La voz de los trabajadores

El Trabajador del Estado es el periódico sindical más antiguo de la Argentina. Su primer número salió en noviembre de 1925, apenas diez meses después de que un grupo de anarco sindicalistas fundaran la ATE, hoy el gremio estatal con mayor cantidad de afiliados en la Argentina. Hoy el periódico se sigue imprimiendo y distribuyendo en todo el país.
Por Sergio Alvez (*)

El 15 de enero de 1925 un grupo de trabajadores de Construcciones Portuarias y Vías Navegables decidió organizarse para terminar con el trabajo jornalizado y exigir la implementación de las 8 horas de trabajo, entre otras reivindicaciones básicas. Nacía así la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), un sindicato que tomó como principios fundamentales “la defensa irrestricta de los derechos de los trabajadores y la autonomía de la organización respecto de la patronal”.
El Trabajador del Estado es el periódico sindical más antiguo de la Argentina. Su primer número salió en noviembre de 1925, apenas diez meses después de que un grupo de anarco sindicalistas fundaran la ATE, hoy el gremio estatal con mayor cantidad de afiliados en el país. El editorial de aquel primer número se tituló “Un paso más” y comenzaba de la siguiente manera:
Un paso más hacia el logro de las aspiraciones comunes a empleados y obreros, representa nuestra modesta hoja, la que damos a publicidad por vez primera, como periódico mensual que se distribuirá gratis entre nuestros asociados, y aún entre aquellos que no lo fueren; lo que haremos deacuerdo a la potencialidad económica de nuestra joven Asociación”.


Inicios

Si bien las publicaciones del movimiento obrero más tempranas del país datan de 1858 – cuando salen a la luz los periódicos de la comunidad afroargentina La Raza Africana y El Proletario- , El Trabajador del Estado vino a dar inicio a la práctica gremial de publicar un órgano de prensa impreso para por un lado, dar, como señala el editorial del primer número “cumplimiento de uno de los propósitos enunciados en el artículo 47 de nuestros Estatuto”, pero al mismo tiempo “satisfacer la imperiosa necesidad de un elemento eficaz que fomente intensamente el espíritu de unión, de todos los trabajadores del Estado, los que en la actualidad se hallan disociados por antagonismo anacrónicos infundados, unos; por el afán desmedido de encumbramientos personales, otros; y por una apática e injustificable despreocupación”.
Con esta misión y cuatro pliegos, el periódico se irguió en esos primeros años, como una usina de artículos sobre las luchas reivindicativas mantenidas por la organización gremial, pero también como un espacio de divulgación política y cultural.

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Así, política gremial y expresiones artísticas convivían armónicamente en una publicación que el 20 de diciembre de 1925 publicaba una editorial celebrando la aprobación en el país de la llamada “Ley de Salarios” (11.278): “Felizmente nuestro país ha dado un paso gigantesco sancionando la ley 11.278, que traba en mucho el accionar de los negreros que asolan esta república”.
A las noticias, convocatorias y opiniones vinculadas a las disputas por los derechos laborales, El Trabajador del Estado adosaba literatura – poemas y cuentos- y artes plásticas (ilustraciones, reproducciones de obras pictóricas a página completa, etc). El número de enero de 1926 por ejemplo, se publica el poema La Mesa de Juego, de José de Maturana, un poeta, dramataurgo y periodista bonaerense, de ideología anarquista.

Crecimiento
En mayo de 1926 aparece en El Trabajador del Estado la primera ilustración. Se trata de un retrato de Roberto Ortiz, entonces ministro de Obras Públicas de la Nación. El dibujo grafica un artículo central que da cuenta de la audiencia que mantuvieron representantes de ATE con este funcionario, una gestión que terminó impidiendo cesantías masivas en el sector de la obra pública. Ortiz, terminaría siendo presidente del país entre 1938 y 1942.
Hacia la segunda mitad de la década del veinte El Trabajador Estatal aparecía puntualmente el día 20 de cada mes y se distribuía febrilmente entre la clase obrera, incluso entre aquellos que no eran afiliados. Las páginas por entonces contenían entrevistas, anuncios de aperturas de nuevas sedes gremiales, balances, comentarios de lectores y noticias sindicales relevantes, desde una perspectiva y un discurso claramente anti fascista. También era frecuente encontrar fragmentos de ensayos o frases de pensadores políticos – Marx en varios números por ejemplo- y convocatorias a asambleas.

En el número de febrero de 1927 se aprecia una de las primeras fotografías de tapa publicadas en el periódico. La imagen muestra “la concurrencia” a lo que el epígrafe describe como “Nuestra fiesta”: un Teatro Verdi repleto de personas en el marco del festejo del segundo aniversario de ATE.
En esta etapa, los números aparecidos en los 1 de Mayo (Día del Trabajador) son verdaderas piezas de colección. El 1 de mayo de 1930, por ejemplo, el ejemplar incluye un informe especial e ilustrado sobre los Mártires de Chicago y una hoja dedicada “A los niños el 1 de Mayo”, donde se puede apreciar un cuento de Alvaro Yunque (La Bola de Cristal), un recuadro con Código de los Derechos del Niño, el poema de Pablo Neruda “Maestranaza de noche” y una noticia a pie de página que da cuenta de que “Mahatma Ghandi ha iniciado la desobediencia civil en la India”.

También en 1930, un artículo a página completa informa en su titular a cinco columnas: “¡Simón Radowitsky en libertad!”. En el desglose de la nota se incluye una “salutación al camarada libre”. Es que una de las tradiciones más consuetudinarias del periódico era la militancia activa por los luchadores sociales presos. “El Consejo Directivo Nacional de la Asociación Trabajadores del
Estado, en la reunión efectuada el 22 de abril, resolvió por unanimidad dirigir por intermedio de nuestro órgano oficial El Trabajador del Estado, un cordial saludo al camarada Simón Radowitzky, al recobrar después de veinte años su perdida libertad” enuncia aquel artículo.
En 1927 ATE participa activamente en la campaña por la libertad del sindicalista yerbatero Eusebio Mañasco (El Trabajador del Estado publica en abril de ese año una nota de ATE la Suprema Corte de Justicia), condenado a prisión perpetua por un crimen que no cometió, y de los anarquistas Nicolás Sacco y Bartolomé Vanzetti que fueron condenados a muerte por el presunto robo a mano armada y asesinato de dos personas en 1920 en EEUU. Finalmente Mañasco fue liberado y Sacco y Vanzetti ejecutados ese mismo año.

La mirada propia
El periódico se publicó regularmente hasta mediados de la década del cuarenta, cuando dejó de aparecer por razones internas.
Una de las cosas que reflejaba el periódico era el nacimiento de las seccionales. Y hoy, en muchos casos, a la hora de reconstruir la historia de alguna de las seccionales que existen en el país, recurrir a los archivos de El Trabajador del Estado puede ser una de las únicas formas de acceder a esa información ya que en muchos casos no quedan siquiera las actas fundacionales” explica a Sudestada el periodista, escritor y actual director de El Trabajador del Estado, Marcelo Paredes.
Y a medida que crecía el gremio, crecía el periódico en páginas e incorporaba entrevistas, fotos, ilustraciones, crónicas e informes de las seccionales que germinaban en cada rincón del país. Narrando lo que pasaba en ATE, en Argentina y en el mundo, siempre desde la mirada de los trabajadores”agrega por su parte Hugo Godoy, actual secretario general del gremio a nivel nacional.
Luego de una extensa interrupción, El Trabajador del Estado vuelve a salir en albores de la década del setenta y con una línea editorial absolutamente encolumnada al acompañamiento abierto a las políticas y la figura de Juan Domingo Perón. “Unidos y disciplinados junto a Perón hacia la Argentina potencia” se titula en una de las tapas de 1973.
Durante 1974, El Trabajador del Estado vuelve a quedar fuera de circulación, esta vez, porque la cúpula sindical de ATE en aquel entonces arribó a un acuerdo con Perón, entendiendo que “ya no era necesaria” la publicación del periódico. Ese año, la Triple A profundizaba las tareas de secuestro y exterminio de militantes y trabajadores en distintos puntos del país. En 1975 saldrían algunos números intermitentemente.

Nueva etapa

Tras la muerte de Perón, el periódico publica inmediatamente una tapa con la figura del presidente fallecido, con la leyenda “Gloria eterna al General Perón. Argentina ha perdido a su conductor”.
Y en el número de julio de 1974, la editorial lleva el título: Eva Perón inmortal, junto a una amplia fotografía de Evita.
El periódico no volvería aparecer hasta 1984, cuando un grupo de jóvenes sindicalistas –entre ellos Germán Abdala y Víctor de Gennaro- recuperan el gremio de las garras de la intervención que dirigió el gremio durante la dictadura. “Recibimos, además, una organización caotizada administrativamente, seriamente comprometida en materia financiera y, lo que es peor, desarticulada en su estructura, fruto de una política de aislamiento sectorial. Debemos reconstruir el gremio, desterrar el personalismo, el “negocio” particular, pero lo que es más importante recuperar la fe de nuestros compañeros” señalaba el editorial de uno de esos números del regreso.
“En ese momento, con la recuperación del gremio, el periódico pasa a una etapa en la que se llamará El Trabajador Estatal y tendrá una frecuencia ocasional. Desde entonces y hasta ahora, no ha dejado de salir nunca” explica Marcelo Paredes.

Desde hace unos meses, los ejemplares que se conservan desde 1930 hasta la fecha, fueron digitalizados por el sindicato. Sostiene Hugo Godoy: “Casi todo ese material está hoy digitalizado y convenientemente protegido pero algunos otros originales se perdieron con el tiempo. Nos queda ahora la tarea de rastrear los ejemplares que completen la colección y, por ende, la historia”.

Actualmente, el periódico aparece con frecuencia mensual y se distribuye en todas las provincias del país donde ATE tiene afiliados. “Buscamos ser un periódico federal, lo que resulta complejo al tener 170 seccionales en toda la Argentina, pero intentamos que nuestras noticias más importantes y nuestras historias, las luchas de ATE, estén presentes con un criterio federal” expresa Paredes.
El secretario general Godoy, cierra aportando que el archivo de El Trabajador del Estado “nos llena de orgullo no sólo por ser portadores de este invalorable bagaje de experiencia, conocimientos y capacidades para abordar el debate entre nosotros y con la sociedad toda; sino también porque nos permite compartirlo con las nuevas generaciones de militantes de nuestras justas causas para proyectarlas hacia el futuro insuflando vitalidad y reinventándonos en este camino permanente en la construcción de una sociedad de hombres y mujeres libres e iguales. Convencidos de que sus páginas de hoy aún testimonian el mismo espíritu sagrado de aquellos que lo fundaron, brindamos por noventa años más de nuestro querido periódico de ATE”.

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(*) Periodista. Director de Revista Superficie. Responsable de Prensa de ATE Misiones. Artículo aparecido originalmente en Revista Sudestada en noviembre de 2016.