Las mujeres originarias y una propuesta participativa para el buen vivir

Buenos Aires, 11 de octubre de 2014. Caminaba apresuradamente para llegar a una reunión cuando el eco de una voz femenina despertó mi atención. Enseguida, como si conformaran un arco iris pude ver a varias mujeres que vestían las indumentarias de su cultura. También las acompañaban otras personas. La intensidad de las palabras que escuchaba parecía brotar de la misma Pachamama, de esa sabiduría ancestral que no necesita adjetivos ni ninguna estudiada retórica.

Mabel Oviedo (*)

Las palabras me atraparon. La tentación fue grande. Quise quedarme, pero había comprometido mi presencia a la misma hora, a sólo unos metros de ahí, para compartir los pormenores de otra lucha democrática, la ley de fomento para las revistas culturales independientes. Entonces, tomé algunas fotos y entre las pequeñas pausas del discurso, hice algunas preguntas a una de las mujeres sobre el lanzamiento de la “1ra. marcha de las mujeres originarias por el buen vivir” que se leía en algunos carteles que portaban.

Caminé los metros que me separaban de las Manzanas de las Luces rápidamente. Estuve atenta al desarrollo del panel y me levanté apenas terminó sin esperar el programado homenaje a León Ferrari.

Apenas crucé la diagonal, vi a Osvaldo Bayer retirándose del lugar. Una toma fugaz con la cámara es el registro que se convirtió en mi pequeño tesoro. En el lugar, un grupo musical acompañaba la marcha propuesta. Después de presentarme a una de las mujeres participantes, me dijo “hablá con Moira”. Me acompañó hasta dónde estaba ella, Moira Millán, referente de la marcha y del Frente de Lucha Mapuche.

Pude ver en su rostro la satisfacción del objetivo cumplido pero también el cansancio cuando terminaba de atender a un periodista. Le pregunté dónde y cuándo podíamos encontrarnos. Me invitó a acercarme a media tarde del lunes a una dirección en San Telmo. “Pasá al subsuelo” me dijo.

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Ahí estuve. Pocas veces fui tan puntual. Por supuesto que no conocía a nadie. Pero me senté al lado de un hombre joven con acento español, a quien me presenté y le dije que esperaba a Moira. “Ella es Mariela, la hermana de Moira y yo su pareja… ahora estamos trayendo un mapuchito” me dijo mientras posó su mano sobre la panza”. Seguimos conversando. Después, siguieron las presentaciones con otr@s activistas presentes.

Seguíamos esperando a Moira. La reunión no podría comenzar sin ella y yo intuía que la entrevista tendría que ser postergada. Al rato, avisaron que Moira esperaba el tren hacía más de cuarenta minutos y que tardaría. ¿Por qué no toma un ómnibus? preguntó alguien. “No tiene SUBE ni monedas, será imposible” contestó la hermana.

Hasta acá mis vivencias. Ahora les cuento un poco acerca de estas mujeres que afirman “caminamos para ser, somos porque caminamos” y que viajaron desde sus respectivas naciones y llegaron a Buenos Aires para hacer el lanzamiento de esta marcha frente al monumento a Roca, monumento que a su vez pretenden sustituir por uno que se constituya en homenaje a la mujer originaria.

En su convocatoria dicen hacer “un llamado desde el corazón, del tuyo, del mío, que es el de la tierra, un llamado que grita, que pretende despertarte, un llamado para que no te rindas, para descubrir que no estamos solas, que somos muchas, miles, millones, un llamado de unidad, de esperanza, de fortaleza”. La convocatoria tuvo su reunión fundacional el lunes 13 de octubre en ese subsuelo que visité minutos antes.

Ahora, ellas seguirán caminando para llegar a las 36 naciones para llevar a cabo el proceso de consulta que incluirá a las mujeres de los pueblos originarios para “promover este buen vivir” de acuerdo a la forma que entienden su relación con la Tierra y con los demás. Levantan estas banderas “no solamente para los pueblos originarios sino para todos, comprendiendo la diversidad y pluralidad”.

Entregarán el proyecto en el Congreso de la Nación el próximo “Día mundial de la tierra”, el 21 de abril de 2015 con el fin de “establecer una relación de reciprocidad entre el Estado argentino con las naciones originarias, porque entienden que nuestro Estado “nunca ha tenido una agenda política que revise la relación con las naciones originarias buscando reciprocidad”. Agregan que “actualmente se ha retrocedido en términos de derechos fundamentales, sufriendo la avanzada voraz de las empresas extractivistas”. Denuncian también que continúan “las reducciones territoriales a las comunidades” y señalan que “el hambre, la miseria y la muerte siguen siendo parte de nuestra realidad desde la instalación de este Estado”.

Seguramente en cada lugar, en cada región, en cada pedazo de suelo en el que están sus huellas se tejerán lazos y se construirán puentes para colaborar en la recolección del millón de firmas que necesitan para presentar el proyecto de ley, después de redactarla participativamente en la comunidad Pillín Mahuiza, en Chubut, durante el mes de enero.

Entre otros, apoyan esta propuesta Osvaldo Bayer, Nora Cortiñas y León Gieco. revista superficie también apoya la “1ra. Marcha de las Mujeres Originarias por el buen vivir”. Sumamos nuestros pasos a estas mujeres que pisan fuerte.

Se puede consultar el proyecto en http://mujeresoriginarias.com/el-proyecto/.

(*) Cronista de revista superficie.