“Está prohibido usar el gorro”

Una semana después de la brutal detención de ocho jóvenes y un docente en Montecarlo, sale a la luz un nuevo episodio de violencia policial en dicha localidad. Esta vez la víctima fue Federico Chilavert (24), portero de la escuela BOLP 30, ubicada en Colonia Guatambú, a seis kilómetros de la ruta nacional 12. Es además Secretario de Organización de la local Montecarlo de CTA (Central de Trabajadores de la Argentina); y militante del Movimiento Pedagógico de Liberación (MPL).
Reproducimos a continuación su denuncia pública.
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Montecarlo, Misiones
Domingo 15 de julio de 2012
Domingo 15 de julio de 2012
En la madrugada del domingo 15 de julio, a las 3.05, me dirigí junto a mi amigo Rubén Darío Sanabria al boliche bailable El Favorito, situado en el barrio Florida, a 150 metros del acceso sur a Montecarlo. En la puerta de entrada estaba el dueño del boliche, Cono Randazzo, un policía uniformado y un personal de seguridad, Ulises Alves.
Apenas llegamos al sitio, que yo frecuento habitualmente los días sábados, le pregunto a Ulises, con quien me conozco desde hace 7 u 8 años: “¿cómo está adentro?”. A lo que él me responde: “si, esta lindo, hay mucha gente”. Entonces decidimos entrar al boliche con Darío. Luego de abonar la entrada de 10 pesos cada uno en la ventanilla que da a la calle, nos dispusimos a ingresar al local bailable.
Después de saludar y mostrarle el ticket de entrada al dueño del boliche (a quien también conozco desde hace muchos años), el personal de seguridad me palpa y me dice: “pasá amigo”. Luego, en el pasillo de 30 o 40 metros entre la entrada y la pista de baile, un agente de policía uniformado me increpa y me dice: “no se puede usar gorro”.
Ante lo cual le pregunto: “¿Por qué?” E inmediatamente, el mismo agente de policía me quita el gorro bruscamente con su mano diciendo: “Está prohibido usar el gorro”. Entonces digo: “pará, no me toques”, y vuelvo a preguntar: “¿y por qué?” ante lo cual me responde: “¿te haces el vivo vos?” Y yo vuelvo a plantearle: “Pará, no me toques ¿por qué no se puede usar el gorro?”. Entonces, sin darme una respuesta, me arroja el gorro contra el cuerpo y yo lo agarro. En ese momento le digo: “voy al baño y me peino, entonces”. Después termino de recorrer el pasillo y me paro al lado de la barra. Allí me pongo el gorro dado que estaba despeinado, y me quedo esperando por mi amigo Darío que aun no había llegado donde estaba yo.
Acto seguido, y de modo inesperado, el mismo policía uniformado que me había sacado el gorro me pone el brazo en el pecho y me empuja contra la pared. Todo fue muy rápido porque al mismo tiempo que me empuja, con la otra mano me pega una piña con el puño cerrado en el lado izquierdo de la boca y con la rodilla me pega en los testículos, con lo cual me agacho inmediatamente debido al dolor que esta última me provocó.
Entonces aparecieron dos policías uniformados quienes me tomaron cada uno de un brazo haciendo palanca hacia atrás; y junto al agresor, los tres me empujaron por el pasillo hacia la salida del boliche (por donde había entrado). En el camino me empujaban y me pegaban patadas. Una vez en la vereda del local bailable, me empujaron contra el piso mientras me decían: “te vas a ir, te vas a ir”. Ante lo cual yo respondía: “si me voy, me voy”.
El otro policía uniformado, que estaba en la entrada del boliche, no intervino en ningún momento en la situación. Entonces me senté sobre un muro al costado de la radio El Favorito para descansar un poco. Para entonces escupía sangre debido al golpe en la boca. Los tres policías se metieron adentro del boliche y mi amigo Darío se acercó a mi lado.
Luego de recuperar la respiración debido al dolor producido por el golpe en los testículos, me acerco al boliche y le pregunto al dueño que me devuelva la entrada. El dueño no me responde y mira para otro lado, como si no me estuviera escuchando. Entonces fuimos en auto al hospital público de Montecarlo con mi amigo Darío.
Una vez allí, el doctor Ramón Héctor Falcón me atendió inmediatamente, dejando constancia del estado en que me encontraba en el parte médico (Ver fotografía). Unas horas más tarde, a las 7.30 am, me dirigí a la casa de Rubén Ortiz, ubicada en el barrio industrial, donde le comuniqué lo que me había pasado.

Constancia médica de las lesiones sufridas.

