¿Qué pasa con la docencia misionera?

¿Qué pasa con la docencia misionera?

La Intersindical integrada por los gremios “amigos del poder” firmó un acuerdo salarial que hará que en julio de 2016, el componente en negro del sueldo docente sea mayor que el básico en blanco. Una mirada en perspectiva para entender el escenario del conflicto salarial y educativo en el inicio de otro ciclo lectivo.

Por Tania Piris Da Motta (*)

Los docentes misioneros están atravesando momentos difíciles. La Intersindical integrada por los gremios “amigos del poder”, encabezada por Marilú Leverberg, firmó un acuerdo salarial que hará que en julio el componente en negro sea mayor que el básico. Para verlo en números: mientras que el sueldo básico llegará a $3.370,77 para ese mes, el Estado nacional aportará $3.400 a través de diferentes ítems no remunerativos ni bonificables, como es habitual, con lo cual el gobierno se asegurará los miserables $8.500 para el cargo testigo que pactó el ministro Esteban Bullrich con la Confederación de Trabajadores de la Educación, Ctera. Tal situación lleva a una distorsión total de lo que se conoce como pirámide salarial (determinada por la antigüedad) y achata los adicionales por zona, además de perjudicar la futura jubilación.

docentes - cartel udpm

El acuerdo viola incluso la ley de Financiamiento Educativo, que establece que el básico no puede ser menor al 50% del sueldo mínimo. Según cálculos difundidos por el Frente Gremial, el Gobierno provincial le está estafando $1.700 por mes a los docentes de mayor antigüedad. Pero el monto de la estafa sería aún mayor si tenemos en cuenta que para julio el 50% del sueldo mínimo no será más de $3.900, que es la base sobre la que se hicieron los cálculos difundidos, sino $4.250.

Para sumar otro motivo de indignación, la Intersindical aceptó que el aumento se ponga en vigencia recién a partir de marzo y no de febrero como corresponde.

Retroceso histórico

La situación que se deriva de estas paritarias salariales debe analizarse en dos direcciones. Por un lado, ni los $7.500 ni los $8.500 de salario mínimo para febrero y julio respectivamente, sirven para que el docente que recién se inicia “esté bien cuidado y bien remunerado”, como sostuvo Bullrich al anunciar el acuerdo. Sólo basta recordar que la canasta familiar está por arriba de los 17 mil pesos (y sigue subiendo mes a mes) para comprender lo lejos que están los maestros de las afirmaciones del ministro.

Por otro lado, como consecuencia de este mismo acuerdo, las provincias supuestamente más “pobres” como Misiones (calificación que persiste a pesar de que la Renovación siempre se jactó de haber mejorado año a año las finanzas), no están obligadas a garantizar un porcentaje determinado de ese 40% de aumento prometido. En el caso de Misiones, incluso, ni siquiera se cumple el compromiso de que el básico llegue a la mitad del sueldo de bolsillo.

Resultado: el peor acuerdo en lustros, que hace retroceder lo poco que se consiguió en la recomposición del salario a través de años de luchas y movilizaciones. Aunque el ingreso mensual en Misiones nunca superó el piso acordado a nivel nacional debido a complicidades de la mayoría de los dirigentes sindicales, los diferentes escalones de la pirámide fueron despegando progresivamente. El maestro de grado que recién se inicia sigue cobrando el sueldo más bajo del país, como siempre, pero además ahora los de mayor antigüedad no lo aventajan por mucha diferencia.

Los datos presentados, sin embargo, no han desatado el conflicto que merecería la situación. El acuerdo fue rechazado por los espacios gremiales “opositores”, como la Unión de Docentes de la Nueva Argentina Misiones (UDNAM), la línea Alfredo Bravo, el Movimiento Pedagógico de Liberación (MPL) y Unión de Trabajadores de la Educación de Misiones (UTEM), que declararon un paro de 72 horas al inicio del ciclo lectivo; pero esta medida no fue acompañada masivamente. Al término de las 72 horas, el MPL levantó el paro con la excusa de una supuesta “conquista del diálogo” y el Frente Gremial compuesto por UDNAM y Alfredo Bravo, llamó a una “huelga con asistencia”, que es casi lo mismo que no hacer huelga.

¿Qué pasó?

Aguas tranquilas

Algunos podrían estar extrañados ante esta aparente quietud de los docentes, que siempre estuvieron a la vanguardia de protestas y movilizaciones, ahora que los trabajadores de otros sectores se muestran más combativos, como los estatales que marcharon el 24 de febrero y sumaron más de mil personas en las calles de Posadas. Pero no hay motivo para la sorpresa.

El proceso por el que están pasando los educadores misioneros es el de la desmoralización. Dice Eliana, profesora, de Oberá: “El año pasado padecimos mucho y no conseguimos nada”. Pregunta Nora, maestra primaria: “¿Qué pasó con la grilla? ¿No era una reivindicación conseguida?”. Comenta Viviana, preceptora: “Yo no les creo nada. Eso de la conquista del diálogo es puro humo”. “Va a ser difícil juntar la fuerza del año pasado”, acota Mabel, maestra. Adriana, su colega, exclama: “¡El año pasado pasado me sentí usada! Acordaron migajas. Para eso tantos días de acampe”. Son algunas de las opiniones de quienes el año pasado se movilizaron, pero este año no están con el mismo empuje.

docentes - fogata puente

La extraordinaria lucha docente del año pasado terminó en un acta-acuerdo tan miserable que dejó a los docentes por debajo del salario mínimo, vital y móvil. Doscientos pesos fue el monto que los dirigentes pactaron, luego de largas y épicas jornadas de movilización. Algunos lo hicieron orgullosamente, como Rubén Ortiz y Carlos Lezcano del MPL, y otros no tanto, aunque las disculpas tardías de Estela Genesini (Udnam) y Mariana Lescafette (Alfredo Bravo) no las eximen de responsabilidad. Según justificaron, “el logro político” no estaba dado por los $200, sino por la modificación de la grilla, una supuesta “corrección estructural” del drama del salario. A más de seis meses de ese “logro”, la nueva grilla no sólo no está, sino que nadie más habla de ella. ¿Y la unificación de todos los sindicatos “no oficialistas” para enfrentar mejor a la patronal? Otra deuda más.

¿Y ahora quién podrá defendernos?

Promediando marzo, el Movimiento Pedagógico de Liberación dice tener una propuesta salarial a la que el ministro de Hacienda, Adolfo Safrán, “le dio el visto bueno”, según declaró Lezcano públicamente; pero aún no se dio a conocer el contenido de la propuesta y el MPL está llamando a todas las organizaciones a solidarizarse ante el “ninguneo de la patronal” después de haberse apostado horas en el Consejo General de Educación (CGE) sin conseguir la audiencia esperada. Los docentes de base dicen que, antes de movilizarse a defender la propuesta, necesitan conocer con toda claridad los números reales solicitados “para que no pase lo mismo que el año pasado” y se encuentren, el último día, con que peleaban por doscientos pesos de bolsillo.

El Frente Gremial, de su parte, propone como consigna central que se haga respetar la Ley de Financiamiento, de la cual Misiones ya debería haber salido hace muchos años como la mayoría de las provincias, para que se pague el 50% en blanco. Pero esas cifras también dejan a los trabajadores de la Educación, sobre todo los de la rama primaria, muy lejos de la canasta familiar y, además, entrampados en compensaciones en negro que deterioran el salario.

A pesar de la difícil situación, el ejemplo que dieron los trabajadores de la educación a lo largo de los últimos años, y sobre todo el año pasado durante más de dos meses de incesante protesta, corrobora la capacidad de lucha de los docentes como un hecho objetivo. Tal vez sólo se trate de sacar las conclusiones debidas, no repetir los errores y confiar en las propias fuerzas.

docentes - manos levantadas

(*) Periodista de revista superficie. Docente.

Foto destacada: Archivo “La izquierda diario” sobre el conflicto [docente] en Misiones. Fotos del cuerpo de texto: Medios digitales locales y nacionales.