La avenida infame


Por Sebastián Korol (*)

“Gobernaba Paraguay un gran patriota que se llamaba Francisco Solano López, hombre de temple como se da pocas veces en la historia. La nuestra lo trata mal por haber hecho lo que hizo. No importa: mañana, cuando la Argentina sea de los argentinos, lo tratará muy bien; le levantaremos estatuas y borraremos la iniquidad de la guerra del Paraguay.”
José María Rosa, de una conferencia pronunciada el 10 de junio de 1964.

La historia oficial no duerme en manuales escolares. Día a día desfila ante nuestras narices. Medios masivos, feriados, monumentos, nombres de ciudades, plazas, avenidas y calles exaltan figuras y hechos que constituyen, según la mirada de los vencedores, la "historia de la patria".


"La historia parece así como propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las otras cosas", reflexionó en los '70 Rodolfo Walsh. Y con cuánta razón: la historia oficial es la de la Argentina minoritaria, la de traidores vendepatrias, golpistas y genocidas.

El padre de la historia oficial -de interpretación liberal-conservadora, europeísta y antiamericanista- fue Bartolomé Mitre. Sus seguidores Ricardo Levene, José Carlos Altolfi, José Cosmelli Ibáñez, entre otros.

En Posadas, provincia de Misiones, se encuentra una execrable muestra de esa historia oficial. Lleva el nombre "Bartolomé Mitre" la avenida que recibe a nuestros hermanos de Paraguay, tras el paso del Puente Internacional San Roque González de Santa Cruz, que comunica Argentina con Paraguay.

Hombre funesto para tres Repúblicas

Mitre desempeñó un rol protagónico en la Guerra de la Triple Alianza (1865-1870), "cruzada civilizadora y democrática" lanzada contra Paraguay por el esclavista Imperio de Brasil, Argentina y Uruguay, financiada y apoyada por Gran Bretaña (la principal beneficiada). Uno de los episodios más vergonzosos en la historia suramericana.

"En esta sección americana, Mitre ha sido un cometa de sangre, un flagelo devastador, un elemento de corrupción y de desquicio y dan testimonio de su existencia los huérfanos, las viudas y los inválidos". Así definía al "quijote de la muerte" el autor de Martín Fierro, José Hernández, hacia 1874.

Bartolomé Mitre fue Presidente de la Nación -mediante elecciones fraudulentas y violentas- entre 1862 y 1868. Enardecido impulsor del modelo agroexportador colonizante, defendió a capa y espada los intereses de la oligarquía portuaria y el imperialismo británico. En Argentina, ordenó brutales masacres contra caudillos federales, gauchos e indígenas del interior, a los que consideraba bárbaros y salvajes incurables. Encabezó la Guerra de la Triple Alianza contra Paraguay y fundó el diario "La Nación", vocero de los grandes terratenientes, ganaderos y exportadores. Fue también pionero de la guerra bacteriológica contra su propio país, según apuntó Felipe Pigna en “Mitos de la historia Argentina 2”, citando una carta a Pedro II del Marqués de Caxias, Mariscal del ejército en la guerra contra el Gobierno del Paraguay, con fecha 21 de enero de 1869:

El general Mitre está resignado de lleno y sin reserva a mis órdenes; él hace cuanto yo le indico, como ha estado muy de acuerdo conmigo en todo, aún en cuanto a que los cadáveres coléricos se arrojen a las aguas del Paraná, ya de la escuadra como de Itapirú para llevar el contagio a las poblaciones ribereñas, principalmente a las de Corrientes, Entre Ríos y Santa Fe que le son opuestas…

La Guerra de la Triple Infamia

Llamada así por Juan Bautista Alberdi, fue el exterminio del único país hasta entonces verdaderamente independiente en América del Sur. La acometida fue emprendida por Argentina, con Bartolomé Mitre al frente; Brasil, con Pedro II y Uruguay, con el gobierno títere de Venancio Flores.

Analiza el historiador argentino José María Rosa que, antes de la guerra, Paraguay era un país rico, ordenado y próspero que “se bastaba a sí mismo y no traía nada de Inglaterra”. Paraguay era de y para los paraguayos. Ningún extranjero podía adquirir propiedades y casi todas las tierras y bienes eran del Estado. Agrega el historiador revisionista que el país hermano “contaba con el mejor ejército de Sudamérica. Tenía altos hornos y la fundición de Ibicuy fabricaba cañones y armas largas. Funcionaba el primer ferrocarril de Latinoamérica, un telégrafo y una poderosa flota mercante. El nivel de la educación popular también era el primero del continente. Además, Paraguay era un importante productor de algodón, materia prima que necesitaba el capitalismo inglés en su etapa de expansión imperialista para su industria textil, principal motor de su economía. El bloqueo al sur esclavista de la Confederación, que proveía de algodón a la industria inglesa, producido por la guerra de Secesión norteamericana (1861-1865), hizo indispensable para los intereses británicos la destrucción de tal nación soberana”.

Esos intereses, analiza Rosa, manipularon al círculo de influencia del emperador del Brasil, al partido mitrista y la oligarquía argentina y uruguaya, hasta consumar el exterminio de todo un pueblo, que incluyó también a las montoneras argentinas.

Paraguay después del genocidio

Resumió Eduardo Galeano en “Las venas abiertas de América Latina” que “los invasores venían para redimir al pueblo paraguayo: lo exterminaron”.

En esa línea, precisa el historiador paraguayo Efraím Cardozo, en su obra “Paraguay independiente”:

“Del 1.300.000 habitantes con que contaba el país antes de la guerra, apenas 200.000 quedaron en pie, y de ellos muy pocos adultos y aptos. La población era femenina en gran proporción. Las sobrevivientes de las residentas y de las destinadas, que después de recorrer los desiertos habían conocido en las calles de la ciudad horrores mayores, fueron distribuidas en los pueblos abandonados y tomaron sobre sus hombros la magna tarea de la reconstrucción nacional”.

La guerra significó el exterminio del 99 por ciento de la población masculina mayor de 10 años y del 77 % de las mujeres del país.

Sobre los escombros del país, calientes y húmedos de sangre, los aliados procedieron al reparto. Tomando su porción del botín, Argentina se apropió de noventa y cuatro mil kilómetros cuadrados de tierra paraguaya, del territorio de Misiones y Chaco, mientras que Brasil se quedó con más de sesenta mil kilómetros cuadrados de una amplia región hacia el oeste de sus fronteras. Completaban el “premio” para Brasil cientos de sobrevivientes paraguayos que fueron esclavizados y obligados a trabajar en los cafetales.

La guerra cumplió con su principal propósito: destruir el modelo autónomo de desarrollo de Paraguay. Solucionado el problema del tránsito de los ríos, el libre comercio comenzó a disparar mercancías británicas. Desaparecieron las tarifas aduaneras, los hornos de fundición, los vapores, telégrafos y ferrocarriles. El librecambio y el latifundio se instalaron para siempre. Se extranjerizaron las tierras, los bosques, las minas, los yerbales y los edificios públicos. Paraguay pasó de ser la nación más rica, desarrollada, independiente y justa, a la más empobrecida, dependiente, endeudada y sufrida de América Latina.

De nombres y nombres

Es hora de pensar seriamente la urgencia de cambiar el nombre de esa avenida y restituir en ese acto un deber histórico. Por respeto a la memoria de los miles de hermanos paraguayos muertos en la guerra de la triple alianza, es justo impulsar el cambio inmediato de denominación a esa y todas las avenidas, calles o monumentos que rindan tributo a Bartolomé Mitre.

¿No habrá en el acervo histórico un suceso que restituya al pueblo un merecido homenaje? ¿No habrá una gesta que reivindique un valor de unión y solidaridad y no de oprobio y muerte? ¿No habrá un valor, un significado, un nombre que apueste a la patria grande que fue abortada por los dueños de la ignominia? ¿No habrá luchadores del campo popular que merezcan ser recordados?

Queda abierto el debate para pensar, proponer, y actuar.


Fuentes consultadas:

Rosa, José María: LA GUERRA DEL PARAGUAY Y LAS MONTONERAS ARGENTINAS. Buenos Aires, Hypamérica, 1985
Rosa, José María: HISTORIA ARGENTINA TOMO VII LA OLIGARQUÍA. Buenos Aires, Editorial Oriente, 1974.
Rosa, José María: HISTORIA DEL REVISIONISMO Y OTROS ENSAYOS. En www.pensamientonacional.com.ar, Digitalizado en base a la 1º edición - Editorial Merlín - Octubre de 1968
Rosa, José María: ¡MUERO CON MI PATRÍA! Investigación histórica. Publicado en www.congresobolivariano.org
Galeano, Eduardo: LAS VENAS ABIERTAS DE AMÉRICA LATINA. Siglo XXI editores, México, 1994
Galeano, Eduardo: SER COMO ELLOS Y OTROS ARTÍCULOS. Siglo XXI editores, México, 1992.
Pigna, Felipe: MITOS DE LA HISTORIA ARGENTINA 2. Planeta, Buenos Aires, 2007.
Cardozo, Efraím: PARAGUAY INDEPENDIENTE. Calos Schauman Editor, Asunción, 1988
Levene, Gustavo: NUEVA HISTORIA ARGENTINA. Osvaldo Raúl Sanchez Teyuelo S.A, Barcelona, 1979.
Galasso, Norberto- Ibáñez, Germán: LA GUERRA DE LA TRIPLE INFAMIA. En “Cuadernos para la otra historia”, Centro Cultural Enrique Santos Discépolo, Buenos Aires. Publicado en www.discépolo.org.ar.
Galasso, Norberto: DE LA HISTORIA OFICIAL AL REVISIONISMO - CORRIENTES HISTORIOGRÁFICAS EN LA ARGENTINA. En “Cuadernos para la otra historia”, Centro Cultural Enrique Santos Discépolo, Buenos Aires. Publicado en www.discépolo.org.ar.
Pomer, León: LA GUERRA DEL PARAGUAY, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1971.




(*) Co-director de Revista Superficie. Reedición de un artículo escrito en mayo de 2009, con el asesoramiento del historiador Héctor Jaquet.


La avenida infame
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