"No seas un idiota útil"

Entrevista / Por Superficie
En una charla mantenida en el Programa “La Ventana” de la Radio de la Universidad Nacional de Misiones, la Antropóloga Social Ana María Gorosito, el 24 de marzo pasado a propósito del día de la Memoria, reflexiona sobre “el ejercicio del pensar” y el escenario actual para ejercerlo.
Ana María Gorosito, es licenciada en Antropóloga Social, se ha desempeñado como docente e investigadora en diversas universidades nacionales. Desde 1977 está radicada en Misiones, es docente e investigadora de la Universidad Nacional de Misiones. Sus investigaciones y trabajos de campo estuvieron vinculados al estudio de las relaciones interétnicas entre la sociedad nacional y las poblaciones aborígenes, especialmente en referencia a los Mbya Guaraní en Misiones. Actualmente integra proyectos internacionales orientados a esta temática. Se ha desempeñado en cargos públicos vinculados a la enseñanza y la protección de sitios patrimoniales y organizó la Editorial Universitaria de la UNaM.
Lo que se comparte a continuación son fragmentos de sus reflexiones, retazos apenas.
“Todos hemos escuchado decir: cuando estoy en casa y veo televisión, no quiero mirar programas de debate, no quiero pensar. Llego a mi casa cansado y no quiero pensar. esto es muy frecuente, como si pensar fuera un trabajo. En realidad, pensar es una condición humana necesaria. Es decir, es la facultad de pensar, valorar y actuar en consecuencia. Ser humano es ejercer la facultad de pensar, anticipar, evaluar, emitir un juicio moral. Entonces, esa facultad de pensar auto inhibida es la que nos está llevando, por ejemplo, en un día como hoy a expresar: yo no tengo nada que ver con la memoria porque no tengo ningún familiar desaparecido, a mi no me pasó nada, esa es una cuestión política y yo con la política no tengo nada que ver, ese es un asunto que no me llega para nada. Es muy posible que en este momento, gente que esté escuchando este programa coincida con que lo he dicho, y lo piense así: yo no quiero pensar, no me vengan con problemas. Este tema del día de la Memoria no se bien qué es”.
“Fijense qué escandaloso: la semana pasada mostraban a Chiche Gelblung preguntando al aire ¿che, el 24 de marzo porqué es feriado? Y le dicen, el día de la memoria. ¿De la memoria de qué? contestaba Gelblung, un comunicador social. En realidad no era ingenuo lo de Gelblung. Acá pienso que sí hay una audiencia informada, sabe que Gelblung estaba absolutamente ligado a operativos de inteligencia a través de los medios. Estoy mencionando con esto una cuestión de absoluta actualidad: qué pasa con los medios, con la posibilidad de informarse y con la posibilidad de no pensar. Me parece que triunfa por amplia mayoría la posibilidad de no pensar. Hoy mientras esperaba el acto central que iba a realizarse en la ESMA por el Día de la Memoria en Buenos Aires, me dí una vueltita por los canales de televisión que nos llega por los cables y estaban en cualquier cosa, solo canal 7 estaba recordando esto de qué es el día de la Memoria”.
La anulación del ejercicio del pensar
Para Gorosito, el tema del “recordar” en la “conversación pública“, para la cual los medios son uno los actores más importantes, se concreta a partir de “la camaleónica capacidad para hacer desaparecer ciertas condiciones históricas y hacer reaparecer otras. Ninguna operación camaleónica tiene éxito si no se apoya en la facultad de la desmemoria que a su vez se nutre de esta anulación del ejercicio del pensar. Cuando yo anulo el ejercicio del pensar me introduzco en una especie de termo –dirían los chicos- de auto-olvido: me olvido de todo, yo no se nada, yo no tengo que ver con nada, yo no quiero meterme en problemas, la vida es muy complicada, en fin… ese no es un tema que me atañe. Y en realidad, hoy, el Día de la Memoria es en día para decir ¿y en qué me atañe todo esto? Porque seguramente me atañe en algún sentido”.
Culpa de agenda
“Vamos a ver, la gente que tiene 45 años o más, es decir que tenía facultad de interpretación, de raciocinio de la realidad para el Golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, ¿ha hecho hoy algún intento de ejercicio de la memoria?, primera pregunta.
Segunda pregunta: a partir del ejercicio de memoria, ¿no se sienten con la necesidad de transmitirle a los más jóvenes de su familia y amigos, lo que ese ejercicio de memoria les trajo de vuelta a la experiencia?
Voy a usar un término que no es mío, que es una traducción copiada de un sociólogo chino-yankee. Él inventó el término topofilia: es decir, el amor al espacio como el lugar de origen, donde uno nutre su identidad. Aunque ese espacio –como es el caso de Posadas- esté muy cambiado en relación con el momento en que uno nació, hizo sus primeras andanzas por la escuela y demás. Así como hay una topofilia en relación con la propia identidad, hay una cronofilia, es decir al amor por los recuerdos, por las cosas que pasaron por la vida de uno y que también forman parte de ese recrear, realimentar, afirmar la propia identidad. Entonces cronofilia es un invento mío pero creo que está lindo el término para decir de qué quiero hablar. Entonces, vamos a ver, mayores de 45 (años) que están escuchando este programa a partir de marzo del ´76 y hasta el ´83, cuando asume Alfonsín, ¿dónde estaban?
¿Se acuerdan de lo que nos pasaba en esta cronofilia? ¿Se acuerdan de las cosas que teníamos que vivir nosotros simples civiles, de los cuales hoy dicen, yo no tengo nada que ver, yo no sé nada de eso, a mí no me pasó nada, nadie de mi familia desapareció? ¿Ustedes se acuerdan cuando salían a la ruta a tomar un colectivo de línea para hacer las rutas de Misiones, para ir a Resistencia o Buenos Aires, y de golpe, te paraban el colectivo y te obligaban a bajar? Te revisaba el documento de identidad un soldado armado hasta los dientes, tomaba tu documento de identidad, lo inspeccionaba como que hubiera ahí un mensaje cifrado, te miraba detenidamente a la cara y vos muerto de miedo con toda seguridad, porque esa arma realmente asustaba, no sabías si había realmente un signo en ese documento de identidad que te hiciera sospechoso de alguna cosa que no sabías bien qué era. Vos, ¿pudiste olvidar esa experiencia? Y hoy, cuando lo recordás, en este intento de memoria, de cronofilia, ¿no te indigna haber sido sojuzgado de esa manera, a efectos de que sintieras un miedo interno, una culpabilidad que no tenía lugar posible para ser colocado en ningún lado, porque no eras culpable de nada más que de ser un civil?
¿Vos te acordás de cuando te sentías culpable porque de golpe te enterabas que fulano de tal había desaparecido, y que a lo mejor tu nombre estaba en la agenda de fulano de tal? ¿Y te sentiste culpable de figurar en la agenda? Y vos como yo, eras un simple civil. Hoy, ¿no te horroriza esa cuestión?”
Culpas o derechos ciudadanos
“Hoy la Presidenta habló del maravilloso Estado de Derecho en qué vivimos. Hoy, esas cosas en el maravilloso Estado de Derecho en que vivimos son inconcebibles. Bien, si son inconcebibles, recordá, por favor, ese momento en que las aceptabas como parte de un momento de culpabilidad que no tenías, como ningún argentino la tenía. Y sin embargo nos sometían de esa manera bárbara, terrible, nos humillaban en nuestra identidad ciudadana, con nuestros sentimientos porque teníamos miedo de ser culpables… ¿culpables de qué? ¿Qué fibras íntimas había tocado ese proceso terrible del ´76 al ´83 para hacer sentir culpables…de nada, de estar vivos. Culpables de agenda. Culpables de amigos. Culpables de amistad. Culpables de pensar. Culpables de ir a la facultad. Culpables de haber tenido actuación sindical. Culpables de haber salido alguna vez, por ejemplo, a reclamar mejor precio para el tabaco, para la yerba. ¿Esas son culpabilidades o son derechos ciudadanos, que de golpe en ese contexto, generaban situación de culpabilidad?. Si ahora estás recordando esto, por favor, volvé en este proceso de memoria a sentir esa indignación que debiste haber sentido y transmitísela a los más chicos de tu familia, a tus alumnos, a los que te rodean para que estas cosas no vuelvan a pasar. Para que esta indignación, legítimamente compartida, nos convierta en civiles mejores, en ciudadanos más plenos, en ciudadanos sedientos de verdad y de justicia. Esto es importante que lo hagamos en un día como hoy”.
Asumirse como ser humano
“Cuando la actitud instalada como una especie de pedagogía informal por los medios de comunicación, del entretenimiento y del espectáculo es no pensar, no hacerse problema, con toda seguridad optaras por este camino: ¿yo que tuve qué ver con todas esas cosas. Es como decirse y yo qué tuve que ver con el extermino judío? Y, que tuve que ver con Hiroshima y Nagasaki? ¿yo qué tengo que ver con la historia humana? ¿Y sabés que tenés que ver con la historia humana? Que sos un ser humano, que espero que seas consciente y pensante y que asumas esa condición humana tomando posición ante las cosas. Por empezar, tomando posición ante los hechos de injusticia, de barbarie, ante la historia que nos precede para que no vuelvan a ocurrir. Es decir, estoy pidiendo algo muy simple: asumite como ser humano que sos, comprometido con la realidad que te rodea, y no solo con la computadora, Internet y los jueguitos pajarotes que sirven para vaciarte la cabeza. No seas un idiota útil más.”
Que los funcionarios funcionen
“Frente a las cuentas pendientes en materia de derechos humanos en el marco del Estado de Derecho en que vivimos, considero que estamos viviendo un momento bastante crucial, de viraje hacia posiciones –a los que los argentinos somos muy proclives- de tipo conservador y autoritario. No nos vamos a extrañar… Es decir si en Argentina, como en España, como en Paraguay, como en Chile hubo procesos autoritarios es porque de algún modo, hacían carne en un componente autoritario importante de la formación de su ciudadanía, sino no hubieran podido ocurrir. Es decir, no es algo que nos cayó encima como un OVNI. Hay algo autoritario en nuestra formación, seguramente durante bastante tiempo tuvo que ver la escolaridad con eso, el régimen de inclusión laboral tuvo que ver con eso, y hoy –no puedo dejar de decirlo-, los medios de comunicación. Entonces había como una raíz autoritaria que siento que está reflotando.”
“Hace pocos días estuve viendo una manifestación teatral, un unipersonal, en el Colegio de Abogados y cuando me tocó hablar dije que realmente una de las cosas que más me duele a esta edad es ver que un componente importante de nuestra toma de posición nacional, como sujeto de la sociedad nacional, es el odio, el enfrentamiento. Es tremendo como estamos marcados por expresiones de odio que nos recoloca. Pasa por negros de mierda. Ese tipo de expresiones está generado por una especie de odio, hijo del autoritarismo que no hemos terminado de mover. Entonces si yo a vos, te digo lo que a mi juicio son deudas tremendamente pendientes del Estado de Derecho corro el riesgo que se interprete en mi discurso diciendo que me estoy corriendo para el lado justamente de la lectura autoritaria de la sociedad. Yo no quiero correr ese riesgo. Tampoco quiero ser interpretada como kirhcnerista. Pero sí con el compromiso con un Estado de Derecho; yo quisiera que las leyes se aplicaran. Como decía Juan Gelman, en un poema que hablaba de la Argentina: los funcionarios no funcionan. Yo quiero que los funcionarios funcionen, pero eso no tiene que ver exclusivamente con el Estado de Derecho. Tiene que ver con la asunción del compromiso ciudadano que cada uno de nosotros debería ejercer en los distintos lugares donde está. Y que me darían -en mi caso y en el de tantos otros que estamos reclamando por más justicia, por la aplicación de las leyes y demás,- los canales disponibles necesarios para reclamar que los funcionarios funcionen. Hoy por hoy, muchos de los funcionarios –no todos- no funcionan. Y por lo tanto el régimen legal que debería ser aplicado en un Estado de de Derecho se interrumpe.”
“En el día de hoy, tiene mucha notoriedad el caso de las pruebas de ADN para los hijos de la señora Herrera Noble. Pero no, cuidado, ese no es el único caso, acá se están obstruyendo muchos otros. Sin ir más lejos, todos conocen mi vieja y larga historia con el tema indígena. Yo estoy preocupadísima con la aplicación de la Ley de Territorialidades Aborígenes(Ley Nacional 26160) y con la aplicación de la Ley de Bosques (Ley Nacional 26.331) en esta provincia que ya lleva mucho tiempo de demora porque los funcionarios no funcionan. El régimen legal está, el Estado de Derecho está. ¿Por qué no se aplica? Porque los funcionarios no funcionan. Lastimosamente uno elige presidente, diputados, senadores pero no elige a los funcionarios. Qué bueno sería que tuviésemos mecanismos funcionando en serio, que permitiera que esos funcionarios fueran sometidos cada tanto a una especie de prueba por cuánto cumplen de su función. El incumplimiento de deberes de funcionarios públicos que es una causal prevista de sanción, no se aplica porque quienes podríamos exigirla, que somos los interesados directos e indirectos, no tenemos canales para demostrar esto.”
¡Quiero pensar!
“Por otra parte, algo importantísimo que me molesta tremendamente es como que la cuestión de los derechos humanos involucra sólo a la gente que participó directa e indirectamente del proceso militar y sus estilos de represión, a las víctimas directas, eventualmente a los hijos, los nietos en proceso de reconocimiento y se ha armado una especie de tabicamiento –voy a usar un término que se usó mucho hoy en esta radio-, de muralla china que los rodea y que los encierra en un momento, en un tiempo, en un conjunto de gente donde el resto de la ciudadanía y de los procesos sociales no tienen nada que ver. Esto es una barbaridad. El término derechos humanos obviamente que tiene que ser extendido en el tiempo, en el espacio, involucrarnos a todos y que pasa también –voy hablar otra vez- por la capacidad de pensar. ¿Por qué lo digo? Mirá, fue la semana pasada en este mismo programa, yo escuché el mensaje de una docente que se quejaba de la asignación universal por hijo. Y entonces decía que en función a la asignación universal por hijo, cualquier hijo de vecino –por decirlo así-, cualquier señora de barrio marginal percibía más plata que ella como docente –creo que dijo 30 pesos por hijo- y que eso era una tremenda injusticia porque ella para llegar a esos 30 pesos había tenido que estudiar, trabajar mientras que la señora del barrio, en realidad no había hecho nada en la vida”.
Falta de comprensión
Fijate que falta de comprensión a una extraordinaria medida de estado –la asignación universal por hijo- que tiende a cubrir un mal social producido en otro punto, no en el estado, de la organización social; porque fue necesario a través de la asignación universal por hijo, que empieza a cubrir algún derecho humano que es el derecho a la alimentación básica, o al comienzo de la alimentación básica, que el niño, niña tengan un calzado y puedan ir a la escuela. ¿Por qué? Porque el resto de la sociedad, sobre todo los empleadores que emplean en negro no cumplen con su obligación ciudadana.
Yo creo que esta maestra que les llamó a ustedes indignada, no terminó de entender la situación. Es decir, mira la asignación universal por hijo desde el punto de vista de su situación personal que no siempre es la clave para entender el proceso social general. Lo que debería saber esta mujer es que lo que pasa especialmente en Misiones, en Posadas – y me consta porque tengo porque tengo una hija que está empezando su carrera laboral y sus amigos también -. Para que un muchacho o una chica en edad de procrear consiga un empleo tiene que hacer un camino muy difícil de búsqueda, absolutamente agobiante, hasta que finalmente consigue un empleo por 350 o 400 pesos por encima de cualquier derecho laboral en cuanto a la afectación horaria, y que lo cobra en negro. Entonces la asignación universal por hijo va para los desempleados, es decir ese otro conjunto de gente que patea la calle y no consigue trabajo. No es verdad eso que en este país no trabaja el que quiere. En realidad no hay oferta laboral y cuando la hay es como esta que estoy describiendo, entonces es lastimosa. Entonces es para esa gente que no consigue trabajo y finalmente, para aquella gente que teniendo trabajo es pagada en negro. Es decir, aquí hay un grave problema social. La gente suele decir inadvertidamente, la culpa la tiene el gobierno. No es así, la culpa la tenemos nosotros, ciudadanos incompetentes para la función ciudadana que deberíamos desempeñar.
Yo no voy a agregar ese otro ingrediente que es que a lo mejor, esa mujer que está recibiendo esa asignación universal por hijo no quiso tener ese hijo pero carecen de una educación sexual para controlar su proceso reproductivo, donde también hay un derecho. Siempre el tema termina siendo circular y nos damos cuenta que en esta sociedad hay demasiadas deudas pendientes en materia de derechos humanos que solamente van a comenzar a saldarse el día que todos los ciudadanos digamos: yo me cansé de no pensar, ¡quiero pensar! Y si quiero pensar, empiezo a darme que la cosa es más compleja que salir al paso y decir la culpa la tiene el gobierno, este san benito con el que solemos lavar nuestras muy sucias consciencias. “
Gesto memorioso
En el centro de la ciudad de Posadas, mientras unos desplegaban pasacalle, otros levantaban carteles que gritaban consignas de ayer y de hoy, de fotos que decían ¡Presente! Eran organizaciones sociales diversas que de a poco se concentraban en la Plaza San Martín para luego marchar hasta la Plaza 9 de julio –centro político y caja de resonancia social de la provincia – para ejercer su acto de memoria sobre lo que nos pasó y así pensar juntos lo que todavía, hoy nos pasa.

