Luchar en la tormenta

Piray amaneció con el cielo cubierto y una llovizna fina. Ayer llovió fuerte y el camino terrado de la ex Ruta 12 muestra grandes charcos rojizos. En el barrio Unión, la niebla se confunde con el humo de las chimeneas.

Es 6 de junio y se cumple un año de la aprobación unánime de la Ley de expropiación. La convocatoria es a las 8 en el local de PIP (Productores Independientes de Piray). De a poco van llegando campesinos de diferentes lugares de la provincia: Puerto Libertad, Santiago de Liniers, Wanda, Colonia Delicia, Montecarlo, Colonia Delicia, Pozo Azul.

Por Sebastián Korol (*)

Se anunció para hoy el acto de “posesión de la tierra conquistada”. Para las 8.30 hay un centenar de personas en el salón. Se observan más mujeres que varones, muchos niños, adolescentes, ancianos, entre éstos últimos integrantes de las primeras camadas de obreros forestales en Piray.

El local de PIP queda justo en el centro de la zona declarada de utilidad pública y sujeta a expropiación. Son 600 hectáreas ubicadas a ambos márgenes de la ex ruta 12, pocos metros detrás de las viviendas familiares. En esas tierras todavía se observan extensas plantaciones de pino, de diferentes estaturas. Según el artículo 1º de la Ley XXIV–11, corresponden al Lote doce (12), procedente de la mensura particular con fraccionamiento del Lote R, y los Lotes B y C (…) y al Lote A, procedente de la mensura con fraccionamiento del Remanente R–1, Subdivisión del Lote 10, Municipio de Puerto Piray. Debido al incumplimiento de la Ley de expropiación, este territorio continúa en poder de la transnacional forestal Alto Paraná Sociedad Anónima, del grupo chileno Arauco.

Días atrás, por medio de un comunicado, las familias de PIP explicaron que la Ley fue fruto de “diez años de luchas que surgen para enfrentar el desempleo, la pobreza, las contaminaciones con agrotóxicos, las enfermedades, la expulsión de comunidades por el avance del pino y la falta de oportunidades para vivir una vida digna. La empresa APSA se enriqueció y se enriquece sin importarles estas consecuencias, pero PIP nunca bajó los brazos, luchó pacíficamente todos estos años. Nunca dudamos de nuestro justo reclamo del derecho a un ambiente sano y tierra para trabajar. Por eso queremos compartir con la sociedad misionera que a pesar de que la ley fue aprobada no pudimos sembrar en el año 2013. Pero decidimos no perder la próxima siembra de 2014”.

En ese documento también informaron que PIP ya cumplió con el requisito de conformar la cooperativa que exigía la ley y por ello, comunicaron al gobierno provincial, a los distintos bloques de diputados que acompañaron el reclamo de tierra para producir alimentos, al coordinador de la Subsecretaría de Agricultura Familiar de la Nación Adrián Rojo, a los concejales municipales que dieron su aval y apoyo, y a Ricardo Maciel, presidente del IFAI, organismo de aplicación de la ley: “el día viernes 6 de junio próximo nuestra organización hará el acto de posesión de la tierra conquistada. Queremos que el IFAI nos entregue nuestras tierras para producir nuestros alimentos”.

Son las 9 y entre los nubarrones que cubren el cielo se filtran rayos de sol. Este pequeño acontecimiento climático es celebrado, ya que el acto programado para esta jornada se realizará al aire libre.

Sobre la mesa más grande del salón se ubican banderas y pancartas. Mujeres y niños toman pinceles y delinean consignas con pintura de distintos colores: “Por Ley la tierra es nuestra”, “No vamos a perder la siembra 2014”, “La tierra es fruto de la lucha”, “Reclamamos justicia social, nuestras tierras ¿dónde están?”, “Mensura ya”, “Unidad y lucha”.

Llega un vehículo Renault Kangoo con un logo colorido sellado en la puerta lateral. Es un móvil de LT85 Tv Canal 12, la televisión pública provincial. Descienden cuatro personas, se presentan como periodistas y cuentan que llegaron desde Posadas para cubrir “este hecho”.

“¿Canal 12 acá?”, pregunta una mujer campesina. La extrañeza es comprensible: además de reproducir la propaganda gubernamental, los espacios “informativos” de esta señal se caracterizan por avalar el modelo productivo foresto–industrial vigente en Misiones (monopolizado por grandes empresas como Alto Paraná SA), y ocultar sistemáticamente las graves problemáticas socio–ambientales derivadas.

Se enciende la cámara y comienzan las preguntas. Cuatro integrantes de PIP acceden a una entrevista que se extiende por más de veinte minutos.

A las 9.30 se produce una nueva sorpresa. Una patrulla policial estaciona frente al local. Cinco agentes ingresan al predio. El oficial Barrios, de la Comisaría de Puerto Piray, se pone al frente: “Venimos con una orden del Juez, es un oficio urgente porque es una prohibición para el tema este de acá, del terreno de Piray”.

La notificación indica:

Eldorado, 5 de junio de 2014.
Oficio 472 – Diagonal 14
Al Señor Jefe de la Comisaría de Puerto Piray, Misiones.

Tengo el agrado de dirigirme a usted en expediente Nº 486 Diagonal 14, caratulado Samudio Miriam, Chimakowski Teresa, Fisetti Roque, s/ “Amenaza agravada”, que se tramita en este Juzgado de Instrucción Nº 1, a cargo del Dr. Roberto Horacio Saldaña, Secretaría Nº 1, a fin de solicitarle: Notifique en forma personal a los señores Samudio Miriam, Chimakowski Teresa y Fisetti Roque, por pedido de la señora Agente fiscal, decretase provisoriamente la prohibición de no innovar en el predio Alto Paraná de la localidad Puerto Piray, como así a otros ocupantes si los hubiese, que deberán abstenerse de realizar cualquier acto de posesión o disposición, bajo apercibimiento de Ley.

Saludo a usted muy atentamente.

Dr Roberto Horacio Saldaña.

Juez de Instrucción Nº 1
Tercera Circunscripción Judicial.
Secretaría Nº 1 Eldorado

Desde PIP piden a los policías que se retiren un momento, porque definirán una respuesta en asamblea.

Cuando éstos retroceden estalla un grito colectivo:

“¡El pueblo unido, jamás será vencido! ¡Viva la lucha por la tierra! ¡Vivan los campesinos!”

Una mujer abre la ronda:

“Otra vez vienen a interrogarnos así… hace diez años que estamos en esta lucha y no nos parece raro que una vez más los policías, los jueces, los comisarios, el intendente de la zona, se muevan a favor de las grandes empresas. A nosotros eso ya no nos sorprende, pero nos da bronca que teniendo una Ley a nuestro favor, una Ley provincial, el Juez Saldaña siga actuando a favor de los grandes. ¿Por qué no notifican a Alto Paraná, que nos está envenenando, nos está matando? ¿Por qué no notifican que hay familias que ya no saben qué hacer para sobrevivir en estas tierras y se tienen que marchar a la orilla del pueblo y pasar hambre, y que ahí empieza todo el problema de la sociedad, porque empiezan a robar, empiezan a drogarse y los chicos se pierden? Me da bronca cómo el Juez y cómo la policía siempre salen a favor de los grandes. Vienen así a atropellar nuestro derecho, porque es un atropello que vengan así a nuestra zona, donde estamos haciendo algo pacíficamente, después de diez años de lucha, que vengan a notificarnos que no tenemos que entrar”.

Otro agricultor de Piray aporta:

“Lo que queda mal es la notificación a unos pocos compañeros. Ella o él no es PIP. Todos somos responsables de lo que venimos haciendo. A nosotros nos da bronca cuando ponen personas, para ‘fulano que está encabezando’. Acá todos somos cabeza. Nadie está solo ni es individual. Cuando se aprobó la Ley nos comprometimos a pasar a ser cooperativa y lo hicimos. Y entonces, si ahora tienen que notificar algo que sea a la cooperativa o a la asociación, no a personas. Eso es lo que queda mal. ¿Quieren llevarnos presos? ¿Hacernos cumplir alguna condena? Nosotros estamos haciendo esto para que nuestros hijos vivan mejor, para que coman como corresponde y el día de mañana no sean drogadictos. Por eso estamos luchando. Y da bronca cuando vienen y dicen ‘fulano y fulano’ van a ser notificados. Eso es lo que da bronca”.

Comienza a llover. El cielo truena, oscurece. El golpeteo de las gotas sobre las chapas del techo exige hablar fuerte. “Yo no les tengo miedo, si tengo que ir preso voy a ir preso, por el futuro de mis hijos”, exclama un campesino.

La cámara de Canal 12 registra todas y cada una de las intervenciones. Dentro de la patrulla, los uniformados aguardan impacientes.

A mil metros de esta asamblea, un segundo grupo de campesinos de Piray está montando una carpa de lona, en el límite con uno de los lotes a expropiar, donde se prevé hacer el acto de posesión. Ellos no están al tanto de la intimidación.

Tras cuarenta minutos de intercambios, hay consenso en tres aspectos centrales: no firmar la notificación judicial, continuar con el plan de acción programado, y marchar hacia la carpa para seguir la asamblea “con todos los compañeros”.

A las 10.10 el equipo de Canal 12 abandona el lugar. Cinco minutos después PIP informa la respuesta a la policía y también se retira la patrulla.

“¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta que camina! ¡La lucha por la tierra en Misiones, Argentina!”, cantan los campesinos mientras avanzan por el resbaladizo camino. Portando dos pancartas que rezan “Mensura ya” y “Lucha y unidad”, encabezan la marcha cuatro niños: Nico, Renzo, Dani y Noel.

Ya en la carpa, cerca de las 11 arranca una ronda de presentación. Diferentes organizaciones que integran la Red de Productores Familiares y Pueblos Originarios de Misiones expresan solidaridad y ratifican su acompañamiento a PIP. Coinciden en la necesidad de fortalecer la unidad como estrategia clave en la lucha por la tierra.

Algunos de estos testimonios permiten evidenciar la proximidad de las problemáticas.

Wilmar es referente de una organización de la zona de Pozo Azul, San Pedro, que fue protagonista en la experiencia de lucha que hace diez años, con este mismo gobierno, coronó la Ley de Arraigo y Colonización (la cual estipuló expropiaciones que en buena medida siguen sin concretarse). Hoy reflexiona:

“A través de la lucha nomás podremos lograr las cosas. Eso sabemos. Y cuanto mejor si nos juntamos y nos sumamos. Como dice el refrán: ‘la esperanza es la última que muere’. Mientras el cuerpo se mueva tendremos esperanza de llegar. Tenemos que seguir soñando con las conquistas para el desarrollo sustentable de las familias. Hace muchos años venimos reclamando en conjunto con las organizaciones y todavía tenemos un gobierno que no toma las decisiones políticas claras para definir la parte agrícola de la provincia que nosotros necesitamos y queremos, para mejorar la calidad de vida de nuestros hijos, de nosotros. Hace tiempo ya que venimos a medias, no podemos decir que tenemos un desarrollo sustentable, un desarrollo familiar bien, estamos trabajando a medias, no podemos conquistar todo lo que necesitamos para nuestros hijos, la producción que queremos, y no podemos vivir dignamente en un lugar de tierra que es nuestra, que está en manos de pocos que se apoderaron y hoy nos mezquinan.”

Eduardo llegó desde Puerto Libertad, otro de los pueblos asfixiados por los pinos de Alto Paraná SA. Expresa a su turno:

“Venimos a apoyar a PIP por los problemas que tienen porque tenemos el mismo problema y ellos también nos apoyaron cuando nosotros necesitamos. Ellos fueron los que nos empezaron a ayudar para poder difundir por los medios, difundir por todos lados, con los diputados, para que esto se sepa, porque Libertad es un pueblo chiquito y los problemas de Libertad siempre quedan ahí nomás, no salen afuera, no se conocían por ningún lado y ya estábamos cansados de todas las mentiras de los políticos de Libertad. Y ahora estamos acá, con el mismo problema y tal vez un poquito más grave, porque tenemos varias notificaciones de desalojo, tenemos una orden firmada por el Juez Ricci que también es de desalojo. Los compañeros fueron desalojados de su propiedad pero volvimos a entrar gracias a las organizaciones de todos lados. Esa es mi inquietud y mi apoyo a la gente de Piray, mi apoyo a toda la gente de todos los asentamientos”.

Mario, delegado de una Comisión de Tierra en el kilómetro 4 de Colonia Delicia señala:

“Venimos a apoyar a los compañeros de PIP. Donde haya problemáticas de tierras siempre vamos a estar. Nosotros también fuimos molestados por un empresario que dice que es el dueño. El 30 de septiembre ingresó con una máquina con cincuenta personas, cinco camionetas y sin orden del Juez, custodiado por policías vino a hacer un desalojo. Nosotros con los compañeros de todas las organizaciones les pudimos sacar de vuelta y hoy por hoy estamos luchando. Estamos con ellos y vamos a seguir luchando siempre por la tierra, porque ya no hay más tierra. Lo que hay Alto Paraná se quiere adueñar de todo, entonces no vamos a permitir que plante más pino en las tierras que quedan. Siempre vamos a seguir luchando y entre todos. Si estamos unidos, vamos a ganar. Porque siempre nos van a querer debilitar de ambos lados, pero si nosotros nos fortalecemos como organizaciones vamos a lograr todo por lo que luchamos”.

El diputado Héctor Bárbaro, del Partido Agrario y Social, aporta su mirada del escenario provincial en lo que refiere a políticas públicas para el sector rural:

“Vemos que este gobierno no ha hecho mucho por el tema tierra. Y esto no es una crítica, sino una verdad. Y no es solo el tema tierras, porque yo siempre digo: si a vos te dan la tierra y después no te dan los servicios como corresponde, no sirve de nada la tierra. Nos pasó en pozo Azul, que ustedes se acordarán, estuvimos treinta días en la ruta, acompañados por muchas organizaciones. Algunos compañeros fueron reubicados, y hubo compromisos firmados por la Subsecretaría de Tierras que no se cumplieron: los caminos son intransitables, los colonos no pueden llevar ni el corte de casa que les habían prometido, porque no tienen caminos, no tienen luz, no tienen agua, no tienen nada.

Muchas veces la gente se picha y se va, porque no tiene las condiciones mínimas que debe tener un trabajador agrario, un trabajador rural, para estar en la chacra. Y me parece que esto es lo que no entiende este gobierno, no entiende este ni entendió el anterior, pareciera ser que falta un tiempo de maduración. Por eso vemos hoy las grandes ciudades llenas de barrios, llenas de gente que se va de las chacras, expulsados por la falta de alternativas para ellos y sus hijos. Yo creo que esa es una problemática que tenemos hoy y no están resolviendo.

Este gobierno habla mucho de la inversión que ha hecho en la tierra, pero miren, yo les doy un ejemplo nomás: lo que ellos han invertido en los últimos cinco años es lo que le dieron en un año de subsidios a la COFRA, que es una cooperativa de cerdos que lamentablemente recibe subsidios todos los años.

Entonces quiero decir que no les importa el tema de tierras. El año pasado, en la Cámara sancionamos la Ley, quedamos todos contentos, porque una vez que hay una Ley se sobreentiende que se tiene que cumplir. Pero ayer yo decía en la Cámara, respecto a este y otros temas que, sancionamos leyes que realmente después no se ejecutan, como es en este caso de PIP”.

Llovizna suavemente y se anuncia una mística para cristalizar simbólicamente la posesión de las tierras. Por encima de algunos troncos se colocan rudimentarias herramientas de labranza y siembra que actualmente utilizan las familias de Piray para el cultivo de alimentos. También se ubican ramas de mandioca y platos con semillas de maíces y porotos criollos. Cinco chiquitos se sientan alrededor y se entretienen desgranando maíces. Atraídas por los granos un par de gallinas se suman al ritual. Sobre la tierra se clavan azadas y machetes y se arrima una bandera que pinta la conquista: “Por Ley la tierra es nuestra”.

Toma la palabra Miriam, de PIP:

“Pensando en hacer algo místico, alimentando no solo nuestro espíritu de seguir luchando, sino fortaleciéndonos uno a otros, por ahí dijimos de hacer una invitación al sacerdote y al pastor de la zona para que vengan a compartir también nuestra lucha, para que esa palabra que está escrita, esa palabra de verdad, que está escrita en la Biblia, la palabra de Dios, sea compartida desde nuestra realidad. Lo que nos decía el sacerdote esta mañana es que tenía otros compromisos, que no iba a poder venir, y bueno, por un lado uno queda medio pichado, uno queda medio bajoneado, yo personalmente, porque siendo uno también miembro activo de la comunidad, de la iglesia a la que pertenezco. (…) Y bueno, hoy nos toca a nosotros decir: ‘esto somos, lo que somos’. O sea, somos nosotros los que siempre llevamos adelante. Teniendo mucho respeto, creo que no hace falta que venga alguien con un nombre especial a hacer esta bendición, porque nosotros, sintiéndonos hijos de un solo creador, sintiendo que nuestras familias son reconocidas como familias de nuestra zona, familias humildes, familias que, como decíamos hoy, no estamos atropellando, no estamos asesinando a nadie, sino que estamos reclamando el derecho a la vida, a una vida digna, hoy podemos decir que podemos pedir esa bendición especial para nuestras herramientas, nuestras semillas, nuestros hijos, nuestros animales, nosotros, cada uno pedir esa bendición especial, y que con esta lluvia, con esta llovizna, sintamos que estamos siendo bendecidos desde lo alto”.

En ronda se reza un Padre nuestro. Luego se recitan los versos de la canción “Triunfo agrario”, de Armando Tejada Gómez y César Isella:

Éste es un triunfo, madre, pero sin triunfo,
nos duele hasta los huesos el latifundio.
Ésta es la tierra, padre, que vos pisabas,
todavía mi canto no la rescata.

Y cuándo será el día, pregunto cuándo
que por la tierra estéril vengan sembrando
todos los campesinos desalojados.

¡Hay que dar vuelta el viento como la taba,
el que no cambia todo, no cambia nada!

Éste es un triunfo, madre, del nuevo tiempo,
de estar bajo la tierra, rompió el silencio.
Éste es un triunfo, padre, de la alegría
de tu sueño en semillas sube la vida.
Sube la vida arriba, hasta la espiga,
que si la tierra es hembra, la tierra es mía,
adonde nace el alba, yo siembro el día.

Concluida la bendición, solo queda ingresar a la tierra conquistada. Uno de los campesinos retira del centro la herramienta para sembrado manual “taca–taca” y toma la delantera. Las familias traspasan el otrora límite de la “propiedad privada” y avanzan por un angosto camino que se abre entre los pinos. Al ritmo que marca el esquive de charcos, resuena el canto: “¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta que camina! ¡La lucha por la tierra en Misiones, Argentina!”.

Llueve otra vez. Dicen que es agua bendita. Algunos campesinos llevan paraguas, otros se cubren con cartón, la mayoría se descubre feliz al ser alcanzado por las gotas. Mientras caminan, arrojan al suelo semillas de maíz. Se canta, se ríe, se abraza. Es indisimulable la esperanza.

Nuevamente los niños deciden ponerse al frente. Avanzan cerca de doscientos metros y luego vuelven a la carpa.

Antes que se produzca esta ocupación —que todavía es simbólica pero que ya tiene plazo para la concreción efectiva: la temporada de cosecha 2014, que arranca en agosto— hubo diez años de lucha. Una década de gritos en medio de los silencios mediático, político y judicial. Una década de resistencia a interminables atropellos de Alto Paraná y sus gobernantes, jueces, policías, periodistas.

Desde el corazón de la región altoparanaense, los Productores Independientes de Piray libran hoy una batalla decisiva. Con ellos, y como ellos, numerosas comunidades multiplican el ejemplo de lucha por el derecho a la vida, la tierra y la soberanía alimentaria.

Ayer Puerto Piray fue noticia en Canal 12: “El Vicegobernador participó de una jornada educativa en Puerto Piray. Fue a través del programa Educando con Valores”.

Esta noche es probable que algunas familias de PIP se ubiquen expectantes frente al televisor. El noticiero no dirá una sola palabra de ellos.

(*) Comunicador popular. Co–coordinador de revista superficie.

Fotografías: Nicolás Amadío. (La Rastrojera)