Temas Publicaciones de la temática "Géneros"

Géneros

Ya está disponible para ver en línea el documental Las formas de nacer.
A partir de las historias de mujeres que sufrieron maltratos institucionales y pérdidas irreparables, Las formas de nacer visibiliza la problemática de la violencia obstétrica. En el relato de las protagonistas, se manifiesta la lucha por el parto y el nacimiento respetado. Las experiencias expuestas proponen e invitan a reflexionar sobre otros modos o maneras de nacer y de dar a luz. Al mismo tiempo, las leyes nacionales relacionadas a la temática guían el relato otorgando sustento a las distintas voces. Desde una mirada sensible, el documental brinda datos e información teniendo en cuenta que “para cambiar el mundo es preciso cambiar la forma de nacer”.
Premiado en 2015 con el Arandú a la mejor producción artística audiovisual, Las formas de nacer es una realización de la Cooperativa de Comunicación Superficie, de Misiones, que contó con el apoyo del Centro de estudios y promoción de la equidad de género Flora Tristán de la Universidad Nacional de Misiones y el aval de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género. También aportaron artísticamente Osvaldo de la Fuente, Cecilia Moya en la música original y la reconocida fotógrafa argentina Natalia Roca, a través de su proyecto Dar a Luz.
Durante la semana mundial del parto respetado del 2015, el documental se presentó en Misiones, Córdoba (capital), CABA y La Plata. En los meses siguientes, “Las formas de nacer” se proyectó en Chaco, Mar del Plata (30° Encuentro nacional de Mujeres), Mendoza, Corrientes, Tucumán, Chubut, otras localidades de Misiones (Eldorado, Jardín América, Puerto Iguazú, Puerto Esperanza y Oberá) y otros países: Encarnación (6° Encuentro Feminista del Paraguay), Brasil (Porto Alegre), España (Málaga), México y Uruguay. Participó en Festivales de cine de Argentina y sigue creciendo hacia nuevos horizontes.

Pabla en jornada por Luciano Arruga . Enero de 2015

A días de finalizado el XXXI Encuentro Nacional de Mujeres, entrevistamos a Pabla Ochoa Fava, militante de la comunicación y de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi), quien asistió por segunda vez al Encuentro Nacional de Mujeres y por primera vez se animó a participar de uno de sus talleres: el de Personas transgénero, transexuales y travestis. Acá nos cuenta su experiencia y comparte sus miradas y posicionamientos respecto al Encuentro, que incluyen una definición que divide aguas: “la lucha contra el patriarcado no es una guerra biológica entre varones y mujeres”.

Por Franco Tabares (*)

Pabla se ve como un Pablo: viste como un Pablo, habla como un Pablo, camina como un Pablo y tiene todas las características que uno esperaría de un Pablo, digamos, de un varón llamado Pablo. Excepto por una pulserita multicolor que a veces pasa desapercibida, quienes le ven por primera vez realizan por costumbre un análisis visual rápido que en milésimas de segundo arroja el resultado: es un varón heterosexual.

Por eso cuando Pabla dice su nombre la reacción suele ser de sorpresa, una momentánea desorientación por no entender muy bien cómo lo que se ve no coincide con ese nombre. Podría ser alguien gay con apariencia heterosexual, se puede llegar a pensar rápidamente, para salir del paso. Sólo que los gays suelen tener nombres masculinos. Debe autopercibirse como mujer, debe ser travesti, podemos pensar después. Pero entonces, ¿por qué no se viste como mujer como cualquier travesti? Y después de todo, dejando de lado las circunstancias biológicas y respetando el derecho a la identidad de género, podemos pasar a preguntarnos ¿qué es, entonces, ser o sentirse mujer?

Pabla entiende que la cuestión del género está íntimamente relacionada al poder que se aplica sobre los cuerpos através del lenguaje. En internet se hallan ideas que pueden ayudar a entender esta perspectiva:

“La forma en que hablamos de las cosas hace a las cosas, las crea y les da forma. Que nos preguntemos, por ejemplo, “¿si soy hombre y me visto como mujer, soy travesti?” no solo nos obliga a buscar una definición de la palabra travesti, sino de conceptos ligados al género y a nuestra propia identidad.” (1)

“Si partimos del supuesto de que el lenguaje incide en la manera en que entendemos y construimos el mundo, debemos admitir que la incorporación de nuevos términos puede ampliar nuestros esquemas de pensamiento y servir de «herramienta» para cambiar nuestras realidades.” (2)

Meses atrás Pabla asistió al Encuentro Nacional de Medios Alternativos, en Posadas, en representación de Correpi y para hablar acerca de la represión estatal (podés ver el video de la charla que se dio ese día haciendo click acá). Reproducimos a continuación una entrevista en la que Pabla se anima a hablar a cerca de otra causa por la que todavía no ha hablado mucho públicamente, pero por la que también milita todos los días. Empezamos hablando acerca del reciente Encuentro Nacional de Mujeres.

Superficie: Me interesa conocer tu experiencia y ver qué genera tu presencia en el Encuentro, y contrastarlo con ciertas definiciones que maneja la dirección del Encuentro respecto al género biológico (al comienzo los trans no podían participar). Vos dijiste que te gustaría que las mujeres dejen de pensar que sos un caballo de Troya de los hombres, una idea que me pareció muy interesante.

Pabla: Sí, esa idea del caballo de Troya me sirvió internamente para ser genuina conmigo misma.

S: ¿Cómo sería eso de que te ayudó a ser genuina con vos misma?

P: Sacarme esa angustia que genera lo que habla mi cuerpo para lxs demás y escucharme a mí y ser, sin miedos ni verguenzas.

S: Bien. Entiendo. Y cuando te olvidás de lo que dice tu cuerpo para los demás ¿sentís que empieza a cambiar lo que otros ven en vos?

P: Cuando unx se empodera de su ser la opresión del sistema heteropatriarcal sobre nuestros cuerpos comienza a diluirse. Debemos entender que el género es una categoría de ese sistema que se expresa en primera instancia a través de ese instrumento de poder que es el lenguaje, que forma nuestros cuerpos sociales. Cuando nos rebelamos a esas reglas todo cambia, todo se TRANSforma y pasa a segundo plano lo que los demás opinen o vean, y lo que prima es la interacción de la identidad autopercibida con la realidad que nos rodea. El objetivo es resignificar nuestros cuerpos y dejar de lado los lineamientos que regularizan, bajo su plano estético y simbólico, el patriarcado y el capitalismo que nos someten a esa idea de lo anormal o degenerado de una sociedad. Por eso hay que desaprender esas prácticas doctrinarias aunque no sea fácil salir de esa lógica binaria; “hombre o mujer”. En mi caso soy una mujer trans que se cose y descose todo el tiempo más allá de los dilemas de la carne.

S: ¿Cómo se da esto de intentar comunicar lo que uno es por dentro cuando por ahí muchas mujeres del Encuentro puede que vean sólo a otro varón, “al enemigo”?

P: Hace un mes atrás se realizó en Morón en la provincia de Buenos Aires el XIX Encuentro Regional de Mujeres que tiene características similares al ENM. Lo que sucedió en esa ocasión fue que, cuando quise ingresar, en la puerta se me impidió entrar por lo que mi cuerpo habla exteriormente, es decir “un varón cis” (3). Luego de dejar claro de mi parte que entendía la decisión, me quebré en un llanto incontenible.

Decidí quedarme en la vereda y después de pensar mucho, saqué una hoja de cuaderno y escribí: “Soy Pabla, soy mujer, SOY” y me quedé un rato hasta que se acercaron compañeras de la organización del regional y se me explicó que era un criterio de seguridad colectivo y que no podían actuar individualmente, y me permitieron ingresar.

En el taller alguien pidió la palabra y dijo: “Hay una varón en el aula”. Inmediatamente desmentí esa enunciación y me presenté aclarando quién era realmente. Esa mañana aprendí que dejaba de ser algo individual para ser parte de la colectiva.

Claro, Rosario me generó miedos a que se vuelva a repetir esa situación y en medio del vértigo pensé muchas estrategias comunicacionales, una de ellas era hacerme una remera con la leyenda: “No soy el caballo de Troya, Soy mujer”; todo bajo esa lógica que planteás en la formulación de esta pregunta, pero desistí porque las personas no van con una remera o diciéndole a todo el mundo: “Soy mujer” o “Soy varón Cis”. Es nuestra identidad, nuestras prácticas, las que nos definen y cuando el cuerpo pasa a segundo plano el comunicar que soy una mujer trans se hizo más simple, para mí y para los demás.

Lo que aprendo todo el tiempo es que la lucha contra el patriarcado no es una guerra biológica entre varones y mujeres. La violencia machista no tiene cuerpos; son normas y pautas culturales de esas visiones hegemónicas de una sociedad heteropatriarcal. Por eso en esta lucha que la encabezamos las mujeres es importante que se sumen activamente en la práctica los varones que ponen en cuestión esa masculinidad hegemónica y se cuestionan sus privilegios en este sistema. Debemos eliminar esas categorías de la heterosexualidad como sistema social basado en la opresión de las mujeres por los hombres.

Es un largo camino el derribar el patriarcado y el capitalismo. Por mi parte sigo formándome como militante y transformándome; quebrando esa lógica de lo monstruoso, socialmente, para derrumbar esa violencia y desigualdad que plantea Monique Wittig en su libro “El pensamiento heterosexual” donde señala que la heterosexualidad es un régimen político que se basa en la sumisión y la apropiación de las mujeres. Claro que quebrar esa desconfianza no va a ser algo inmediato; porque incluso a mí con todo mi proceso me genera desconfianza; pero la práctica, es decir esa desconstrucción del cuerpo social y la interacción con la realidad, nos llevará de la desconfianza a construir una confianza genuina y real.

S: ¿Qué te motivó a ir al Encuentro? ¿Por qué la primera vez que fuiste no participaste de los talleres y sí la segunda vez?

P: Mi empoderamiento como mujer. Es decir, soy una militante antipatriarcal y anticapitalista, pero es tan fuerte como me empodero y autopercibo que no podría estar en un espacio de varones antipatriarcales, porque no es mi realidad, como si lo es las de mis compañeras. Por eso la necesidad de conocernos, tejer lazos y estrategias de lucha.

La primera vez que participé del ENM fue en Mar del Plata y no fui a los talleres por ese miedo a la mirada de las demás sobre mi cuerpo. En cambio, este año la decisión de participar en el espacio de género de la Confluencia Político Social 29 de Mayo, organización de Moreno, que está dentro del Frente de Unidad Guevarista, me llevó a estar más sólida conmigo misma.

Pero, como te dije antes, es el lenguaje el instrumento opresor del sistema heteropatriarcal, porque cuando se modifican sus reglas y prácticas puede ser liberador. Por ejemplo el taller 9 en el que participe tenía como título: “personas trans” y ahí el sometimiento de la corporidad simbólica se derrumbó y es fruto de la lucha de compañeras como Diana Sacayán, Lohana Berkins, entre tantas, que hicieron cortar los alambres de nuestras cabezas que nos limitan entender el territorio del ser.

Pabla en el XXXI Encuentro Nacional de Mujeres
Pabla en el XXXI Encuentro Nacional de Mujeres

S: ¿Qué pensás del hecho de que en el Encuentro no se voten resoluciones ni un plan de lucha para empezar a organizar grandes luchas a nivel nacional a lo largo del año (salvo excepciones muy positivas como la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito)?

P: Al ser un encuentro que reúne por tres días a tantas mujeres del país, se hace difícil profundizar como a una le gustaría hacerlo. Pero entendiendo que sí se genera un espacio para establecer vínculos y reconocernos cada una desde su experiencia de lucha, cada taller logra a su manera ese objetivo de planificación y de plan de lucha. Por ejemplo en el taller 9 se resolvió generar una campaña a nivel nacional que exija la implementación de la Ley Diana Sacayán de cupo laboral travesti/trans. Obviamente no alcanza el tiempo para profundizar en esa instancia que mencionás por la amplia diversidad de ideologías y de entender al feminismo, pero así como el Encuentro fue cambiando en el tiempo, donde era impensable que una mujer trans participe del mismo, ahora es posible que en un futuro no muy lejano se llegue a profundizar en los planes de lucha.

S: ¿Tu participación fue en conjunto con Correpi? ¿Por qué Correpi decidió empezar a participar recién este año y antes no participaba orgánicamente?

P: No las dos veces, porque en Mar del Plata no habíamos podido darnos lugar a discutir y decidir orgánicamente nuestra participación. Sí en esa ocasión activamos todxs lxs compañerxs presentes ante la represión y detención ilegal, en la Catedral, de lxs compañerxs. Y en Rosario yo ya había comenzado a activar en CPS 29 de Mayo e ir al Encuentro con las mujeres que integramos esa colectiva era la síntesis del trabajo de este año.

Correpi participó este año fruto de las discusiones que nos dimos y profundizamos, entendiendo la necesidad de avanzar con nuestra construcción cotidiana en todos los frentes de lucha, y denunciar las políticas represivas del Estado que invaden nuestros territorios y nuestros cuerpos. En los debates que participamos hicimos uso de la palabra para evidenciar que una de cada cinco mujeres que son asesinadas por año tiene por victimario a algún miembro del aparato represivo del estado. Pero, como te decía, es un proceso de transformación que no es estático sino que constantemente está en movimiento y es esa búsqueda de terminar con el heteropatriarcado y capitalismo.

S: Considerando que tu apariencia es, digamos, “cis”, ¿qué es ser mujer para vos? ¿Qué te hace sentirte mujer? ¿En qué te identificás con las mujeres o con el género femenino?

P: Es una pregunta que está todo el tiempo buscando respuesta. Lo que tengo claro es que las prácticas sociales y culturales que construyen esa masculinidad hegemónica, desde que era niña, siempre me generaron angustia. Desde esa primitiva manifestación: “los hombres no lloran, te la tenés que aguantar”, hasta esos discursos homofóbicos que comienzan a estar presente en la adolescencia, en donde una debe aplicarlas para ser parte de un grupo social a costa de agredir a otra persona para no ser una misma la que sufra esa discriminación. Es terrible esa violencia simbólica.

Siempre supe que no encajaba en esa identidad, pero tardé mucho en comprenderme mujer trans. Comencé a sentirme más cómoda vinculándome con compañeras sin sentir esa angustia que te mencionaba. Claro que también aparecía cuando tenía que relacionarme sexualmente, porque ahí la heterosexualidad normalizaba mi ser. Es recién después de largos años en que entendí que mi identidad no debía coincidir con mi orientación sexual, pero hasta que llegue a esa síntesis, estaba atrapada en esa lógica de ser un monstruo. La poesía de Susy Shock me hizo avanzar en mí misma: “Reivindico: mi derecho a ser un monstruo y que otros sean lo Normal” es una frase que se convirtió en un manifiesto, sin querer.

Mi apariencia “cis” también fue un debate interno. Si hoy tengo que darte el resultado del mismo, te diría que entendí que mi cuerpo no es el equivocado, que muchas veces nos cuesta autoquerernos y que en ese proceso yo ya logré estar conforme conmigo misma. Ponerme un vestido o seguir la moda estética del sistema binario a la que nos somete el patriarcado no me hace ni más ni menos mujer. Claro, llegar a esta conclusión no fue un camino fácil. Es decir, intento desde estos leves datos personales decirte que lo que me hacía “varón” nunca me representó. Al contrario, me dañaba.

Ahora lo que soy me hace más honesta, más valiente para enfrentarme a las violencias machistas, que, repito, no tienen cuerpo, no es biológica. Me identifico con el género femenino porque de niña me sentí feliz con muchas cosas que no respondían al género que determina mi DNI, pero esa misma pregunta que vos me hiciste, ¿qué te hace sentirte mujer?, me hace interpelarme todos los días y desaprender de esos métodos opresores, represores, de las categorías de ese sistema político que es el heteropatriarcado.

Por mucho tiempo creí estar sola, desde hace un tiempo me voy encontrando con muchas otras compañeras con sorprendentes similitudes en nuestra identidad. Por ejemplo, en Rosario conocí a una compañera casi con mi misma historia y fue muy emotivo reconocernos. Lloramos, nos abrazamos, compartimos nuestros miedos y tejimos lazos de sonoridad. Ser mujer para mí es una transformación que no es estática, sino en constante movimiento y así me vivo todo los días.

(*) Colaborador de revista superficie
(1)http://www.provincia.com.mx/web/Qu%C3%A9_significa_cisg%C3%A9nero_y_por_qu%C3%A9_el_lenguaje_hace_al_asunto_LGBT-47688
(2) Pablo Caraballo: https://pablocaraballo.wordpress.com/2015/05/13/cisgenero-que-es-y-para-que-sirve/
(3) Cisgénero (frecuentemente abreviado como cis), en el campo de los estudios de género, es un término que se utiliza para describir a personas cuya identidad de género y género asignado al nacer son concordantes al comportamiento que a este le fue socialmente asignado.

Sin pruebas en su contra, Cristina Vázquez está presa desde hace 8 años en la Unidad de Mujeres de Villa Lanús. Se la acusa de un asesinato ocurrido en 2001, cuando trabajaba como empleada doméstica en el Barrio El Palomar. En diálogo con Revista Superficie, el abogado que solicitó su excarcelación explicó que “es ilegal la prisión preventiva” y confió que en poco tiempo podría salir en libertad. Para la Asociación de Pensamiento Penal se trata de “el paroxismo de las prácticas penales pésimas”. Otro caso de criminalización de la pobreza en Misiones.
Por Sergio Alvez (*)

Victoria Aguirre ha estado presa 18 meses de sus jóvenes 23 años. Aunque no está condenada, debe permanecer tras las rejas porque la acusan injustamente del homicidio de su hija Selene. Es víctima por partida doble: fue maltratada por su ex pareja, quien terminó matando a la beba, y también fue maltratada y criminalizada por el Estado. A poco tiempo del juicio oral, reconstruimos su historia.

Por Tania Piris Da Motta (texto y fotos) (*)

Victoria Aguirre ha estado tras las rejas 18 meses de sus jóvenes 23 años: 3 meses en la comisaría de Oberá y 15 meses en el Correccional de Mujeres de Villa Lanús. Al igual que el 80 % de sus compañeras del penal, Victoria no está condenada, pero debe aguardar el juicio oral, previsto para este mes, con prisión preventiva, ya que está acusada del homicidio de su hija Selene, una acusación tan injusta como incomprensible. Estudiante de Magisterio, madre atenta al desarrollo físico y neurológico de una nena con discapacidad, Victoria sufre una doble (o múltiple) victimización: la de su ex pareja, que la maltrató a ella y a la nena hasta su muerte, y la del Estado, que la criminalizó a través de diferentes instituciones, incluyendo la Justicia, que ahora le puede dar una condena de 30 años. Además de consultar a familiares y participantes en el caso, revista superficie obtuvo su testimonio en una entrevista realizada en la cárcel, con el propósito de reconstruir su historia.

Tantas injusticias repetidas
Para Victoria, la noticia de que pronto comenzará el juicio oral es tan alentadora como angustiante. Desde hace un año y tres meses está en el Correccional de Mujeres ubicado en Villa Lanús, Posadas, a la espera de una noticia como ésta, pero a la vez, le gana el temor de volver a ver a su ex pareja, Rolando Emilio Lovera, responsable de los actos de violencia que causaron la muerte de su hija Selene, de dos años y medio, y de la cual la acusan injustamente.
Victoria sufrió todo lo que una mujer pobre y de clase trabajadora puede sufrir en este sistema que siempre termina condenando a los más desposeídos: fue madre soltera a los 20 años; no recibió los mejores controles médicos durante el embarazo; tuvo que recorrer mucho dentro del hospital público Samic de Oberá para que le hicieran estudios a su hija recién nacida; le costó encontrar a un buen pediatra que finalmente le diagnosticó calcificaciones en el cerebelo -que le causaban retraso madurativo y convulsiones.; y se dedicó a estudiar aun cuando en la Escuela Normal no contemplaran la situación de estar a cargo de su hija.
Pero lo peor vendría en enero del 2015, luego de acompañarse con Lovera, a quien conoció en el colectivo de regreso del Magisterio. Lovera la sometió a una pesadilla de la que ella a veces parece no haber despertado. “Esto pasó como un sueño. Hasta ahora tengo la imagen de ella en su cajón y para mí es un sueño. Tengo la sensación de que voy a salir afuera y la voy a encontrar, pero no es así”, dice mientras se le caen las lágrimas.

Victoria Aguirre en la cárcel vertical

Pormenores del viaje al infierno
Fueron ocho días de horrores y espanto en las que el agresor las mantuvo cautivas, las amenazó con armas, ejerció violencia física y psicológica contra ellas y terminó causando la muerte a la más vulnerable de las dos, la pequeña.
Los padres de Lovera habían pedido que cuidaran la casa mientras ellos salían de viaje, y allí comenzaron las agresiones. Luego de la mudanza, Lovera las llevó a la arenera Simón donde trabajaba, ese 21 de enero del 2015. “Estaba todo bien, cuando aproximadamente a las 10 de la noche agarra a mi hija, Selene, y la sacudía de arriba abajo, chocándola contra su pecho y hacia abajo, varias veces. Ella tenía calcificaciones en el cerebelo, por lo que no se podía golpear, ni reirse fuerte, ni llorar, ni agarrar viento. Como le dije eso para que la soltara, él me preguntó si yo le estaba culpando a él del problema que ella tenía. Él nunca había sido así con nosotros. En un momento de descuido la saco de su brazo, y él nos empieza a pegar”. Las agresiones no se detendrían: amenazándolas con un arma, las dejaba encerradas durante el día en la casa y a la noche las llevaba con él a la arenera hasta las 6:00 del día siguiente. Rompió el celular de Victoria para mantenerla incomunicada y publicó una foto en Facebook con la leyenda “Yendo a Itu” donde se veía a la nena en el asiento de un vehículo, con el propósito de despistar.
El relato continúa: “Él me obligaba a hacerle prácticas sexuales y me amenazaba con pegarle y matarle a mi hija, con un arma. Nos pegaba a las dos, más que nada a ella; entonces yo me ponía arriba de ella para que no sintiera los golpes. Dos veces me pegó en la nuca, tan fuerte que perdí la movilidad de mi cuerpo”.
Hasta que llegó el día de la tragedia, el 29 de enero de 2015. A las 5 de la mañana, en la arenera, Lovera pateó a Victoria, que se había quedado dormida, aparentemente dopada. La joven, aún confundida, miró alrededor y vio a la nena desnuda de la cintura para abajo, en una silla. Como parecía dormida, le pidió permiso a Lovera para buscar el chupete por si se despertaba. Cuando volvió con el chupete, Lovera tenía la nena en brazos y había llamado a un remís para mandarlas a casa. Cuando Victoria se subió el vehículo, él colocó a la bebé en su regazo y las siguió con la moto. “El día 29, después que nos llevó de la arenera a la casa, yo le dije que ella no respiraba; ya le había hecho los primeros auxilios como sucedía cuando tenía convulsiones, pero no reaccionaba. Él se agarra la cabeza y dice ‘Esperá, vamos a ver qué hacemos’. Yo le digo que me lleve al hospital, aunque sea con la moto. Le grité que me lleve, para que le vean, porque si él decía que ella convulsionó, entonces tenía que reaccionar, ¿no? Entonces me llevó y me dejó ahí. Pero la doctora me dijo: ‘Ya no hay nada más que hacer’.” La beba había fallecido varias horas antes.
La autopsia determinó que Selene recibió un fuerte golpe en la cabeza, lo que le provocó un derrame y un paro cardiorrespiratorio. Victoria cree que ese golpe se lo dio Lovera en la arenera el día 29 de enero, cuando ella se quedó dormida.

Victoria Aguirre en la cárcel cabezas

Ahora Victoria debe responder ante el tribunal conformado por Lilia Avendaño, Francisco Aguirre y José Pablo Rivero, porque la primera versión que dio cuando llevó el cuerpo sin vida de su hija al hospital fue la que Lovera le obligó a decir bajo amenaza: que había sido un accidente.

Violencia estructural
Claudia Aguirre, la hermana de Victoria, recuerda perfectamente el día de la detención y la forma en que actuó la policía, llevándola a rastras y a empujones, mientras Victoria estaba en shock, agarrándose de donde podía para no alejarse de la camilla donde aún permanecía su hija. En un momento de lucidez, Victoria nombró a su expareja y dijo “él me trajo, él fue”, pero Lovera se había dado a la fuga y nadie la tomó en serio. Luego de eso, sólo se incrementaría la criminalización y la violencia institucional. Según el relato de Claudia, el médico policial, de apellido Centurión, sólo le revisó muñecas, antebrazos, tobillas y rodillas, sin ver los moretones que tenía en toda la espalda, y tampoco la derivó al hospital para determinar si hubo abuso sexual. Se analizó la presencia de alcohol en la muestra de sangre pero no la de psicofármacos.
Sigue contando Claudia: “La defensora pública, Teresa Gómez de Roth, no hizo avanzar la causa en la etapa de instrucción, a pesar de que yo le llevé las copias de los cuatro perfiles de facebook que tenía el abusador, y le comenté sobre sus antecedentes de violencia familiar”. Según Claudia, Lovera tenía cuatro identidades diferentes en la red social, y además, fue objeto de denuncias por maltrato de parte de su ex pareja, madre de sus dos hijos, pero esos datos no fueron investigados. Por otra parte, la arenera donde sucedieron los hechos cuenta con cuatro cámaras de seguridad, pero sólo se presentaron los registros correspondientes a una de ellas, la de la entrada, según Claudia porque la hija del dueño es cuñada del acusado.

Victoria Aguirre Claudia Aguirre

El padre de Victoria, Víctor Aguirre, contrató a un abogado, Javier Millán, quien se bajó del caso sin dar mayores explicaciones y luego a Roberto Bondar, quien actualmente lleva la causa. La diputada Myriam Duarte, del Partido Agrario y Social solicitó al médico psiquiatra Oscar Krimer, que le realice una pericia psiquiátrica a Victoria. Este profesional ya había actuado en la causa María Ovando, a la que aportó la pericia que constituye el 40% del dictamen absolutorio de esta otra víctima de criminalización de la pobreza.
El psiquiatra se entrevistó con Aguirre en la comisaría de Oberá donde estaba alojada, y determinó que se trataba de una “madre ejemplar”, dedicada a su hija y consciente de su patología, por lo que le realizaba constantes controles médicos, con conocimiento de medicamentos e indicaciones de prescripción.

Victoria Aguirre y Selene borroneado

Victoria recuerda, en la charla mantenida con revista superficie: “Le llevábamos al hospital para estimulación temprana, pero lo que le hacían no era efectivo, por lo menos para mi gusto. Le cambié a otra estimuladora, pero como tampoco veía progresos, decidimos estimularla nosotros mismos. Yo seguía estudiando Magisterio y llegué hasta tercer año. Perdí algunas materias, porque cuando ella quedaba internada no me aceptaban la constancia, porque no era a mi nombre, sino al de ella. Yo llevaba una carpeta personal con toda la historia clínica de la nena. Para ese entonces ella ya se sentaba solita y ya reconocía al abuelo y al tío. Le gustaba mucho mirar la tele. Y agarraba sus juguetes y su mamadera”.

Victoria Aguirre y Selene 2 borroneado

El psiquiatra también determinó que se vinculó afectivamente a una persona que la engañó y abusó de ella en forma creciente, dejándola en un estado de indefensión y pasividad y, en los últimos momentos, de shock y pánico. La historia fue descripta como una “encerrona trágica”; y con ese nombre se conoció públicamente el acontecimiento en la crónica realizada por la periodista Alicia Rivas en esta revista. En las encerronas trágicas, la víctima no tiene opciones, está totalmente sometida a su agresor, y no puede escapar de este “desamparo cruel”, en palabras del psicoanalista Fernando Ulloa.
Tan cruel fue el desamparo que según el testimonio de Claudia Aguirre, un conocido del padre, de oficio albañil, se cruzó con la familia en una ocasión en que estaban haciendo compras. Victoria alcanzó a decirle: “Por favor, decile a mi papá que él me pega y a mi hija también”, pero el albañil pensó: “Quién no le dio una cachetada a su mujer alguna vez”, y no hizo nada al respecto. A la naturalización de la ideología machista se sumó el miedo atávico: Victoria había logrado convencer a su pareja de llevar a la nena al hospital dos días antes del fatídico día (con la excusa de una supuesta alergia a los gatos), para que allí constataran los moretones, pero la médica que la atendió no hizo la denuncia correspondiente en ese momento, porque el agresor le espetó: “Fijate cómo está ella y pensá cómo podés quedar vos”.

Encerrada, pero con entereza
De acuerdo con las declaraciones de Krimer, la pericia psiquiátrica no fue presentada en tiempo y forma y tampoco se hizo la conferencia de prensa acordada con Duarte, debido a que el abogado decidió cambiar de estrategia, y, así, la carátula del delito sumado al agravante del vínculo, impidieron la excarcelación. Esto permitió que estén llegando al juicio víctima y victimario en igual condición y en claro perjuicio de Victoria, sobre quien recaería una pena mucho mayor.
Krimer no comprende ni comparte el cambio de estrategia del abogado, a quien acusa de falta de honestidad profesional. También denuncia la inacción de la diputada que lo contactó y que se llamó a silencio ante estas circunstancias. Señala, además, la falta de pronunciamiento público sobre este hecho en particular por parte del Colectivo de Acción contra las Violencias de Género, que denunció el caso de Victoria Aguirre en el último “Ni una menos” realizado el pasado 3 de junio.
Sin embargo, el abogado Bondar asegura haber presentado el informe y atribuye a la jueza de instrucción la falta de consideración del documento pericial. La familia de Victoria, por su parte, considera que Bondar fue el único abogado que se movió por el caso, en comparación con el resto de los profesionales que la dejaron prácticamente abandonada. Expresan su confianza en el accionar del letrado, quien, según cuentan, impidió que se le practicara una pericia psicológica por parte de la defensa de Lovera, que varias veces intentó convencerlo de que Victoria se declarara “esquizofrénica” para así exculpar al presunto femicida.
Sobre su situación de encarcelamiento, dice Victoria, sin poder contener el llanto: “A mí me parece injusto. No entiendo en qué se basan los jueces para dictar una prisión preventiva. Si yo quisiese que ella hubiese muerto le hacía faltar una dosis de su medicamento y ya estaba. Ella siempre tuvo lo justo y lo necesario. Estar acá es un calvario… A veces quiero ayudarles a mis padres cuando tienen problemas, pero tengo impotencia por estar acá”.
No obstante, ni siquiera presa, Victoria perdió su entereza. Es conmovedor observar cómo sus compañeras del penal la tratan con cariño, respeto y agradecimiento. Junto con otras reclusas, presentó un reclamo ante la Jefa de Régimen por el maltrato psicológico que recibieron de algunas celadoras y por las malas condiciones en que están alojadas, incluyendo la calidad de la comida. “Un día nos sirvieron una polenta blanca que parecía un engrudo, cuando es sabido que cada una de las presas por delitos federales significa un monto de 22 mil pesos al mes”, relata. Las internas no sólo son las encargadas de cocinar y de hacer la limpieza de los calabozos y de los baños, sino que además deben aportar algunos elementos de limpieza porque los que provee la institución son insuficientes. En los días más fríos de este invierno, la mayoría estuvo con gripe porque debían levantarse a las 5:30 el día de “fajina”, y además las duchas eléctricas no funcionaban. Después del reclamo, hubo algunos cambios; “mínimos”, aclara Victoria. “Ahora por lo menos podemos comer fideos; durante tres meses sólo comimos polenta o arroz; pero la cantidad de carne sigue siendo escasa. Y arreglaron una de las duchas eléctricas”, explica.

Victoria Aguirre en la cárcel c entrevistadores

(Pre)juicio
Cuando tratan de explicar cómo alguien puede llegar a esta situación, tanto Claudia como Victoria coinciden en una palabra: prejuicios. El prejuicio de la defensora, que le dijo que se preparara para 35 años de cárcel, y le quitó toda esperanza. El prejuicio de una ciudad que le dio la espalda y resolvió dar crédito a la frase “algo habrá hecho”. El prejuicio de la policía que la llamó “negra asesina” al meterla al calabozo. El prejuicio de la guardiacárcel que le gritó: “Pensás que podés matar a tu hija y estar tan tranquila. Ahora vas aprender lo que es vivir acá adentro”. El prejuicio de la jueza de instrucción, Alba Kunzmann de Gauchat, que desestimó todo el historial previo intachable de la joven y le dictó la prisión preventiva sin escucharla ni una sola vez. El prejuicio de los periodistas que después de contar el caso, se preguntaron: “¿Acaso no podía romper una ventana y escaparse?” En fin, el prejuicio que siempre recae sobre una mujer víctima de violencia de género.
Victoria, así como Belén, la joven tucumana que sufrió un aborto espontáneo y fue injustamente acusada de asesinar a su bebé, es un caso testigo donde se ve claramente que toda la fuerza del sistema punitivo (que deja libres e impunes a violadores y asesinos, sobre todo si se trata de “hijos del poder”) se descarga sobre los sujetos más vulnerables del sistema social, que poco pueden hacer para defenderse apropiadamente. Misiones tiene un triste récord de casos de agresores y femicidas que eludieron a la Justicia y fueron protegidos por sus amigos o parientes con riqueza y vínculos con el Gobierno o las jerarquías del Estado. El de Tati Piñeiro es uno de los más resonantes: una niña de 18 años, violentamente ultrajada y asesinada en la localidad de Puerto Esperanza hace cuatro años, cuya madre aún espera que se haga justicia a pesar de haber llegado incluso a la entonces presidenta de la Nación, Cristina Kirchner, quien no le prestó atención al reclamo. En este crimen, los vecinos del pueblo señalan como posible perpetrador al hijo de un diputado y sobrino del intendente, que sigue comportándose con la impunidad que brinda el tener un apellido “intocable”.
El caso de Victoria, como caso testigo, sólo podrá ser diferente si la sociedad sacude y dispersa las capas y capas de prejuicio que se ciernen sobre esta víctima y la dejan sin escapatoria, a partir de acciones de visibilización y de solidaridad. La proximidad del juicio oral brinda esta oportunidad. Como parte de una campaña por su absolución, se ha creado el facebook “Absolución para Victoria Aguirre” (facebook.com/absolucionparavictoriaaguirre) y el mail absolucionparavictoriaaguirre@gmail.com, con el propósito de recibir adhesiones. También pueden enviarse pedidos de absolución a tribunalpenal1.obera@jusmisiones.gov.ar, que es la casilla de correo electrónico del Tribunal Penal de Oberá.

Tensa espera
Entre anhelante y aterrorizada, Victoria se expone, en el mejor de los casos, a la absolución, y en el peor, a una perpetua. La Justicia le negó asistencia psicológica y ahora la necesita para enfrentarse a esta situación en extremo estresante. Aunque tiene a su favor que el Consejo Nacional de la Mujer se presentó como amicus curiae y defendió su inocencia, el temor está justificado y debe aprender a convivir con él.

Victoria Aguirre en la cárcel primer plano

La joven se niega a un juicio abreviado, con el que podría salir antes, porque no quiere admitir una culpabilidad que no tiene. Sólo quiere se haga justicia por su hija y que el culpable reciba la merecida condena. “Que él pague por lo que nos hizo a las dos. Él me robó lo más importante de mi vida. A mi hija nunca más me la van a devolver.

(*) cronista de revista superficie

Entrevistas: Tania Piris Da Motta, Franco Tabares, Lydia Saidón, Marina Repetto y Alicia Rivas
Fotos de Victoria y Selene: Perfiles de Facebook

quizás también te interese:

El 28 de junio comienza en Oberá el juicio oral y público por el femicidio vinculado de la niña Selene Ayelén Aguirre. Su...