Estela Urdániz: periodismo revolucionario en las chacras misioneras

Por Sebastián Korol (*)
Su nombre integra la lista de los treinta mil desaparecidos por el terrorismo de Estado. Estela Urdániz fue periodista, comunicadora y educadora popular, soñadora de manos tendidas y pies embarrados. Esta Mujer luchó en la década del 70 junto al Movimiento Agrario de Misiones (MAM) y las Ligas Agrarias de Misiones (LAM). En su militancia rural, de perfil bajo pero elevadísimo nivel político e intelectual, lo dio todo. Quizás por eso los genocidas quisieron arrancarnos su luz.
No llega al metro setenta, cabello corto, raya al costado, castaño teñido. Sonrisa amplia de labios delgados, pómulos marcados. Pensativa, laboriosa, ordenada, rigurosa. Alegre, inquebrantable, imponente. Así la describen sus compañeros. Así lo evidencian las poquísimas fotos que se conservan de ella, sacadas casi a escondidas, porque no aceptaba posar ante la cámara.
Poco se sabe de su vida antes de Misiones. Nació en la zona Sur de Capital Federal, donde cursó sus estudios primarios y secundarios. Posiblemente estudió periodismo en Buenos Aires. Lo cierto es que ejerció el oficio durante algunos años. A mediados de la década del 60 se incorporó al Movimiento Rural Cristiano, primero como maestra rural y luego como comunicadora. Fue allí donde conoció a Michel Guilbard, quien años más tarde la invitaría a sumarse al recién conformado Movimiento Agrario de Misiones, que tenía entre sus prioridades la edición de un periódico.
Su militancia también se dio en el Peronismo de Base (PB), donde llegó a relacionarse con personas que habían participado en Taco Ralo, la primera experiencia de guerrilla peronista, en el sudeste de Tucumán.
Llegada a Misiones
En la Asamblea General Ordinaria del Movimiento Agrario de Misiones del 29 de abril de 1972 se dispuso, entre otras medidas, la creación de un periódico y la emisión de un programa radial de la organización.
Pablo Fernández Long llegó a Misiones en febrero de 1972, cuando se realizaba la Huelga del Té, interesado en aportar al Movimiento desde su formación sociológica. Se asentó en Oberá y al poco tiempo fue designado por la Comisión Central y la Asamblea de Delegados del MAM como asesor de la organización.
“Nosotros le pedimos al francés, Michel Guilbard, que estaba en Buenos Aires, que tratara de encontrar a alguien capaz de conducir un periódico, con experiencia de trabajo de base, etcétera, y él la trae a Estela. Lamentable dónde la fue a buscar no sé y ella era muy cerrada en la información. Cuando llegó nosotros le decíamos 'Paula', hablábamos entre nosotros y usaba nombre de guerra (risas), te digo esto para que te des una idea del por qué es tan difícil seguirle los pasos, hacia atrás, de dónde venía y qué había hecho antes”. (Pablo Fernández Long. Entrevista)
Fue así como Estela Urdániz arribó a Misiones, por medio del Movimiento Rural Cristiano, y quedó como responsable principal de la edición de Amanecer Agrario.
Con apenas un bolso de ropas, libros y elementos personales, Estela se instaló en la sede del MAM, que funcionaba en un viejo salón de madera, ubicado justo en frente de radio LT-13 de la localidad de Oberá. En ese lugar pasó a convivir con Pablo Fernández Long, Susana Benedetti y Juan Carlos Berent. Más adelante se sumó también Pedro Peczak, quien pasaba algunos días allí y otros en su chacra de Los Helechos.
“Era una experiencia de vida colectiva, se compartía y socializaba todo. Eso nos daba mucha riqueza porque se hablaba mucho de política, de trabajo, y Estela era el 'comisario politico' en materia de convivencia, todas las normas de hacerse cargo de los trabajos de la casa, la agitacion antimachista. En esa epoca no se hablaba de feminismo, se hablaba de participación de la mujer, de la igualdad de la mujer, esa era la cuestión”. (Pablo Fernández Long. Entrevista)
"Estela era la compañera, la dirigente que organizaba la vida desde que te levantás hasta que te acostás. Todo era un clima de armonía, hasta en los momentos de armar la comida era un festejo. Todo se hacía con el espíritu de que estamos acá por algo. Y que las cosas hay que hacerlas con alegría, o no se hacen. Y era la persona organizada, que planificaba y ejecutaba, en todos los aspectos. En lo afectivo para mí fue algo grandioso, porque me ayudó a apuntalar los valores que por ahí uno trae desde la cuna, pero que son valores que uno los mamó porque éramos una familia con formación cristiana. Y me di cuenta que por ser cristiano no solo tenés que respetar los valores: sos parte de la sociedad, y si querés una sociedad libre, digna, alegre, hace falta llevar adelante esos valores y respetar al que está al lado. Para mí fue como mi hermana mayor, mi madre". (Susana Benedetti. Entrevista)
Juan Carlos Berent aporta: “Yo, salvo la experiencia que tuve en un colegio privado, nunca compartí con gente. Yo tenía mi pareja, nosotros teníamos nuestra pieza, pero nunca tuvimos problemas de convivencia, ni con Estela ni con Pablo ni con Pedro. En ese momento eramos como siete, ocho los que vivíamos en la misma casa y siempre fue buena la convivencia. Por supuesto siempre bien organizados, cada uno sabía lo que tenía que hacer, y más o menos siempre la que 'llevaba la batuta' era ella, la más vieja (se ríe). Y yo te digo, nunca tuve otra experiencia de ese tipo, fue una cosa muy hermosa, un compañerismo muy grande, siempre nos ayudamos, en la cuestión de la cocina siempre bien organizados. Fue una cosa hermosa haber vivido, a pesar de que yo estaba en pareja y por ahí rompían las bolas las compañeros, pero fue lindo”.(Juan Carlos Berent. Entrevista)

Estela agachada a la derecha. Pablo Fernández Long detrás, con una mano en su cabeza.
Fotografía: gentileza Pablo Fernández Long.
Durante el período comprendido entre la Asamblea del 29 de abril y la aparición del primer ejemplar del periódico, la dirigencia del Movimiento emprendió una intensa tarea de educación, formación y perfeccionamiento de sus bases: se realizaron cursos de tres días en todas las colonias, en los que se abordaban temas como gremialismo, comercialización y organización interna.
El periódico
Con una tirada de ocho mil ejemplares, el primer número del vanguardista periódico “Amanecer Agrario” vio la luz en junio de 1972. Señala Francisco Ferrara (1973) que en sus páginas se vierten las experiencias más importantes del Movimiento, matizadas con artículos de fondo sobre cuestiones diversas, declaraciones y documentos de la organización, y una columna dedicada constantemente a reflejar los problemas de la mujer campesina: “La Mujer Rural Misionera Tiene la Palabra”. Varios de los artículos eran de Estela Urdaniz y Susana Benedetti, coordinadoras de la sección. "Al igual que en el resto del periódico, todos tenían una fuerte influencia católica” (Rodríguez. 2009).

"¿Qué piensan las mujeres del campo?. Amanecer Agrario. Primera quincena de enero de 1973.
"Ella fue la impulsora de la cuestión de la mujer en el periódico y en la organización. No hablábamos de 'genero', sino que hablábamos de la igualdad entre varones y mujeres. Y dentro de lo que yo estaba convencida, yo era mucho más joven que ella y por ahí ansiaba, pero ella tenía sus métodos para que las mujeres vayan despacito ganando su espacio. Y dentro del MAM fue una de las punteras, como otras compañeras que desde el costado nos ayudaban e impulsaban para que el tema género fuera tratado y respetado, para que en el Movimiento Agrario eso tuviera su peso y diera resultado". (Susana Benedetti. Entrevista)
“Era fuertisimo la marca de genero en el Amanecer Agrario. Y eso era fruto de los aportes de Estela y de Susana, que ya venia fuerte desde el MRC, del respeto a la persona mas allá de la igualdad de género. Ella lo marcó mucho, no desde la persepectiva de un feminismo como 'lucha de clases, del nos explotaron hasta ahora y vamos a poner otras reglas de juego'. La visión en ese momento era 'o nos liberaron juntos o no se libera nadie'. Hombres, muejres, chicos, el hombre nuevo y todo eso que incluia una fuerte politica de igualdad, de respeto y de participación, era la palabra fundamental: participación. No era feminismo. Era igualdad, participación, en serio”. (Pablo Fernández Long. Entrevista)
“Al principio teníamos muchas dudas de que el Amanecer Agrario anduviera, porque no sabíamos de la capacidad de Estela, pero una vez que empezó a salir, que ella le daba forma a los artículos, diagramaba todo, estaba en contacto con el tipo de la imprenta, que era una imprenta de esas que ponían letrita por letrita todavía. Y dio resultado, porque la gente, que no le gusta mucho leer en el interior se prendió de eso, vendíamos una cantidad de ocho mil ejemplares por número, que teóricamente era quincenal, pero por ahí se estiraba un poco porque nos costaba la distribución del periódico”. (Juan Carlos Berent. Entrevista).
Tanto Estela como Fernández Long se encargaron de enseñar a muchos integrantes de la Comisión a escribir correctamente para publicar sus artículos en el periódico, indica el investigador Jerónimo Cabassi, en su Tesis de Grado “Compañeros colonos no bajemos la guardia” (2011), de la Licenciatura en Comunicación Social, donde ofrece un minucioso análisis discursivo del periódico.
“Ella llega y mientras hace todo el trabajo del Amanecer Agrario, era la que se encargaba de juntar todas las notas, trabajaba mucho con las mujeres en las colonias, ayudarles a expresar para que las mujeres escribieran también, realmente tenía una metodología de trabajo espectacular. Ella prácticamente nos ayudó, a mí, a Susana (Benedetti) a Juan Carlos (Berent), a elaborar toda la metodología de la profundización. Juan Carlos cuando hablaba de que iba a las colonias, de la raíz del problema, bueno, ella nos dio una mano enorme con todo eso. Además era muy pedagógica”. (Pablo Fernández Long. Entrevista)

Recorte de la columna "La mujer rural tiene la palabra". Primera quincena junio de 1973.
“(...) Conmigo por ejemplo, yo al principio era un desastre (risas) Imagináte que si bien, yo tuve una formación en un colegio de monjas, ya traes incorporado un vocabulario y una redacción un poquito mejor, pero bueno, nunca para un diario ¿viste? O como hacer los puntos, nosotros tuvimos hasta clases de eso para aprender. Porque cuál es el punto central y como ir desarrollándolo (...) aprendí con Estela o con el mismo Pablo preguntando, porque eso fue algo que yo, agradezco que adquirí, no tener vergüenza de preguntar, ¿viste? Y no sentirme que estoy haciendo el ridículo, si no lo sé, no lo sé. A mucha gente por ahí le cuesta, ¿no cierto?” (Susana Benedetti. Entrevista con Jerónimo Cabassi. Ob.cit)
“Ella hacía las correcciones finales y le daba forma al artículo. Y ella impulsó en el periódico Amanecer Agrario la parte de la mujer, que también tenía su espacio. Siempre hubo mujeres que mandaban cartas y que ella las arreglaba y las pasaba al Amanecer Agrario. Las mujeres participaban mucho en ese sentido. Y todos nosotros, porque no te olvides que nosotros, la mayoría éramos colonos y escribíamos a nuestro estilo y ella por ahí hacía las correcciones, nos daba los temas, un punteo para que podamos desarrollar los temas, y después ella se encargaba de hacer las correcciones necesarias para que salga un buen artículo”. (Juan Carlos Berent. Entrevista)
El staff de redacción no estaba definido, analiza Cabassi, por lo menos de manera explícita. Los encargados de la edición del periódico eran los integrantes de la Comisión Coodinadora Central (C.C.C.) bajo la coordinación y revisión de Estela Urdániz. También colaboraban delegados de núcleos y socios así como lectores varios que enviaban sus notas, tanto para la columna Carta de lectores como para otros artículos diversos. Pero la instancia de discusión sobre el contenido, las formas, los artículos a publicar, las correcciones y la diagramación del periódico se llevaba a cabo en la reunión semanal de la C.C.C. que se realizaba todos los martes.
Sobre esos encuentros editoriales rememoró Fernández Long:
“Antes de cada número teníamos una reunión editorial, participaban Estela, Juan Carlos, Susana, yo, Pedro, y algunos compañeros más, José si andaba en ese momento por Oberá. Y ahí peloteábamos, definiamos, los temas más importantes y ya está. Después ella agarraba y empezaba, decía: 'bueno, ¿cuál va a ser el tema de tapa, qué vamos a hacer aquí, qué vamos a poner allá?'. Es decir toda la parte, su relación con la imprenta, ella era la que trabajaba con el paraguayo que nos imprimía, la que se relacionaba con la persona que recogía la publicidad. Ella dirigía el diario, realmente. No es que escribía tanto ella personalmente, su trabajo era hacer escribir a los demás, a través de una discusión política. Más que la capacidad de escribir, ella tenía la capacidad de hacer escribir a los demás. Se sentaba con Pedro, con gente que nunca había escrito un artículo, y hablando, charlando, horas y horas, y cuando terminaban toda la charla, iban y escribían. Ella por supuesto les corregía un poco la sintaxis, un poco la redacción. Pero lograba que expresaban por escrito lo que ellos pensaban, que creo es una habilidad periodística más difícil que sentarse y hacerlo uno mismo, que es lo más fácil”. (Pablo Fernández Long. Entrevista)
Susana Benedetti, citada por Cabassi, expresa: “De la Comisión yo participaba porque era la secretaria y Estela porque era la del periódico, era reunión de Comisión, no de delegados ni nada de eso. Entonces se tocaban los temas concretos, un tiempo se hablaba mucho de lo que fue... se hizo todo un cronograma de trabajo, se tocaba el tema de salud (...) más o menos, el lunes a la tardecita si te faltó algo, a revisar lo que habías escrito. Bueno y el martes reunión de comisión. Se trataba todo el orden del día y entre eso se trataba el tema diario y... porque viste salía una vez por mes el diario, después quincenal, pero primero era una vez por mes al principio, que yo te contaba que ni diario era, sólo un folleto. Entonces era, el problema más grande que hubiera se tocaba, se escribía y que se proponía y a su vez bueno, la editorial siempre la escribía Pedro ayudado por Estela que nosotros como yo te decía”.

Columna de género en Amanecer Agrario. Primera quincena diciembre de 1972.
“Estela Urdaniz, ella era la que armaba, pero después participaron gente con bastante nivel, como Pablo Fernández Long, eh... Michel Guilbard, Juan Carlos Berent, la Susana Benedetti que estaba principalmente en esa parte, estaban principalmente en cuanto al perfil que tenía que tener el periódico, pero prácticamente los contenidos se discutían en toda la Comisión Central, a grandes rasgos”. (Enrique Peczak. Entrevista con Jerónimo Cabassi. Ob.cit)
En las reuniones de la C.C.C. se planteaban los temas más importantes para incluir en el periódico. Una vez definidos, Estela y una ayudante se encargaban de diagramar y organizar el orden de los artículos que luego serían llevados a la imprenta, señala Cabassi. Y acota que el periódico se imprimía en la imprenta del diario Pregón Misionero, que operaba en la ciudad de Oberá, con tecnología muy rudimentaria:
“Acordate esta fue hecha con la Gutenberg todavía, o sea la imprenta que se armaban tipo por tipo, o sea acá... en Oberá... como dos semanas era, Michel siempre decía 'la Gutenberg escuchá...' porque hacia un ruido track track (risas) retumbaba como a media cuadra... esta mayoría fue hecha, nada que ver con tecnología. Y la realización, porque además era un paraguayo que a veces le costaba corregir los errores de ortografía (risas), entonces corregir, volver y cambiar un tipo era... entonces, se iba a la imprenta y se trabajaba directamente con él, pero cuando salía, salía ya, no había rotativa.” (Enrique Peczak. Entrevista con Jerónimo Cabassi. Ob.cit)

Título central de tapa de Amanecer Agrario. Primera quincena diciembre de 1972.
“Yo me acuerdo que a veces le faltaban letras entonces había que volver al artículo para que le ponga la letra (risas) (...) bueno a todo esto, la que quedaba con el trabajo era Estela, vos tenés todos los artículos, ¿como los ponés? Entonces era a veces Estela y Juan Carlos, otra veces Estela y Pablo, a veces Estela y Pedro, depende, se designaba quién ayudaba (...) entonces, se diagramaba, lo que es diagramar un diario, ah y estaba Chincho y no me acuerdo quién más, los responsables, estaba Alberto Krujosky también (...) bueno y entonces Estela se quedaba armando, iba y hacían el bosquejo, viste que tenés que, era todo con las, no sé cómo se llama? [se refiere a los tipos móviles]”. (Susana Benedetti. Entrevista con Gerónimo Cabassi. Ob.cit)
Cada tanto, Estela viajaba a Buenos Aires y mantenía encuentros con compañeros militantes de organizaciones de la izquierda peronista. De a poco la conducción del MAM fue radicalizando sus posicionamientos políticos.
“Ella era la que tenía un contacto más estrecho a nivel de organización, pero era muy hermética. Iba a Buenos Aires, volvía y traía documentos de discusión, traía muchas cosas de los descamisados, que después convergen con Montoneros. Gente muy... la gente menos foquista, menos guevarista, era la gente más 'basista', que era lo que nosotros hacíamos acá. O sea, nosotros dentro de las contradicciones que después hubo dentro del movimiento de la tendencia revolucionaria del peronismo en general, nuestros choques más grandes eran con la gente que venía del foco, gente de Buenos Aires, de Rosario... con la gente que conformó la teoría foquista, que es la que se impuso en este movimiento que giraba en torno a Montoneros. Nuestra fuente había sido más del Peronismo de Base, Descamisados, gente que empezaba haciendo trabajo de base primero y si ese trabajo de base llevaba a una radicalización y un sector se incorporaba... era al revés. Dos concepciones diferentes. Ella era una clara defensora del basismo. Y nosotros seguíamos mucho la línea que nos bajaba Estela, era realmente la compañera de más nivel, la reconocíamos como la de más nivel político. El basismo nos vino mucho de Estela, eso de no acelerar, de respetar los tiempos de la gente, de que las decisiones que surjan surjan realmente pensadas, maduradas, etcétera. Esa parte del trabajo era muy importante. Pero claramente, Tatú, Pedro, yo, José, todo el mundo, era a la que se escuchaba más. Se confiaba mucho en ella, ella fue la que ayudó a José también a avanzar mucho políticamente” (Pablo Fernández Long. Entrevista).
Además de editar el periódico, Estela trabajó en el armado de otras piezas gráficas, que no solo buscaban fortalecer la comunicación con las bases, sino también generar mayor participación.
“Estaba el diario pero también había folletos, ponéle íbamos a una reunión y llevábamos algo armado también, entonces eso lo hacíamos en los mimeógrafos, primero los stencil, ¿no se si conociste? Era un laburo de la gran siete, después el mimeógrafo, chaca chaca chaca chaca... Nosotros no teníamos primero, entonces nos facilitaba la Cooperativa Agrícola, que estaba en el tercer piso, entonces nos íbamos allá arriba y estábamos, estábamos... después ya compramos un mimeógrafo (...)” (Susana Benedetti. Entrevista con Jerónimo Cabassi. Ob.cit)

Tapa de Amanecer Agrario. Primera quincena mayo de 1973.
Estela estuvo al frente de la edición general de Amanecer Agrario desde su génesis, en junio de 1972, hasta julio de 1974, cuando se produjo la ruptura en el interior del MAM que desencadenó la formación de las Ligas Agrarias de Misiones, con una línea política más combativa. Urdániz acompañó a este último grupo, que tenía al frente a Pedro Peczak, los hermanos Anselmo y Valdimiro Hippler, el sacerdote tercermundista José Czerepak y el asesor Pablo Fernández Long.
Si bien el periódico siguió editándose, con el mismo nombre de “Amanecer Agrario”, la tirada se redujo y cambió notablemente su línea editorial y estilo. Señala Cabassi que “el M.A.M. fue perdiendo poder de convocatoria, movilización y representación de los agricultores misioneros y la tirada de su periódico se redujo a dos mil ochocientos ejemplares y comenzó a editarse de forma mensual hasta que finalmente, en 1975, dejó de publicarse por completo”.
Sapucay libertario
Dos meses después de la conformación de las Ligas Agrarias de Misiones, Estela Urdániz encabeza la edición de un nuevo periódico: “Sapucay de Liberación”, cuyo único número salió en diciembre de 1974.
Analiza Laura Rodríguez que “en el primer y único número del periódico se encontraba la columna 'La Mujer Rural Misionera Tiene la Palabra' que había desaparecido definitivamente del resto de los números de Amanecer Agrario, lo que indicaba la filiación política de las mujeres que escribían en esa sección. El primer y único número tenía una nota firmada por Susy. No hacía mención a la separación con el MAM y seguía poniendo el énfasis en la necesidad de que la mujer acompañara al hombre. En esta nueva etapa, decía, necesitaban que ellas se involucraran para fortalecer a las LAM. Explicaba que estaban muy 'tranquilas' y que 'a veces tendremos que imponernos un poco' a los maridos”. (Susy. Sapucay de Liberación, Año 1, N° 1, diciembre 1974, p. 5).
En las Ligas Agrarias, desde mediados de 1974 hasta 1976, Estela se desempeñó como asesora, junto a José Czerepak y Pablo Fernández Long. “Pero siempre preocupada por volver a hacer un periódico, que al final salió, el “Sapucay de Liberación”, pero no se dieron las cosas para hacer más. Siempre estuvo en la conducción de las Ligas”, recordó Juan Carlos Berent.
A donde iba su paso era integrador. No solo era pensamiento, era acción. "¿Viste cuando vos decís 'un ejemplo de vida'? Bueno, esa fue Estela. Con su carácter, que a muchos no le gustaba, porque no se callaba, y no es que no se callaba como una nena, se rebelaba ante injusticias". (Susana Benedetti. Entrevista)
El año 1975 estuvo signado por la labor legislativa del representante de las Ligas en la Cámara de Representantes: Pablo Fernández Long. Estela acompañó ese proceso recabando información que luego era utilizada para la elaboración de proyectos de Ley que generalmente apuntaban al mejoramiento de las condiciones de trabajo de los colonos y peones rurales.
Golpes bajos
Hacia fines de ese año el clima de inestabilidad política se torna insostenible. El golpe es inminente. La violencia de la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina) contra los sectores sociales movilizados y organizados va en aumento.
“Como sabíamos que el golpe se venía cada uno agarró por un rumbo, Pablo que había sido diputado se fue a Buenos Aires, yo me fui a trabajar en un obraje en Montecarlo, Pedro se quedó en su colonia y de Estela no sé qué se hizo, posiblemente fue para Buenos Aires. Perdimos el contacto totalmente. Eso fue en febrero, marzo del 76. Lo que no habíamos decidido es qué hacer en caso de golpe, porque teníamos posturas diferentes, mi postura era de borrarnos, de no seguir la lucha, de esperar que la cosa se aclare para saber qué hacer. Y la postura de Pedro era resistir aunque sea en la clandestinidad, porque no podíamos abandonar a la gente... Y bueno, nos agarró el golpe sin definir la cosa y cada uno hizo lo que pudo. Estela en este caso, para mí, se fue a Buenos Aires, y allá seguramente la habrán matado, porque desapareció”. (Juan Carlos Berent. Entrevista)
Cuando los días se volvieron demasiado peligrosos, Estela salió de la provincia. Estuvo un tiempo en Buenos Aires y luego se dirigió hasta Córdoba, donde se cree que la secuestraron. Algunos sospechan que hubo gente que la marcó y entregó, y que por eso fue posible capturarla.
¡Presente!
Muchos la buscaron cuando volvió la democracia. Algunos conservan la esperanza de volver a verla. Quizás camuflada en alguna foto, con sus enormes anteojos negros; quizás ayudando a escribir a una campesina sin tierra, o un villero.
Sea como fuere, Estela Urdániz vive. En su ejemplo y legado de lucha y periodismo revolucionario: vive. Es una de nuestras estrellas.
FUENTES DOCUMENTALES Y BIBLIOGRAFÍA
AMANECER AGRARIO. Periódicos Números 3-4-5-6-7-9 (1972) y 10-12-13-14 (1973). Material compartido por Gerónimo Cabassi.
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BARTOLOMÉ, Leopoldo. “Base social e ideología en las movilizaciones agraristas en Misiones entre 1971 y 1975. Emergencia de un populismo agrario. Desarrollo Económico. N° 85. 1982.
HENDEL, Verónica. “Siguiendo la huella. El Movimiento Agrario de Misiones (1971–1976): Una nueva mirada”. Ponencia presentada en las XIº Jornadas Interescuelas/Departamentos de Historia, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional de Tucumán, 19, 20, 21 y 22 de septiembre de 2007.
ROZE, Jorge Próspero. “Conflictos agrarios en la Argentina: El proceso liguista” (2 tomos). Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1992.
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FERRARA, Francisco. “Qué son las Ligas Agrarias. Historia y Documentos de las organizaciones campesinas del Nordeste Argentino”. Siglo XXI editores, Buenos Aires, noviembre de 1973.
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RODRÍGUEZ, Laura Graciela. "Los radicalizados del sector rural". Mundo agr. v.10 n.19 La Plata ago./dic. 2009
(*) Co-director de Revista Superficie.

