Esta mina me enferma

Medio ambiente / Por Superficie
A 30 km de Oberá se encuentra la mina a cielo abierto más grande de Misiones: Iecsa. Doscientas familias que viven alrededor padecen los efectos devastadores de la contaminación que produce.
El dueño de la cantera es un primo de Mauricio Macri, lo que para nada interfiere en los fenomenales negocios que esta empresa hace con el gobierno misionero a costas de la enfermedad y la contaminación ambiental.
Ruta 103. A menos de 30 kilómetros de Oberá, en la entrada a la colonia conocida como Arroyo Acaraguá, es preciso bajar la velocidad. Así lo indican los carteles y los sucesivos lomos de burro que aparecen cuando se pasa por enfrente de la monumental – y muy tóxica – mina a cielo abierto del Obrador Acaraguá que la empresa Iecsa posee en este punto de la provincia. Esta mina, por sus dimensiones, es la más grande de toda la provincia. Unas 200 familias viven en torno a ella. Familias condenadas silenciosamente (la mina da trabajo, vio) a las enfermedades respiratorias y dérmicas, que soportan a diario la actividad febril y altamente contaminante de la cantera; que ya se acostumbraron a dormir entre nubes de polvo tóxico y amanecer con los pulmones repletos de vaya saber cuantos agentes contaminantes inhalados sin descanso ni conciencia. “Acá sufrimos todos, pero los chicos lo sienten más, porque la piel se les pone llena de manchas y salpullidos, y les agarra tos, se resfrían por cualquier cosa. Eso es por estar respirando esta mierda todos los santos días a toda hora desde hace años” resumió una lugareña.
El millonario Angelo Calcaterra, sobrino de Franco Macri, es el dueño de Iecsa, una multinacional que se dedica a la extracción de recursos naturales en diversos puntos del país y que en Misiones hace negocios con el gobierno provincial desde hace años. Negocios que incluyen devastar el medio ambiente y arruinar la salud de los pobladores. A pesar de ser tan evidente la nocividad de esta mina, nunca hubo gobierno alguno capaz de llevar a cabo una auditoría ambiental y sanitaria para verificar lo que se desprende de una recorrida por la zona: están matando silenciosamente a los vecinos.
El Obrador Acaraguá de Iecsa, se aboca a la explotación superficial a cielo abierto de rocas clasificadas para la producción de áridos que abastecen las necesidades de la construcción, sobre todo de caminos y puentes. Está instalado en Arroyo Acaraguá desde hace quince años.
Para el gobierno provincial de Misiones, esta empresa es la principal provisora de materiales y una de sus contratistas más beneficiadas. Para las más de 200 familias que viven en los contornos del yacimiento, la mina a cielo abierto es sinónimo de enfermedades, ruidos molestos y contaminación ambiental.
Convivir con la enfermedad
“Si quiere que su hijo viva, deje todo y váyase a vivir a otro lado” le dijo el pediatra a C.L, madre de un niño de 4 años severamente afectado pulmonarmente. Ella vivía con su familia a apenas 500 metros de la mina de Iecsa pero hace tres años – por recomendación del médico – decidió abandonar aquel terreno e irse a vivir un poco más lejos. “Mi hijo comenzó con los problemas desde que tenía 1 año. Empezó a respirar con mucha dificultad y eso me llamó la atención porque había nacido sin ningún problema. Luego vinieron las anginas y después las infecciones urinarias. El pediatra de Oberá me dijo que lo que le pasaba tenía relación directa con el hecho de estará todo el día expuesto al polvillo insoportable que sufrimos todos los que vivimos junto a la cantera o cerca. Entonces nos mudamos y comenzó a mejorar. Hoy padecemos el polvo solo cuñando hay viento pero al menos se recuperó un poco” sintetizó la mujer.
Al caminar por los barrios pegados a la cantera, ya se sienten laceraciones en la vista y una indescriptible sensación de ahogo - producto de la hipercontaminación del aire – a la cuál los vecinos ya se acostumbraron. “Esto es así todos los días, en todo momento. La cantera empieza a funcionar a las 4 de la mañana y no paran hasta las doce de la noche. El polvo que se levanta está presente todo el tiempo y cuando hay viento es insufrible. Vivir acá es un calvario” relató el vecino F.D.
El aparato respiratorio – sobre todo de los niños – no es el único damnificado en materia sanitaria. Las afecciones dérmicas se multiplican en cada casa. “Pregunte y todos le van a decir o mostrar las ronchas y las alergias. Yo en mi caso, tengo un bebé que se brota constantemente y cuando hay días de viento más todavía. El tema es que no podemos ni colgar la ropa, porque cuando se seca y nos ponemos, las prendas están llenas de un polvillo que es imposible de sacara y que en especial a los chicos les llena de una sarnilla. El médico me da una crema todos los meses pero ya me dijo que mientras vivamos cerca de la cantera los problemas en la piel de los chicos vana a continuar” afirma otra vecina.
Para colmo de males, en este pueblo no existe centro sanitario alguno, por lo que los pobladores deben acudir a otras localidades para tratarse. El más cercano es el Caps de Villa Bonita: 8 kilómetros. Esta ausencia absoluta de la salud pública, es el causal de que los vecinos prefieran el anonimato a la hora de contar el calvario que viven, ya que la empresa Iecsa oficia en muchos casos – a través de sus móviles - como unidad de traslado en caso de emergencias. Nadie quiere quedar mal ante la empresa porque hacerlo significa marginación directa en el paraje.
Entre los empleados que trabajan en la empresa las patologías se reiteran con más anuencia aún que entre la población. “Llevo casi diez años acá. No puedo quejarme del sueldo, pero perdí la pigmentación de la piel en muchas partes del cuerpo, tengo constantes dolores de cabeza, hipertensión y serios daños en la vista. Todo por el contacto con el polvillo tóxico y lo demás. Mi médico es de Oberá. Ya me dijo que si sigo trabajando acá en pocos años no voy a servir para nada, pero ¿quién me va a dar otro trabajo a mis 45 años?” se preguntó uno de los operarios del obrador Acaraguá, como llaman a esta mina a cielo abierto.
Las explosiones: una pesadilla mensual
Entre una y tres veces por mes, la empresa realiza explosiones con dinamita en esta cantera. Cada vez que esto sucede, se monta un descomunal operativo que incluye bloqueos de tránsito de la ruta provincial 103, y la advertencia a los habitantes para que desconecten todos sus aparatos electrodomésticos. La mayoría opta por cerrar las viviendas e ir a refugiarse al monte. “Las explosiones son terribles. Vuelan piedras por todas partes, los techos y los pisos están todos rajados y a muchos nos pasa que cuando volvemos a enchufar los electrodomésticos éstos no funcionan pero la empresa nunca nos reconoce las pérdidas” reflejó L. L, exhibiendo el contrapiso de su vivienda totalmente agrietado por efecto de las reiteradas explosiones.
“Da mucho pánico cada vez que hay explosiones. El otro día a una nena le pasó una roca volando a centímetros de la cabeza, si le agarraba le mataba. Por eso yo cuando vienen a avisar que van a dinamitar, agarro a mis hijos y nos vamos al monte a protegernos” agrega otra habitante.
Además, el efecto de las explosiones impacta de lleno en los pozos y napas subterráneas, que ante los movimientos de suelo se terminan contaminando y en algunos casos secando. “Ya ni se puede confiar en el agua que se toma. Por eso hay mucha gastroenteritis y diarrea entre la gente. Está toda contaminada porque las explosiones remueven todo” explicó G.F, sobre la acelerada erosión de suelos, que consecuentemente tiene su impacto en la calidad del agua del arroyo Acaraguá, muy próximo a la cantera.
Posturas
Sylvia Ubal es una periodista, escritora e investigadora venezolana que se especializa en minerías a cielo abierto en sus diferentes variables. “Toda minería a cielo abierto utiliza una técnica que conlleva a la destrucción y agotamiento de los ecosistemas del planeta. La eliminación de la capa boscosa, la destrucción de los suelos, la contaminación de las aguas superficiales y freáticas, la división en las comunidades, el soborno a funcionarios, la amenaza, el chantaje y la violación de leyes y derechos forman parte de las acciones rutinarias con las que se desenvuelve la minería a cielo abierto en muchas partes del mundo” explicó la especialista.
Desde la Cámara Argentina de Empresarios Mineros afirman que "todo proceso productivo impacta de alguna manera en aquello que lo rodea, pero no se conocen casos mayores ni muertos por contaminación por explotaciones mineras". Destacan que este año invirtieron 8.000 millones de dólares en 300 puntos del país y que dan empleo a 212.000 personas.
Y para Fernando “Pino” Solanas, diputado electo por Proyecto Sur y prestigioso documentalista, “la minería a cielo abierto debe ser suspendida definitivamente al igual que la deforestación y la devastación del monte nativo. Y debe haber un censo nacional para determinar con exactitud las enfermedades que vienen produciendo estos flagelos en la población”.

