Policía de Misiones vs La democracia

Informe especial / Por Superficie
La tendencia es creciente y marca un comportamiento frecuente de violación de los Derechos Humanos por parte de la institución pero las autoridades consideran que son casos aislados, y según el ministro de gobierno Jorge Franco “la mayoría son denuncias mediáticas”.
FOTO: Sergio Ramírez, brutalmente torturado por policías.
Jorge Franco asumió el cargo de Ministro de Gobierno de la Provincia el 10 de diciembre de 2007. Ocho días después, Benjamín Roa asumió la jefatura de la Policía de Misiones. Desde entonces y hasta la fecha, la institución de la que Franco es máximo responsable político y Roa principal autoridad, fue acusada por una gran cantidad de hechos donde ciudadanos denuncian haber sufrido apremios ilegales, represión, golpizas, y diversos maltratos físicos. Los casos más graves tienen a integrantes de la Policía sospechada en casos de desapariciones y “muertes dudosas”: el caso de los jóvenes Mario Golemba (desaparecido, visto por última vez en una comisaría) y de Darío Franco (Alem, fallecido en la comisaría local) son dos de los más resonantes y aún irresolutos.
Hace unos días, se sumó a la larga lista de episodios, la tremenda paliza que un grupo de policías de la Brigada de Investigaciones le aplicaron a Sergio Ramírez (21, joven de la chacra 181 de Posadas.
Sin embargo, ni el ministro Franco ni el jefe Benjamín Roa parecieran preocuparse demasiado por esta conducta policial, permitiendo que los hechos en contra de los derechos básicos de los ciudadanos sean violados constantemente por agentes del orden. Para Franco, incluso, se trata de hechos aislados y “mediáticos”, a contramano de los que sugiere la notable proliferación de denuncias y episodios en los últimos años. Tampoco el Ministerio de Derechos Humanos interviene ni se manifiesta en contra de estos atropellos, pese a que el organismo difunde folletería donde se le indica a los jóvenes sus derechos ante el accionar policial.
Para graficar la situación, se ofrece un recuento de los hechos que vienen involucrando a la Policía de Misiones en denuncias por las circunstancias antes mencionadas.
Dos casos en Iguazú
El viernes 27 de febrero de 2009, el ciudadano René Florentín (31) fue detenido por policías de la Comisaría Primera de Puerto Iguazú mientras filmaba un operativo policial con su celular. Tras ser detenido acusado de "entorpecer la labor policial", Florentín fue esposado y conducido a un pasillo de la Comisaría Primera, dónde según denunció en el Juzgado de Instrucción 3 de Iguazú, fue torturado ferozmente por más de siete policías. "Me esposaron y me tiraron al piso. Uno de llos me pisó la cabeza, aplastándola contra el piso. Los otros me comenzaron a patear por todo el cuerpo y dar golpes de puño mientras me decían que así iba a aprender a no filmar a la policía. Me torturaron durante dos horas y después me llevaron al hospital" relató el joven, quien entonces acercó a los medios fotografías que lo mostraban en el hospital, con el rostro desfigurado.
Sobre este caso, Franco y Roa nunca dieron explicaciones públicas, aunque voceros anunciaron que se iniciaría “un sumario interno”. Sin embargo, no hubo sanciones y el caso quedó impune.
Un mes después, el 18 de marzo, testigos registran en el acceso a la ciudad de Puerto Iguazú se un indignante episodio de abuso de autoridad y violencia contra dos adultos mayores de la localidad, en el marco de un operativo vial.
Agresión y destrozos contra periodistas
También en marzo de 2009, pero en Posadas, los comunicadores Javier Mandirola y Nicolás Amadio fueron agredidos y detenidos en adyacencias del pub bailable Pan y Manteca en ocasión de estar registrando fotográficamente escenas suscitadas en la vía pública.
Ambos terminaron con golpes y al cineasta Nicolás Amadio le destrozaron su filmadora. El episodio motivó el repudio generalizado de distintas organizaciones, y una reunión entre integrantes de El Foro de Periodistas de la Provincia de Misiones y un funcionario de segunda línea del Ministerio de Gobierno, ante la ausencia de Franco. “Los trabajadores de prensa reclaman al Jefe de la Policía de Misiones, Benjamín Roa y al Ministro de Gobierno de la Provincia , Jorge Franco, la urgente intervención en el hecho con su debida sanción a cada uno de los efectivos partícipes en el hecho, entendiendo que solo con medidas ejemplares puertas adentro de las fuerzas es como se erradicarán estos comportamientos brutales y propios de las épocas más nefatas de nuestro país en el que incurren ciertos policías de la provincia” pedía el Fopremi entonces. Pese a ello el esclarecimiento nunca llegó y a Nicolás Amadio jamás le restituyeron el costo del arreglo de su cámara.
Terror en la Escuela de Cadetes
A principio de marzo del año pasado, la internación en terapia intensiva del obereño Marcos Britez (20), sumada a una serie de denuncias por “torturas, maltratos físicos y psicológicos” en el Instituto Superior de Formación Técnica Profesional (ISFOTEP) de la Policía de Misiones, desató un nuevo escándalo en la institución policial encabezada por Benjamín Roa. La familia de Brítez radicó una denuncia formal contra la Policía de Misiones en el Juzgado de Instrucción de Oberá. “Lo que le hicieron a mi hijo es abominable. Lo hicieron arrastrar por el piso durante horas sin darle agua, ni dejarle ir al baño. Eso le causó deficiencias renales y hoy se debate entre la vida y la muerte. Esto no debe quedar impune, lo que le hicieron a mi hijo es digno de la dictadura militar” aseguró la madre. A esta denuncia, se le sumaría en pocos días a la de chicas y chicos que vivieron situaciones similares. Otro caso sobre el que no hubo noticias y quedó en la nada.
Golpiza a adolescentes
En junio de 2010 la Jefatura de Policía inició un sumario administrativo a un oficial que fue “denunciado por supuestos apremios ilegales contra dos menores, acusados de perpetrar un atraco en la vía pública”. A raíz del hecho, los padres de dos chicos de catorce y quince años manifestaron en los medios que “sus hijos fueron salvajemente golpeados por efectivos de la Policía de Misiones, mientras que uno de los chicos relató: “volvíamos de un cumpleaños caminando por la avenida Cabred. Cerca de la estación de Bomberos que está casi Martín Fierro, nosotros dos veníamos por una vereda y otros dos chicos por la otra. Los que iban por la otra vereda le sacaron la cartera a una mujer. Nosotros nos quedamos mirando cuando apareció un hombre en una moto que dijo ser policía y vino directo a nosotros .El motociclista que dijo ser de la brigada, sacó el arma y me apuntó a la cabeza, me esposó y ahí llegó otro que salió de la estación de Bomberos y lo agarró a mi compañero. A mí me tiró al piso y me decía constantemente que no lo mirara, me pegó varias patadas y me golpeó en la cabeza, y después nos siguieron pegando. Uno de los padres agregó que “los policías de la Tercera hicieron desnudar a nuestros hijos y amenazaron con encerrarlos desnudos con procesados, esto es terrible”.
Desde esa comisaría admitieron que los menores fueron trasladados hasta allí, sin embargo negaron maltratos, tanto físicos como psicológicos.
Ataque en la costanera posadeña
En noviembre de 2010, luego del partido disputado entre Boca y River, un grupo de jóvenes que festejaba el triunfo del equipo millonario denunció y registró en una filmación un episodio en el que se ve a policías agrediendo a varios de ellos. "En el video donde nos patean, nos rompen los tambores y nos atacan solo porque estábamos festejando..Con brutalidad reprime la policía a los Nos maltrataron en la vereda, nos rompieron un bombo a patadas y hubo varias heridos después del mal trato" comentó posteriormente uno de los denunciantes.
En El Soberbio
El viernes 5 de noviembre del año pasado, concurrentes al baile de la Fiesta Provincial de la Citronella, en El Soberbio, denunciaron que “hubo una brutal represión policial a hombres y mujeres dentro del predio de la fiesta con dudosos motivos. Heridos, detenidos sin causa y hasta tiros protagonizados por policías de El Soberbio en una práctica no aislada sino como forma de proceder cotidianamente. ” según sostuvieron. En este caso también se presentaron registros fílmicos tomados desde celulares, y señalaron que “hay varios antecedentes de represión policial indebida por parte de la policía de El Soberbio”. En uno de los videos, se observa el proceder de un agente del orden, quien pisa con su pie la cabeza de un joven y luego propicia golpes de puño a otro.
Paliza y robo contra un colono en San Antonio
Valmir Pless, de 45 años y domiciliado en el paraje 130 de San Antonio (a 10 kilómetros del pueblo) se presentó en la Fiscalía 2 de Eldorado el 1 de febrero, donde radicó una denuncia en la que consta que “siendo el sábado 29 de febrero, en horas de la madrugada, cuando salía yo de la discoteca Escorpión, dos agentes uniformados de la comisaría de San Antonio me pidieron que los acompañara a la comisaría, sin brindarme las razones de tal invitación. Aclaro que no estaba bebido y como no tengo problemas con nadie, acompañé a los policías a la dependencia. Allí lo primero que hicieron sin darme explicaciones fue pedirme mi celular y el dinero que llevaba encima, que eran mil pesos, producto de haber vendido tabaco ese día”.
Luego de esto, prosigue al denuncia, “de repente estos efectivos empezaron a golpearme, por la nuca y por todo el cuerpo luego. Enseguida se sumó el comisario de la seccional, de apellido Fernandez, a pegarme también, hasta que perdí el conocimiento”.
El escalofriante relato narrado a la Fiscalía eldoradense agrega que “cuando retomé la conciencia, estaba en un descampado a la vera de un camino, donde me tiraron los policías, que todavía estaban ahí, y escuché claramente que uno de ellos dijo: este brasilero está muerto, mañana vamos a venir a buscar el cadáver”.
En Apóstoles
“He sufrido un gran maltrato que no puedo digerir hasta ahora, no entiendo como puede un policía accionar del modo en el que actuó, tengo golpes muy fuertes todavía y sufrí la peor humillación de mi vida” sostuvo Guimamares.
Según denunció el hombre, una persona de importante popularidad en el pueblo, esa noche asistió a una celebración de índole familiar en la capital provincial. “Como sabía que iba haber asado y que seguramente íbamos a brindar, decidí no ir en mi auto, y contraté un remisse para que me lleve y me traiga” contó el hombre, acerca de una actitud responsable como conductor que decidió adoptar pese a los costos que implica. “Al regreso, yo venía durmiendo todo el viaje, porque había tomado unas cuantas copas, y me despierto en el acceso de Apóstoles, donde el vehículo que me llevaba había sido solicitado para un control de tránsito. Lo primero que siento es que me despiertan a las cachetadas, de muy mala manera, y ahí empezaron los golpes sin explicaciones de por medio, con absoluta prepotencia y haciendo uso de métodos hitlerianos, me abofetearon seguidamente de manera humillante y hasta me dejaron traumatismo en el hombro” aseguró el denunciante.
El comerciante aclaró enfáticamente que “no podemos poner a todos los policías en la misma bolsa, en este caso quien me golpeó y cometió apremios ilegales fue el cabo Sandro Fonseca, quien directamente jugó conmigo, me abofeteó a voluntad y sin razón alguna”.
Sobre este policía el denunciante agregó que “se trata de un cabo que ya había tenido problemas por su accionar ilegal, cuando sacó su arma reglamentaria en una cancha de fútbol. No puede ser que la policía esté con ese tipo de gente, este tipo de efectivos manchan la institución”.
Para Franco, los apremios ilegales "existen pero son muchos menos de los que se informan”

De este modo, el funcionario responsable de la fuerza policial en Misiones acusó a los jóvenes, colonos y otros ciudadanos que denuncian ser golpeados – la mayoría de ellos terminaron hospitalizados y poseen pruebas y testigos de los apremios – de exagerar en sus denuncias y se mostró más preocupado por las agresiones que presuntamente reciben los efectivos.
Desde el Ministerio de Derechos Humanos, el ministro Soria Vieta se sumó al discurso.
Casos emblemáticos
Dos de los casos graves ocurridos en los últimos años y que tienen como sospechosos a la Policía de Misiones, son el de Mario Golemba, joven desaparecido el 27 de marzo de 2008. Estancado en la Justicia, el caso involucra a policía que entonces oficiaban en la comisaría de Dos de Mayo, donde dos testigos aseguraron haber visto a Mario la noche de su desaparición. En principio el propio ministro Franco prometió a la familia Golemba profundizar la investigación, pero al poco tiempo la familia denunció ser abandonada por el gobierno. Franco, en tanto y sin brindar motivos ni explicaciones, decidió el traslado de los policías presentes en la noche de la desaparición de Golemba hacia nuevos destinos.
Y el caso Franco, se remite a la muerte de Darío Franco, joven fallecido el sábado 24 de julio de 2010 en la comisaría de Leandro N. Alem. Un testigo y familiares acusaron que la muerte se debió a golpes recibidos por policías, mientras que desde la dependencia se informó un “suicidio”.
Otra causa que duerme en la Justicia
También, se suman los casos del joven agricultor Pedro Bohm, salvajemente golpeado en la comisaría de Andresito, el caso no esclarecido del joven asesinado David Gómez, de Puerto Iguazú (la familia sospecha de la policía), el caso Rosa Yamila, el de los militantes golpeados durante una protesta de la Clase Corriente Combativa frente a Casa de Gobierno, y otros que se suman en distintas localidades misioneras, conformando un panorama que debería motivar mayores intereses en detener actitudes ajenas a la democracia por parte de la Policía de Misiones.
Jóvenes, principales víctimas
“Las ciudades latinoamericanas, las más grandes especialmente, son ricas en expresiones juveniles, que funcionan como movimientos sociales. En algunos contextos se las ha denominado culturas juveniles. El uso de prendas de vestir y adornos corporales característicos, su carácter mas o menos organizado, un lenguaje peculiar y valores explícitos no son raros en estos grupos. No se trata de agrupaciones delictivas o violentas pero es frecuente que estén señaladas con el estigma de tales, por la preocupación que producen en el mundo adulto sus rarezas y formas de resistencia cultural e incluso trasgresiones no violenta" señala un reciente informe sobre violencia contra niños, niñas y adolescentes de la organización llamada Plan Internacional.
“Esta estigmatización de los adolescentes termina por señalarlos como personas violentas, delincuentes o sospechosas de serlo y víctimas de la persecución policial. El acoso policial contra estas personas y las limpiezas sociales son expresiones de esta clase de estereotipos que contribuyen a agravar el ciclo de la violencia, al producir antagonismo y desconfianza entre jóvenes y autoridades", advierten.
NOTAS:
1- Entrevista para el ciclo radial Mate Cocido (92.9, lunes a viernes de 9 a 12)
Foto: Misiones On Line

