Pelearle al monstruo

Pelearle al monstruo

En Apóstoles (Misiones) se está levantando la Subestación Rosamonte, obra de distribución eléctrica que financia el Estado Nacional pero beneficia casi exclusivamente a la empresa monopólica Rosamonte S.A. Apenas a 30 metros de la obra vive con su familia el colono Ricardo Koziuk, quien viene encarando una valiente y desigual lucha para que la obra se traslade y evitar así los riesgos sanitarios (cáncer, leucemia) que diversos estudios científicos atribuyen a estas estaciones.

Por Sergio Alvez (*)

    1. “Fui parido acá” es la respuesta que da Ricardo Koziuk cuando se le pregunta cuánto hace que vive en esta chacra, situada sobre el Lote 51 de la localidad de Apóstoles, a metros de la ruta 201. Es un terreno de 8 hectáreas, donde abundan árboles nativos y frutales, plantaciones anuales y superficies de pastoreo. Hacia un extremo del terreno, se encuentra la vivienda donde Koziuk vive junto a su concubina y sus dos pequeños hijos; más atrás hay otra vivienda que comparten su madre y su hermano discapacitado. Un modesto galpón de herrería completa el paisaje.

      Descendiente de polacos y ucranianos, Koziuk riene 54 años y es el típico colono de la zona, el estereotipo de lo que por aquí suele llamarse “pequeño productor”. Se trata de hombres que trabajan la tierra para subsistir, reproduciendo de este modo la existencia que llevaron sus antepasados. Aquí Koziuk planta algo de yerba mate, caña, cítricos, mandioca y otros cultivos que comercializa a pequeña escala. “Toda mi vida lo único que hice fue laburar” nos cuenta.

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    2. Hasta mediados de junio de 2014, las preocupaciones de Ricardo Koziuk tenían que ver con la sequía quemataba sus vacas, o la baja rentabilidad de algunos productos de su chacra. Desde entonces, todo cambió. Cierta mañana, le llamó la atención ver en el terreno lindante a su casa, a un grupo de operarios de la compañía eléctrica EMSA haciendo remociones de suelo y otras tareas. Cuando se acercó a consultar, recibió la noticia que días después se confirmaría en la cartelería oficial de la obra: empezaban a construir la Sub Estación Transformadora Rosamonte. “No se preocupe don Koziuk, ni ruido hace”, le dijo uno de los operarios. Al poco tiempo, Koziuk sabría que sí había que preocuparse.

    3. El Juzgado Civil y Comercial 4, de la Primera Circunscripción Judicial de la Provincia de Misiones, a cargo de la doctora Carmen Carbone (juez de feria), fue la dependencia donde el 22 de enero de 2015 se presentó la demanda de Ricardo Koziuk —bajo representación legal de la abogada Roxana Rivas— contra EMSA y la Municipalidad de Apóstoles. En sus fundamentos, la acción de amparo enuncia que “la petición obedece a la inminencia de la construcción de la obra, la que se hace sin ningún tipo de información a nuestro mandante sobre potencial afección al medio ambiente y a la salud de quienes habitan a escasos 30 metros de la construcción”.

      Más adelante, en el mismo expediente se explica que “la premura del caso surg claramente de la situación de riesgo concreto para la integridad física y la vida de los suscriptos y la propia incertidumbre que implica una obra potencialmente perjudicial para la salud. A pesar de los requerimientos formales que se hicieron tanto a la Municipalidad de Apóstoles, como el Concejo Deliberante como a EMSA, no se ha dado información cierta sobre la inocuidad de la obra”.

      Dice Ricardo Koziuk: “¿quién garantiza que esta estación no va a traer cáncer, leucemia y otras enfermedades a mi y a mi familia? Estuve indagando y hay mucha información sobre lo peligroso de estas obras para la salud humana, pero me vienen mintiendo, ocultando, no quiero esperar a que estemos enfermos, voy a luchar hasta el final porque lo que está en juego es el futuro de mis hijos, es por ello que peleo. Mi casa está apenas a 30 metros y los especialistas recomiendan que no se instalen estas plantas a menos de 300 metros donde viven humanos”.pelearle_al_monstruo_2

    4. La Subestación Rosamonte (33/13.2kv 8.5MVA), que se está instalando frente a la chacra de Ricardo Koziuk, es financiada por el gobierno nacional a través del Programa Nacional de Obras de Distribución Energética Convergencia. Beneficiará, directamente, a varias plantas de la empresa monopólica que lleva su nombre: Rosamonte S.A. Esta megaempresa, además de producir y vender la yerba y los pescados Rosamonte, posee en la localidad una cadena de supermercados con seis sucursales, una planta de producción de alimentos balanceados, un frigorífico vacuno, un secadero, y regentea la estación de servicio de YPF en esta ciudad y en la aledaña San José. El propietario del emporio Rosamonte es Ramón “Nene” Hreñuk, para muchos, el verdadero mandamás de Apóstoles. Un detalle que retrata la condición de poder de este magnate puede apreciarse en torno a su gigantesca mansión, montada en proximidades de su estación de servicio. Allí, sobre la vereda hay carteles viales que impiden “detenerse o estacionar” en adyacencias a la casa del señor. Las razones de semejante privilegio: nadie sabe explicarlas en el municipio. “Es el dueño de todo, acá siempre mandaron los Hreñuk”, simplifica un empleado municipal.pelearle_al_monstruo_3

    5. Desde hace décadas, Koziuk viene padeciendo las consecuencias de vivir rodeado de emprendimientos de Rosamonte. Hacia el noroeste su chacra linda con la planta de Estacionamiento Acelerado; al noreste está la fábrica de alimentos balanceados y al este el frigorífico vacuno. “Entra humo, sustancias tóxicas que tenemos en la sangre, soportamos ruidos y olores, desde siempre Rosamonte nos viene sitiando, aislando, enfermando. Pero esto de la estación transformadora pareciera ya ser el colmo, quieren matarnos” dice Koziuk. Meses atrás, este hombre fue a ver al intendente local, Mario Vialey. Recuerda Koziuk: “al principio el intendente me dijo que me quede tranquilo, que él iba a ser mediador entre EMSA y yo. Después me propuso que corra mi casa, pero no puedo, porque más atrás y a los costados tengo todo el olor, los ruidos y la contaminación de las plantas de Rosamonte que rodean mi chacra. Más adelante vino a mi casa, y me dijo que había posibilidad de llevar la estación transformadora a mil metros. Me quedé tranquilo, pero la obra sigue avanzando a 30 metros de mi casa y con Vialey ya no hay más diálogo. También en el Concejo Deliberante los concejales me dieron la espalda, el poder la empresa es enorme y todos en Apóstoles le tienen miedo. Por eso recurrí a la CTA, que me está ayudando con la abogada y acompañando mi reclamo”.

    6. Ya en el año 2001 la Organización Mundial de la Salud (OMS), a través de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), ha clasificado a los campos magnéticos de baja frecuencia (los producidos por líneas de alta tensión, estaciones transformadoras) como “posible cancerígeno en humanos (grupo 2B)”, especialmente con respecto a la leucemia infantil. Numerosas investigaciones científicas dan cuenta del riesgo que presupone para la salud humana la exposición constante a los campos magnéticos que emanan las estaciones como la que se está instalando frente a la chacra de Koziuk.

      Uno de los estudios más específicos en Argentina lo realizó el biólogo cordobés Raúl Montenegro —presidente de la Fundación para la defensa del ambiente (FUNAM) y Profesor Titular de Biología Evolutiva Humana en la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Córdoba— quien en 2002 realizó un relevamiento alrededor de la Subestación eléctrica Sobral, ubicada en Ezpeleta, donde conviven una usina que distribuirá 132 mil voltios, además de cableados de alta tensión, media tensión y transformadores eléctricos. Allí, alrededor de Sobral, Montenegro midió los distintos valores de campos electromagnéticos en las viviendas, en la calle y las veredas, a la vez que relevó los problemas de salud de los entrevistados. La conclusión de ese estudio es que las normativas vigentes en Argentina sobre exposición a campos electromagnéticos “no protege la salud de las personas, sino los intereses de las compañías eléctricas”.

      Montenegro, interpreta los resultados obtenidos en el relevamiento realizado en Ezpeleta, considerando que“una exposición crónica puede aumentar 1,7 a 2 veces el riesgo de que contraigan leucemia”.

      Actualmente, alrededor de la Subestación Sobral existen 135 vecinos fallecidos y 122 enfermos de distintos tipos de cáncer.

      Este mismo profesional realizó en 2012 un informe acerca de la estación transformadora que EMSA y la Entidad Binacional Yacyretá pretendían instalar en el barrio Mariano Moreno de Posadas. En dicho informe, Montenegro sentencia: “Hasta el momento no se ha demostrado la inocuidad de los campos electromagnéticos para frecuencias extremadamente bajas. Muy por el contrario, la bibliografía disponible y las posiciones de paneles científicos recientes —como la Declaración Científica de Seletun— advierten que la exposición crónica a bajos valores de densidad de flujo magnético representa un riesgo para la salud, en especial para los niños. De allí que todo sistema eléctrico conformado por una o varias estaciones de transformación eléctrica, tendidos de líneas eléctricas de media y alta tensión y transformadores ubicados en la vía pública para convertir valores de media tensión a baja tensión (13,2 kV a 220 V), deban ser consideradas fuentes de radiación no ionizante potencialmente dañinas para la salud humana. Tales riesgos se acrecientan cuando la distancia entre tales fuentes y las personas disminuye a valores críticos, y cuando las redes —por ejemplo líneas de media tensión— operan con los valores máximos de conducción, lo cual eleva también la emisión de radiación no ionizante”.

 

(*) Periodista. Director revista superficie.