¿Ley antiterrorista o anti-territorio?

Por Horacio Goytia (*)
La mayoría de la gente no sabe que se votó rapidísimamente en el Congreso el 28 de diciembre (publicada oficialmente el 29, mientras usted buscaba pan dulce y sidra) una modificación a la ley Antiterrorista, que ya venía con algún sesgo antidemocrático y ahora se le agregó bien claro un “via libre” a toda persona “sospechosa”. ¿Sospechosa de qué? ¡De “aterrorizar a la población”! Y el “aterrorizamiento”, ¿quién lo evalúa, cómo se mide?
El senador Giustiniani dice: "esta nueva ley establece figuras penales tan amplias, con una referencia tan difusa y ambigüa al terrorismo, que termina apelando a una figura de “peligro abstracto”.
Esta abstracción, tal como un corte de ruta, un reclamo social en la plaza, facilita a los jueces a aplicarla con el doble de las penas actuales. Es justo lo que ellos necesitaban; ya tienen procesos iniciados Carlos Dimarco (Pastoral aborigen), Rubén Ortíz (docente) y Tato Zereztky (docente) por llevar “de las narices a tareferos y docentes” en reclamos y otras yerbas. No hay duda, el demonio anda suelto, rememorando la Dictadura Videlista.
Asimismo, Pérez Esquivel, premio Nobel de la Paz, aseguró: “La urgencia con que aprobó la ley anti-terrorista y anti- democrática tiene que ver con las imposiciones de los EE.UU. y el GAFI (organismo financiero internacional) para asegurar sus inversiones financieras y el control de los movimientos sociales, indígenas, campesinos, trabajadores y estudiantiles”.
También consideró que “el proyecto de ley adolece de claridad y puede ser usado para impedir los reclamos sociales. Me parece semejante a las leyes de impunidad durante el gobierno de Alfonsín, de ‘punto final y obediencia debida’ que votaron los legisladores sin pestañear. Hoy volvemos a los mismos vicios y con un gobierno con mayoría absoluta parlamentaria que van a votar con ‘obediencia ciega’."
No es poca cosa, sin embargo, en el pueblito de Famatina la gente se presentaba ante la policía expresando que cada uno era un sospechoso, al protestar por las negociaciones secretas de las mineras con el municipio.
“Hay que elegir entre el amor o la justicia. Yo no puedo, yo quiero las dos cosas” (E. Canetti, premio Nobel de Literatura).
Hoy van por caminos bien separados.
(*) Ingeniero. Integrante del Movimiento Social de Misiones.

