El Pueblo Guaraní Kaoiwá denuncia genocidio

Unos 45 mil indígenas pertenecientes al Pueblo Guaraní Kaiowá viven en los escasos remanentes de selva y parte de la ruralidad de Mato Grosso Do Sul (Brasil). Denuncian estar siendo víctimas de un genocidio perpetrado por terratenientes sojeros que quieren expulsarlos de sus territorios ancestrales para expandir aún más la frontera de los agronegocios. Hace días, los terratenientes quemaron viviendas en Comunidades Guaraní Kaiowá.

Por Sergio Alvez (*)

Tres Comunidades de familias Guaraní y Kaiowá de Kurusu Ambá (Coronel Sapucaia, Mato Grosso do Sul) fueron atacadas en sus territorios por grupos armados de “fazendeiros” (terratenientes) y parapoliciales, que incendiaron viviendas, destruyendo y apropiándose de las pertenencias de sus pobladores. Ocurrió el pasado 31 de enero y según informan desde el Consejo Indigenista Misionario (CIMI), “sucedió en territorios de pleno dominio de las Comunidades según ratifica el Supremo Tribunal Federal”. Se trata de una zona distante a unos 500 km de la provincia de Misiones (Argentina), donde desde hace varios años las Comunidades Guaraní Kaoiwá, vienen denunciando un genocidio que ya se cobró la vida de más de 300 personas de las Comunidades.

Durante el IV Encuentro Continental de la Nación Guaraní realizado en la provincia de Misiones en 2015, un grupo de líderes Kaiowá Guaraní del Mato Grosso do Sul arribaron – tras salir escondidos de sus comunidades- denunciaron que “El genocidio contra los pueblos indígenas empezó en la década de 1910, con la colonización, cuando el Estado, a través del Servicio de Protección al Indígena (SPI) —hoy Fundación Nacional del Indígena (FUNAI)— creó las primeras reservas. Nos despojaron de nuestra tierra para llevarnos a esas reservas. Por eso estamos recuperando nuestros territorios. Pero ellos (los fanzendeiros) quieren seguir con sus grandes plantaciones de soja, de caña de azúcar, de ganadería, en nuestros territorios, por eso nos matan y persiguen. Lo hacen contratando a pistoleros o ellos mismos disparan. Ya son más de 300 indígenas asesinados en los últimos años y el Estado brasileño es cómplice por no hacer nada para frenar esta masacre”.
Explica Valdelice Verón, una de las representantes Kaoiwá que ha venido al encuentro: “El genocidio contra los pueblos indígenas empezó en la década de 1910, con la colonización, cuando el Estado, a través del Servicio de Protección al Indígena (SPI) —hoy Fundación Nacional del Indígena (FUNAI)— creó las primeras reservas. Nos despojaron de nuestra tierra para llevarnos a esas reservas. Por eso estamos recuperando nuestros territorios. Pero ellos (los fanzendeiros) quieren seguir con sus grandes plantaciones de soja, de caña de azúcar, de ganadería, en nuestros territorios, por eso nos matan y persiguen. Lo hacen contratando a pistoleros o ellos mismos disparan. Ya son más de 300 indígenas asesinados en los últimos años y el Estado brasileño es cómplice por no hacer nada para frenar esta masacre”.
Escuchada atentamente por todos los presentes, Valdelice informa que “los tiros de bala y quema de nuestras casas, escuelas y puestos de salud son constantes. Tratamos de defendernos como podemos pero ellos tienen las armas y la mano de obra de matones contratados”.
La lucha de los Guaraní Kaoiwá por la recuperación de sus territorios atenta contra el modelo productivo brasileño, basado en los agro negocios. Son los indígenas, molestias para la expansión de la frontera agraria. Por tanto, hay que echarlos. O matarlos.
El Conselho Indigenista Missionario (CIMI) es una organización que viene denunciando fuertemente el genocidio del Pueblo Kaoiwá y desentramando la maraña de responsabilidades que van desde empresarios del agro, hasta el propio Estado que incumple leyes que lo obligan a dar curso a la demarcación de tierras que asegurarían el resguardo ante el avance de la violencia terrateniente. El CIMI elaboró una Relatoría sobre la Violencia contra Pueblos Indígenas, donde se explicita que solo en 2014 fueron 138 los asesinatos cometidos contra integrantes de comunidades Kaoiwá del Mato Grosso do Sul, mientras que 135 personas se suicidaron ante el hostigamiento, la falta de oportunidades y la fuerte discriminación que padecen en ese distrito brasileño.
“No hay dudas, nuestro pueblo está sufriendo un genocidio real. La demarcación de nuestras tierras continúa paralizada por el Estado brasileño. Nos atacan con milicias armadas, nos asesinan; tuvimos quince ataques con armas de fuego en los últimos dos meses y son para que nos vayamos y les dejemos las tierras para sus agro negocios. Es nuestra supervivencia como pueblo la que está en juego. Por eso suplicamos al Estado que proceda con la demarcación y ponga fin a este genocidio” expresó en una reciente audiencia con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH9, Eliseo López, líder Guaraní Kaoiwá.

genocidio

En portugués Mato Grosso do Sul significa «Matorral Grande del Sur». Se trata de uno de los 26 estados que forman –junto al distrito federal- la República Federativa del Brasil. Está localizado al sur de la región Centro-Oeste, limita con Paraguay y Bolivia, y ocupa una superficie de 357.124 kilómetros cuadrados. Su población ronda en los dos millones y medios de habitantes. Aquí, el Pueblo Guaraní Kaoiwá alcanza una población de 45 mil personas, que habitan en comunidades que, juntas, totalizan unas 42 mil hectáreas.
La mayor parte de la selva originaria de Mato Grosso do Sul fue aniquilada para la instauración de agronegocios que se expandieron notoriamente en las últimas dos décadas. Ya en 2011, los Kaoiwá enviaron una carta abierta a la presidente Dilma Rousseff. En enero del pasado año la presidenta Dilma Rousseff recibió una carta del pueblo Guaraní-Kaiowá en la cual manifestaba: “Qué bueno que usted haya asumido la presidencia del Brasil. Es la primera madre que asume esa responsabilidad. Pero, queremos recordar que para nosotros la primera madre es la madre tierra, de la cual somos parte y que nos sustenta desde hace millares de años.PresidentaDilma: nos robaron a nuestra madre. La maltrataron, hicieron sangrar sus venas, dañaron su piel, quebraron sus huesos. Ríos, peces, árboles, animales y aves… todo fue sacrificado en nombre de lo que llaman progreso. Para nosotros es destrucción, es matanza, es crueldad. Sin nuestra madre tierra sagrada, nosotros también estamos muriendo poco a poco. Por eso estamos haciendo este llamado al comienzo de su gobierno. Devuelvan nuestras condiciones de vida que son nuestros “Tekoha”, nuestras tierras tradicionales. No estamos pidiendo nada de más, solamente nuestros derechos que están en las leyes de Brasil y a nivel internacional…”
Nunca obtuvieron respuesta.

La recuperación

Ante la falta de demarcación y restitución de sus tierras ancestrales por parte del Estado brasileño, en los últimos años el pueblo Kaiowá viene encarando un proceso de recuperación de estos territorios. Cuentan desde el CIMI: “Son terrenos que fueron invadidos en forma ilegal dentro de los límites de las tierras indígenas que ya han sido reconocidas por la Presidencia de la República, pero su asignación final a los dos pueblos nativos permanece bloqueada por la justicia desde septiembre de 2005.Es por ello que los indígenas, hartos de la dilaciones del Estado y cansados de los saqueos por parte de los terratenientes, deciden directamente tomar las tierras, recuperarlas”.
La última de estas movilizaciones e Mato Grosso do Sul se produjo el martes 15 de septiembre en el municipio de Municipio de Iguatemí, donde cientos de indígenas Kaoiwá ocuparon una “fazenda”. Tres días después un grupo de terratenientes armados abrió fuego contra los indígenas, dejando un saldo de 10 heridos.
“Nada va a detener la recuperación de nuestras tierras. Nos sacaron para llevarnos a reservas y para que ellos puedan plantar su soja y su caña. Hoy despertamos y vamos a recuperar por las buenas o las malas lo que es nuestro. Estamos dispuestos a todo” declama un líder Kaiowá.
“Nosotros tenemos arcos y flechas y nuestra fuerza espiritual. Ellos tienen armas de fuego, dinero, jueces, periodistas. Pero vamos a resistir hasta lo último”.

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Tierra, Justicia, Libertad

La Tekoa (Comunidad) Ka’aKupe, comunidad situada en Ruiz de Montoya, Misiones, fue sede del IV Encuentro Continental de la Nación Guaraní, que se realizó entre el 21 y el 25 de septiembre, y del cual participaron cerca de 600 delegados del Concejo Continental de la Nación Guaraní (CCNAGUA) de Argentina, Brasil, Bolivia y Paraguay. El lema del Encuentro fue: “Yvymaraê’y, que significa en guaraní Tierra/ territorio, Justicia y Libertad”.
Durante las 5 jornadas que duró el encuentro, las delegaciones intercambiaron experiencias, expusieron la situación de cada pueblo y cada región, pudiendo arribar a un consenso en cuanto a la aprobación del estatuto del CCNAGUA como así también en un documento final que será entregado a distintas autoridades de los países intervinientes.
“Nuestro territorio se extiende desde las tierras bajas del Cono Sur de América, desde Bolivia hasta el litoral brasileño, y fue dividido en cinco Estados: Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia. Estas fronteras fueron creadas por diferentes intereses de los imperios coloniales y posteriormente mantenidas por los estados independientes, sin que en ningún momento de la historia se haya tenido en cuenta la presencia y los derechos de los guaraníes que somos pre existentes, que habitamos estas tierras desde siempre”, se expresó en la apertura del Encuentro.
Es que sin la debida y necesaria demarcación de los territorios de la Nación Guaraní, el escenario actual, con un modelo capitalista empecinado en expandir las fronteras de los agronegocios y otros proyectos extractivistas, pone en jaque la existencia y la cultura de los pueblos que componen la Nación Guaraní. Matanzas, persecuciones, despojos y amenazas, son algunas de las graves situaciones que se denunciaron a lo largo del encuentro y que quedaron plasmadas en el Manifiesto final:
“Este CCNAGUA expresando el sentimiento de la Nación Guaraní, que es una sola gran nación más allá de las fronteras políticas que nos fueron impuestas, que siente como su raíz más profunda la relación con la naturaleza de la que somos parte como el pindo y el kochi’i, y que tiene mucho que brindar a la diversidad del pensamiento de la humanidad; con una concepción de la vida, la salud y la educación que debe ser tenida en cuenta por los gobiernos. Una Nación que ha perdurado –con su lengua, espiritualidad y cultura en lo que resaltamos el lugar de las mujeres de nuestra Nación- a pesar de las persecuciones que aún no han terminado, tiene derechos que deben ser respetados, destacados en las Constituciones de los cuatro países, en el “Convenio 169 de la OIT”, del cual los cuatro países son firmantes, en la “Declaración de la Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas”, y en “Declaración Universal de los Derechos Humanos”; por todo esto este Concejo luchará”.

(*) director Revista Superficie