Rehenes
| Opinión |

“Las tinieblas ensombrecen todavía los caminos por los que marchamos hacia nuestra meta, pero está clara la dirección en que debemos marchar”
Albert Schweitzer
Albert Schweitzer
Por Martín Sereno (*)
Vivimos en una provincia, donde la ley es un adorno (para algunos), la justicia un apéndice del poder político y la ciudadanía ha sido tomada de rehén. Este breve relato es sobre todo para aquellos que habitan otros lugares del país, pues los que aquí lo hacemos conocemos esta realidad.
Estoy por estos días, debido a mi profesión, asistiendo a la asunción de las nuevas autoridades legislativas y ejecutivas en diferentes municipios de la provincia; y de facto (con la fuerza de los hechos, como dice su propio refrán); este gobierno pisotea y se ríe de la ley, en este caso la Constitución Provincial, la ley madre: usurpa las bancas y además sonríe para la foto.
Somos rehenes de un gobierno que por ejemplo, como sucedió en Comandante Andresito, el encargado de la Justicia Electoral, el juez de paz , está denunciado por prevaricato, abuso de autoridad, y hasta por privación ilegítima de la libertad sin que hasta el momento haya avanzado ni un ápice la necesaria investigación. Claro, certifica las firmas de los diplomas de los ediles, sonríe y se abraza con los poderosos de turno.
Somos rehenes de un gobierno que se preocupa porque no aterrizan los aviones en la séptima maravilla, mientras a escasos kilómetros de ahí, la comunidad aborigen más grande la provincia, Fortín Mbororé, pasa hambre y sufre desatención sanitaria.
Somos rehenes de este ambicioso gobierno que con el sólo objetivo de hacer “caja” es capaz de inundar miles hectáreas y desalojar a miles de familias de sus hogares, cuando ya la ciudadanía expresó su rechazo a los emprendimientos hidroeléctricos que hoy intentan reflotar. Pero claro, la palabra del rehén no tiene valor.
Somos rehenes también cuando un periodista es asesinado, o es golpeado, o es amenazado, o tiene que abandonar su lugar de trabajo porque su oficio de informar es considerado nocivo para el statu quo reinante, y el gobierno, responsable máximo de la seguridad de sus ciudadanos no hace absolutamente nada.
Somos rehenes en esta provincia porque si no congraciamos con el poder de turno te persiguen, te bloquean, te joden. Y somos rehenes cuando nuestro trabajo o nuestra producción están mal pagos para que entonces dependamos del favor de los poderosos.
Somos rehenes de este gobierno cómplice de las multinacionales que ya han sido juzgadas y declaradas por el pueblo como culpables de ecocidio y genocidio, pero que avaladas por la inacción y el silencio oficiales siguen destruyendo nuestra provincia y avasallando a los pobladores.
Y son rehenes los chicos, es decir nuestro futuro, cuando para ellos no están garantizadas las condiciones dignas en la educación y tampoco en la salud, derechos inalienables de todo ser humano.
Somos rehenes porque no impera la ley, no manda la justicia y no rige la equidad.
Hay una sola manera de terminar con esto: Digamos BASTA, no seamos cómplices.
(*) Periodista. Director FM San Martín, San Antonio, Misiones.

