La Justicia misionera en el banquillo: el caso Bourscheid

La Justicia misionera en el banquillo: el caso Bourscheid

Desde el martes 2 de noviembre en las afueras del Palacio de Justicia de Posadas la familia Bourscheid realiza un acampe en reclamo de una respuesta por parte del Superior Tribunal de Justicia de la Provincia con respecto a la situación judicial de Francisco Bourscheid. Con algunos carteles que claman la inocencia de Francisco y exigen justicia, los Bourscheid, una numerosa familia residente en Puerto Rico, localidad distante a unos 150 km de la capital misionera, se disponen a una espera que no tiene tiempos definidos.

Texto y fotos: redacción superficie

El 27 de septiembre de 2012 la pequeña ciudad de Puerto Rico, una de las tantas localidades misioneras ubicadas en la costa del río Paraná, se vio sacudida por la noticia del atroz asesinato de Angélica Ramírez (14). El cuerpo de la niña fue encontrado tirado al costado de la calle Pionero Kuhn, un camino terrado ubicado en una zona poco poblada.

Aproximadamente una semana después la Justicia local indicaría como único sospechoso a Francisco Bourscheid (54), repartidor de pan, que en su recorrido laboral habitual pasaba por la zona, quien fue detenido. Sus hijos y hermanos confiaron en que se aclararía lo que consideraban un malentendido y que Francisco recobraría en breve su libertad. Sin embargo, el intrincado curso de la causa y las diligencias judiciales continuaron con Francisco en prisión. Si bien se habló de elementos que podrían haber dado lugar a otras hipótesis acerca del asesinato de Angélica, y muchos de ellos tuvieron repercusión en la prensa provincial y nacional, todos fueron descartados por la Fiscalía y Francisco llegó como único acusado al juicio en el año 2014.

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EL 17 de noviembre de ese año el tribunal compuesto por los Dres. Eduardo D´Orsaneo, Luis Errecaborde y Ángel Dejesus Cardozo, dio por válida la hipótesis presentada por la fiscal Liliana Picazo y convalidó la actuación de la jueza Laura Marcela González en la instrucción de la causa, condenando a Francisco Bourscheid a pena de reclusión perpetua, 35 años de prisión, por “homicidio calificado por ensañamiento y alevosía”.

La familia Bourscheid relata a quien le preste oídos su experiencia con la justicia misionera. Desde el comienzo de la causa sostuvieron con firme convicción la inocencia de Francisco y relatan una larga lista de lo que consideran irregularidades serias en la instrucción de la causa.

Beto Bourscheid conoce el expediente de su hermano hasta la última coma y la línea de tiempo del crimen de Angélica Ramírez hasta el último segundo, igual que la mayoría de sus familiares que están acampando frente al Palacio de Justicia.

Nosotros fuimos víctimas de la policía y la Justicia de Puerto Rico”, afirma Beto, principal vocero de la familia. “Ellos armaron toda la causa para involucrar a Francisco y no buscar a los verdaderos culpables”, sostiene.

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La primera irregularidad que mencionan es la de la intervención en el caso del cuestionadísimo juez de Puerto Rico (sic) Éctor Acosta, hoy con licencia y con pedido de jury a raiz de varias denuncias en su contra.

En el segundo día de la instrucción de la causa, uno de los hijos del juez Acosta fue mencionado como sospechoso en el caso por declaraciones realizadas por policías. Esa sospecha fue posteriormente descartada por la Fiscalía, sin embargo el juez Acosta se apartó del caso recién el dia 18 de la instrucción. Los jueces designados posteriormente, Lunge y Lirussi, también se apartaron del caso alegando amistad con su colega Acosta.

La causa quedó entonces en manos de la Dra. Laura Marcela González de Jardín América, quien llevó adelante la instrucción hasta la elevación a juicio.

Según relata Beto Bourscheid, pocos días después del hallazgo del cadáver Francisco fue abordado por policías que lo interrogaron acerca de su paso por la zona, que era parte de su recorrido habitual. Luego, lo invitaron a declarar en sede policial supuestamente para cotejar datos y descartar sus rastros de entre los sospechosos. Francisco acudió de buena fe y sin abogado a responder las preguntas. Brindó datos acerca de su recorrido diario, sus horarios, ciertas afecciones de las que padecía, creyendo que con ello colaboraba con la aclaración de los hechos. Según sostienen los Bourscheid, con la información así obtenida la policía y la justicia local implicaron a Francisco en el caso y armaron la acusación.

Pocos días después la Justicia ordenó el allanamiento del domicilio de Francisco Bourscheid y el secuestro de su camioneta de reparto de pan. No hallaron en ellos rastros de la presencia de Angélica. Sin embargo, según la pericia policial se halló sangre de la víctima en una zapatilla incautada en el allanamiento que supuestamente coincidiría con una huella encontrada cerca del cadáver.

Con esos elementos se ordenó su arresto y con ellos fue acusado y condenado.

Los Bourscheid sostienen que las pruebas presentadas contra Francisco fueron “plantadas” y que aún así resultan insuficientes para concluir su culpabilidad.

La Fiscalía sostuvo que Francisco se encontró con Angélica en la tarde del 26 de septiembre de 2012, la subió a su camioneta y que con ella se dirigió a la estación de servicio El Güembé a cargar nafta. Que a eso de las 23 hs del 26, Francisco llevó a la niña a la calle Pionero Kuhn, la golpeó con un palo en la cabeza y que luego arrastró el cuerpo al costado del camino, donde fue encontrado en las primeras horas del dia 27. Según los peritos oficiales hay dos huellas de una de las zapatillas incautadas en el allanamiento de la casa de Francisco, distante una de otra unos 5 metros.

P- ¿Algún testigo vió a Francisco con Angélica?

R- No, nadie. Hay testigos que dicen haber visto a Angélica con un hombre, pero a una distancia de unos 70 mts. Y que no pueden asegurar quién era. La Fiscalía dijo que a la hora en que Francisco fue a cargar nafta al Güembé él ya tenía a Angélica en la camioneta. Pero cuando pidieron la cinta de grabación de la cámara justo ese día no andaba…

Luego de terminado el juicio los Bourscheid solicitaron al criminólogo Lic. Alejo Bermúdez la realización de un estudio sobre las pericias en base a las cuales se concluyó la culpabilidad de Francisco Bourscheid. El informe de Bermúdez cuestiona y contradice los resultados de la pericia oficial.

Uno de los elementos más importantes que surgen de la pericia de Bermúdez es la no coincidencia de las medidas de las huellas descriptas por la pericia oficial con las medidas del calzado que le fue secuestrado a Francisco en el allanamiento y la no coincidencia de la descripción de la “huella Nro. 6” con el contenido de las fotografías relacionadas.

Los Bourscheid afirman que Francisco y Angélica no tenían trato alguno. Que años atrás la niña solía pasar frente a la casa de Francisco pero que cuando fue interrogado por la policía Francisco no ubicaba a la niña por su nombre. Cuando se hizo el excalibur de los teléfonos no encontraron llamadas ni mensajes entre ellos, pero no se analizaron las últimas llamadas y mensajes que había recibido la víctima que podrían indicar con quién tuvo contacto en esa noche.

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La hipótesis de la Fiscalía sostuvo que Francisco tenía problemas con el alcohol y que era violento. Sin embargo, la psiquiatra forense sostuvo en el juicio que había evaluado al acusado, que consideraba que era un alcohólico recuperado y que de ninguna manera era violento. Tampoco tenía antecedentes de violencia y todos los testigos preguntados por ese punto coincidieron en su carácter mas bien depresivo y no violento.

La familia Bourscheid reclama insistentemente en que la instrucción y la Fiscalía rehusaron investigar otras hipótesis acerca del asesinato de Angélica, a pesar de contar con elementos que surgieron de la propia investigación.

Por ejemplo, el resultado de la primera autopsia realizada sobre el cuerpo de Angélica hablaba de signos de tortura, violaciones reiteradas y la presencia de semen de tres perfiles genéticos diferentes. Ninguno de ellos coincidía con el de Francisco, si bien no se determinó a quiénes pertenecían.

El resultado de ese estudio fue anulado por el juzgado de Puerto Rico en la etapa de instrucción y se ordenó una segunda necropsia en la cual se concluyó que Angélica no había sido violada y había sido solamente asesinada con un golpe en la cabeza.

Sin embargo, la autora de la primera autopsia Dra. Helga Ledesma, confirmó ante el tribunal sus conclusiones acerca de la causa de muerte de Angélica y planteó una hipótesis acerca de la muerte de la niña basada en información que dijo poseer acerca de su pertenencia a una red de tráfico de estupefacientes.
Así como los resultados de la autopsia fueron descartados, las declaraciones de la Dra. Ledesma tampoco fueron tomadas por ciertas por el Tribunal.

¿Por qué quitaron lo de la violación? Porque ahí está la identidad de los asesinos. La verdad, los asesinos, están en el expediente. Al quitar lo de la violación no se busca a quién pertenece el semen que encontraron en el cuerpo de Angélica. Dijeron que era sexo consentido … Angélica tenía 14 años. El prefecto con el que ella tenía relaciones, que admitió haberla tenido en la sede de la Prefectura durante la noche anterior, fue llamado a declarar recién el día 60 de la instrucción…”, afirma Beto Burscheid, quien aclara que con tal afirmación no supone sospecha sobre el prefecto, sino un reproche al accionar del Juzgado, dada la importancia del testimonio de la persona que admitió haber estado con la víctima en su última noche de vida para reconstruir dónde y con quiénes puede haber estado posteriormente, antes de ser asesinada.
Asimismo, la consideración de que se trató de “sexo consentido” contraría lo dispuesto por el art. 119 del Código Penal.

Con los resultados del informe pericial del Lic. Bermúdez en mano, los Bourscheid presentaron una denuncia penal en el Juzgado de Puerto Rico en contra de los peritos que actuaron en el caso. La denuncia fue rechazada y ese es uno de los motivos por los cuales ahora la familia acampa frente al Palacio de Justicia.

Dos pedidos:

El primero pedido que hacen los Bourscheid desde su acampe es que se admita la denuncia penal contra los peritos y se invaliden las informes por ellos realizados,sobre los que se condenó a Francisco Bourscheid.

Y además solicitan, basándose en otros antecedentes, la excarcelación de Francisco amparándose en el derecho del acusado de esperar la confirmación de la condena en libertad.

Ambos pedidos están ahora en manos del Superior Tribunal de Justicia de la Provincia.