticapitalista, pero es tan fuerte como me empodero y autopercibo que no podría estar en un espacio de varones antipatriarcales, porque no es mi realidad, como si lo es las de mis compañeras. Por eso la necesidad de conocernos, tejer lazos y estrategias de lucha.

La primera vez que participé del ENM fue en Mar del Plata y no fui a los talleres por ese miedo a la mirada de las demás sobre mi cuerpo. En cambio, este año la decisión de participar en el espacio de género de la Confluencia Político Social 29 de Mayo, organización de Moreno, que está dentro del Frente de Unidad Guevarista, me llevó a estar más sólida conmigo misma.

Pero, como te dije antes, es el lenguaje el instrumento opresor del sistema heteropatriarcal, porque cuando se modifican sus reglas y prácticas puede ser liberador. Por ejemplo el taller 9 en el que participe tenía como título: “personas trans” y ahí el sometimiento de la corporidad simbólica se derrumbó y es fruto de la lucha de compañeras como Diana Sacayán, Lohana Berkins, entre tantas, que hicieron cortar los alambres de nuestras cabezas que nos limitan entender el territorio del ser.

Pabla en el XXXI Encuentro Nacional de Mujeres
Pabla en el XXXI Encuentro Nacional de Mujeres

S: ¿Qué pensás del hecho de que en el Encuentro no se voten resoluciones ni un plan de lucha para empezar a organizar grandes luchas a nivel nacional a lo largo del año (salvo excepciones muy positivas como la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito)?

P: Al ser un encuentro que reúne por tres días a tantas mujeres del país, se hace difícil profundizar como a una le gustaría hacerlo. Pero entendiendo que sí se genera un espacio para establecer vínculos y reconocernos cada una desde su experiencia de lucha, cada taller logra a su manera ese objetivo de planificación y de plan de lucha. Por ejemplo en el taller 9 se resolvió generar una campaña a nivel nacional que exija la implementación de la Ley Diana Sacayán de cupo laboral travesti/trans. Obviamente no alcanza el tiempo para profundizar en esa instancia que mencionás por la amplia diversidad de ideologías y de entender al feminismo, pero así como el Encuentro fue cambiando en el tiempo, donde era impensable que una mujer trans participe del mismo, ahora es posible que en un futuro no muy lejano se llegue a profundizar en los planes de lucha.

S: ¿Tu participación fue en conjunto con Correpi? ¿Por qué Correpi decidió empezar a participar recién este año y antes no participaba orgánicamente?

P: No las dos veces, porque en Mar del Plata no habíamos podido darnos lugar a discutir y decidir orgánicamente nuestra participación. Sí en esa ocasión activamos todxs lxs compañerxs presentes ante la represión y detención ilegal en la catedral de lxs compañerxs. Y en Rosario yo ya había comenzado a activar en CPS 29 de Mayo e ir al Encuentro con las mujeres que integramos esa colectiva era la síntesis del trabajo de este año.

Correpi participó este año fruto de las discusiones que nos dimos y profundizamos, entendiendo la necesidad de avanzar con nuestra construcción cotidiana en todos los frentes de lucha, y denunciar las políticas represivas del Estado que invaden nuestros territorios y nuestros cuerpos. En los debates que participamos hicimos uso de la palabra para evidenciar que una de cada cinco mujeres que son asesinadas por año tiene por victimario a algún miembro del aparato represivo del estado. Pero, como te decía, es un proceso de transformación que no es estático sino que constantemente está en movimiento y es esa búsqueda de terminar con el heteropatriarcado y capitalismo.

S: Considerando que tu apariencia es, digamos, “cis”, ¿qué es ser mujer para vos? ¿Qué te hace sentirte mujer? ¿En qué te identificás con las mujeres o con el género femenino?

P: Es una pregunta que está todo el tiempo buscando respuesta. Lo que tengo claro es que las prácticas sociales y culturales que construyen esa masculinidad hegemónica, desde que era niña, siempre me generaron angustia. Desde esa primitiva manifestación: “los hombres no lloran, te la tenés que aguantar”, hasta esos discursos homofóbicos que comienzan a estar presente en la adolescencia, en donde una debe aplicarlas para ser parte de un grupo social a costa de agredir a otra persona para no ser una misma la que sufra esa discriminación. Es terrible esa violencia simbólica.

Siempre supe que no encajaba en esa identidad, pero tardé mucho en comprenderme mujer trans. Comencé a sentirme más cómoda vinculándome con compañeras sin sentir esa angustia que te mencionaba. Claro que también aparecía cuando tenía que relacionarme sexualmente, porque ahí la heterosexualidad normalizaba mi ser. Es recién después de largos años en que entendí que mi identidad no debía coincidir con mi orientación sexual, pero hasta que llegue a esa síntesis, estaba atrapada en esa lógica de ser un monstruo. La poesía de Susy Shock me hizo avanzar en mí misma: “Reivindico: mi derecho a ser un monstruo y que otros sean lo Normal” es una frase que se convirtió en un manifiesto, sin querer.

Mi apariencia “cis” también fue un debate interno. Si hoy tengo que darte el resultado del mismo, te diría que entendí que mi cuerpo no es el equivocado, que muchas veces nos cuesta autoquerernos y que en ese proceso yo ya logré estar conforme conmigo misma. Ponerme un vestido o seguir la moda estética del sistema binario a la que nos somete el patriarcado no me hace ni más ni menos mujer. Claro, llegar a esta conclusión no fue un camino fácil. Es decir, intento desde estos leves datos personales decirte que lo que me hacía “varón” nunca me representó. Al contrario, me dañaba.

Ahora lo que soy me hace más honesta, más valiente para enfrentarme a las violencias machistas, que, repito, no tienen cuerpo, no es biológica. Me identifico con el género femenino porque de niña me sentí feliz con muchas cosas que no respondían al género que determina mi DNI, pero esa misma pregunta que vos me hiciste, ¿qué te hace sentirte mujer?, me hace interpelarme todos los días y desaprender de esos métodos opresores, represores, de las categorías de ese sistema político que es el heteropatriarcado.

Por mucho tiempo creí estar sola, desde hace un tiempo me voy encontrando con muchas otras compañeras con sorprendentes similitudes en nuestra identidad. Por ejemplo, en Rosario conocí a una compañera casi con mi misma historia y fue muy emotivo reconocernos. Lloramos, nos abrazamos, compartimos nuestros miedos y tejimos lazos de sonoridad. Ser mujer para mí es una transformación que no es estática, sino en constante movimiento y así me vivo todo los días.

(*) Colaborador de revista superficie
(1)http://www.provincia.com.mx/web/Qu%C3%A9_significa_cisg%C3%A9nero_y_por_qu%C3%A9_el_lenguaje_hace_al_asunto_LGBT-47688
(2) Pablo Caraballo: https://pablocaraballo.wordpress.com/2015/05/13/cisgenero-que-es-y-para-que-sirve/
(3) Cisgénero (frecuentemente abreviado como cis), en el campo de los estudios de género, es un término que se utiliza para describir a personas cuya identidad de género y género asignado al nacer son concordantes al comportamiento que a este le fue socialmente asignado.

Últimamente, el caso del profesor Monte, quien encerraba a alumnos de la carrera de Comunicación Social bajo llave durante sus clases, está volviendo a poner en discusión otras formas de ejercer la violencia. Luego del hecho, los estudiantes se reunieron y expresaron a las autoridades de su carrera que el profesor no sólo los encerraba, sino que además tenía como práctica cotidiana acosar a sus alumnas y realizar comentarios sexistas y discriminatorios en cuanto a la condición sexual, física y/o política de los estudiantes. El primero de septiembre se realizará una Sesión Extraordinaria del Consejo Directivo, para definir si avanza o no el pedido de Juicio académico presentado por los alumnos.

Por Asamblea Interclaustro de Comunicación Social (*)

La violencia de género es uno de los temas más candentes en nuestra agenda mediática. Los juzgados reciben cientos de denuncias por día de hombres y mujeres que viven el hostigamiento de sus ex o actuales parejas. Socialmente estamos despertando de este flagelo, que antes lo considerábamos perteneciente al espacio íntimo y familiar de cada persona. Hoy, gracias a las diferentes organizaciones de DDHH, feministas, estudiantiles, etc. ha logrado salir a la luz y se ha colocado dentro de la órbita social. El problema de la violencia de género no es un problema individual, sino colectivo. Si bien hoy poseemos mecanismos legales para contrarrestarlo, aún quedan espacios donde se debe luchar para la desnaturalización de estas prácticas abusivas.

La violencia, sabemos, se expresa de diferentes formas. La física puede llegar a ser la más visible, pero hay otras formas, mucho más arraigadas, que todavía nos cuesta identificar.

Últimamente, el caso del profesor Monte, que se generó en la FHyCS de la UNaM, está volviendo a poner en discusión cuáles son estas otras formas de ejercer la violencia. Los medios destaparon la olla al publicar que estudiantes de Comunicación Social denunciaron a un profesor por atentar contra el derecho legítimo de éstos a la libre circulación y el acceso a la educación, tras haber cerrado con llave la puerta de un aula, mientras daba clase. La cuestión empeoró cuando quienes intentaban ingresar fueron expulsados, utilizando la fuerza física.

Luego del hecho, los estudiantes se reunieron y expresaron a las autoridades de su carrera que el profesor no sólo había reaccionado de tal forma, sino que además tenía como práctica cotidiana acosar sexualmente, y realizar comentarios sexistas y discriminatorios en cuanto a la condición sexual, física y/o política de los estudiantes. Todo esto provocó que las víctimas se organizaran en una Asamblea Estudiantil, para exigir el Juicio Académico que determine la expulsión del docente de la universidad. El primero de septiembre se realizará una Sesión Extraordinaria del Consejo Directivo, para definir si avanza o no ese Juicio académico.

Pero lo que realmente el Consejo deberá definir es qué hacer ante la problemática de la violencia, en sí. En este caso estamos frente a lo que denominamos Violencia Institucional. Acá no se está discutiendo si el profesor sigue o no trabajando en la universidad, la veracidad de los testimonios o si es exagerado el pedido de los estudiantes; el quid de la cuestión es cuál será la postura que asumirá la institución ante persistentes actos de violencia y de abuso de poder.

Humanidades adhirió a la marcha Niunamenos 2016.
Humanidades adhirió a la marcha Niunamenos 2016.

“Todavía las instituciones públicas tenemos mucho que mirar hacia dentro… Todos tenemos una gran responsabilidad. Y una primera gran responsabilidad es escuchar al otro y pensar que el otro está diciendo la verdad… Si una persona nos cuenta es porque nos está pidiendo auxilio”, expresaba la actual decana de la FHyCS, la MG. Gisela Spaciuk, en una nota realizada por un medio local, el 22 de abril del 2013. En aquella oportunidad, la funcionaria se refería a su investigación sobre la problemática de la violencia de género y destacaba la importancia de las relaciones primarias, es decir, cómo otros sectores sociales (públicas, privadas, educativas, familiares, etc.), son determinantes al momento de ayudar o no a la víctima. Y hacía foco en la responsabilidad que le atañe a una institución pública educativa, como la FHyCS, ante situaciones como ésta.

Luego de tres años, y en el año que desde la institución se pretende aprobar un proyecto de protocolo contra las violencias de géneros, la decana debe afrontar denuncias que implican a un docente, que además pertenece a su línea política. ¿Cuál será su dictamen? Hace unos días, se publicó en el boletín oficial de la facultad, que dará curso a la investigación, para que el asunto sea resuelto lo antes posible. “Asimismo, ratificamos nuestro compromiso de investigar y esclarecer lo sucedido entendiendo que es necesario e imperioso resolver la situación conflictiva suscitada”, dice el comunicado de Decanato. De acuerdo con el régimen disciplinario recientemente aprobado, esa investigación debe realizarse mediante un Juicio Académico, porque se trata de hechos que lesionan derechos básicos de las personas. En tal sentido, se llamó a la conformación de un Tribunal Académico, por lo que es posible pensar que el Juicio está en puerta. Pero nada sabremos hasta el primero de septiembre. Sí sabemos que la funcionaria está totalmente en desacuerdo que estos hechos sean publicados y denunciados en los medios de comunicación, por considerar que esto mancha y agrava la imagen de la institución y su gestión.

Qué dicen los estudiantes de Humanidades
Por parte del Centro de Estudiantes, no queda muy claro cuál es su postura. Si bien han expresado su rechazo hacia el abuso de poder y ha habido algún que otro acercamiento hacia los estudiantes de Comunicación Social, también acompañan la intención de la decana a que esto sea tratado dentro de la esfera académica. “Creemos en las vías institucionales y en el co-gobierno universitario para que éste pueda tomar decisiones pertinentes al tema y que las cuestiones de la Universidad se resuelvan en la Universidad”, dice el Facebook oficial de la agrupación que dirige el Centro (Frente Estudiantil). La última información que se maneja es que tras haberse convocado una Asamblea General (en la que participaron todas las carreras), los representantes estudiantiles dentro del Consejo (pertenecientes a las agrupaciones Muro, Frente Estudiantil y Carlos Terezcuk) dijeron que iban a “evaluar” si apoyan o no el pedido del juicio académico. Por lo pronto, la Asamblea Interclautro de Comunicación Social cuenta con la solidaridad de compañeros de otras carreras, ya que aseguran, el abuso de poder es una práctica cotidiana en las aulas de Humanidades. Desde la Asamblea Intercalustro se convoca a referentes estudiantiles, compañeros, docentes, no docentes y a la sociedad en general, a presenciar la Sesión Extraordinaria del Consejo Directivo, el primero de Septiembre a las 9 horas, en el que se tratará el caso Monte.

Por qué el Juicio Académico
No es la intención castigar u hostigar a una persona en particular, la intención es pedir justicia por todas aquellas víctimas que por miedo no han podido defender sus derechos, que por miedo no han podido exigir respeto, que por miedo se han callado y que por miedo han dejado la carrera. La intención es dejar asentado un antecedente importantísimo ante hechos de abuso de poder y todo tipo de violencias.

Como ya lo mencionamos, la violencia de género, como la violencia en sí, es un tema que hoy está en agenda, y es un tema sensible en la sociedad argentina. No hace falta ver los índices de femicidio en ningún organismo oficial; sólo debemos estar frente a un medio de comunicación y ver las reacciones que han provocado los comentarios de un referente del rock, como Gustavo Cordera; o la denuncia al profesor Dante Palma por abuso de poder y violencia de género, realizada por alumnas de la carrera de Filosofía y Letras de la UBA. Quizás la sociedad en general y el estudiantado en particular, comprendió que los derechos conquistados no se negocian. Retomando las declaraciones de la decana, finalmente nos preguntamos ¿mirará o no mirará, hacia adentro, la institución que ella dirige?

Monte (abajo, izquierda) y la Decana Gisela Spasiuk (arriba, derecha) integran el mismo espacio político.
Monte (abajo, izquierda) y la Decana Gisela Spasiuk (arriba, derecha) integran el mismo espacio político.

(*) Un aporte para la reflexión producido por la Asamblea Interclaustro de Comunicación Social

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