El monopolio de la fe

Más de 50 edificios públicos en Posadas, poseen símbolos de la religión católica. Según un dictamen del INADI Nacional “es manifiestamente ilegítima y discriminatoria la colocación de un símbolo religioso en la entrada principal de un edificio público ya que esa presencia afecta la igualdad real de trato y el pleno goce y ejercicio, sobre bases igualitarias, del derecho de la libertad religiosa reconocido en la constitución y en los tratados internacionales vigentes sobre derechos humanos”.

Por Sergio Alvez (*)

En junio de 2011, el dictamen 068/11 de la delegación central del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), expresó: “En cuanto a los símbolos religiosos en dependencias del Estado o públicas, ni la Constitución, ni la jurisprudencia de la Corte de la Nación, ni la doctrina avalan su exposición. En tanto un funcionario o una autoridad expongan símbolos de su propia religión en dependencias de una institución pública o laica lleva a cabo un acto abusivo, de imposición hacia los otros ciudadanos, empleados o no…”

“… es manifiestamente ilegítima y discriminatoria la colocación de un símbolo religioso en la entrada principal de un edificio público (…) ya que esa presencia afecta la igualdad real de trato y el pleno goce y ejercicio, sobre bases igualitarias, del derecho de la libertad religiosa reconocido en la constitución y en los tratados internacionales vigentes sobre derechos humanos”.

Sólo en Posadas, Misiones, 51 edificios públicos exhiben en sectores relevantes, símbolos pertenecientes al catolicisimo, entre ellos, la Cámara de Diputados, varios ministerios, el Concejo Deliberante, y la universidad pública. Estos símbolos debieran considerarse —de acuerdo al dictamen del INADI— símbolos discriminatorios para ciudadanos que profesan religiones distintas al catolicismo o no profesan religión alguna, y por ende, ser retirados definitivamente de cualquier edificio público.

El caso Sipted

El 1 de octubre de 2009, el dibujante Mauro Lirussi, residente en Posadas, radicó una denuncia ante el INADI central, en la cual ponía de manifiesto que una institución educativa pública de la capital provincial misionera, el Sistema Provincial de Teleducación y Desarrollo de la Provincia de Misiones (SIPTED), había colocado en el salón de entrada a su edificio, la imagen de una Virgen correspondiente a la religión católica. En su exposición, Lirussi señala no comprender porqué un culto mayoritario deba imponer sus imágenes y sus prácticas, en una institución declarada laica.

Además la denuncia añade que en varios materiales bibliográficos impartidos por el Sipted, existen reminiscencias católicas, que resultan totalmente inadecuadas a la educación pública.

A partir de esta denuncia, la delegación del INADI envió al SIPTED una notificación en la cual, según consta en el expediente en cuestión, solicita al organismo educativo que “informe sobre las motivaciones que dieron lugar a la colocación” de dicho símbolo religioso (la Virgen).

El 13 de noviembre de 2009, el director del SIPTED, Daniel Fiorino, respondió la misiva del INADI. En su contestación, Fiorino invocó el preámbulo de la Constitución Nacional, el artículo 2 y el artículo 14 de la Constitución Nacional, dónde se invoca de distintos modos, la palabra “Dios”.

“Es una conducta claramente discriminatoria”

Tras analizar el caso, recién el 28 de junio de 2011, a través de un escrito de 16 páginas firmado por la Asesora Letrada de INADI central, Nilda Marchetti, la delegación central de esa institución materializó una respuesta oficial.

En su contundente argumentación, que desaprueba y considera agraviante la instauración de cualquier símbolo religioso en edificios de instituciones públicas, el INADI cita en primer lugar al artículo 1 de la ley 23.592, conocida como la Ley Antidiscriminación:

“Quien arbitrariamente impida, obstruya, restrinja o de algún modo menoscabe el pleno ejercicio sobre bases igualitarias de los derechos y garantías fundamentales reconocidos en la Constitución nacional, será obligado, a pedido del damnificado, a dejar sin efecto el acto discriminatorio o cesar en su realización y a reparar el daño moral y material ocasionados.

En su sexta página, el expediente del INADI sobre la denuncia contra el SIPTED enuncia que “todo Estado debe mantener una neutralidad en materia religiosa” y que “el Estado argentino no profesa ni pertenece a religión alguna, ya que se trata de un Estado laico o aconfesional”.

Y hacia la página 13, remata con total claridad: “resulta ilegítima y discriminatoria la colocación de un símbolo religioso en una institución educativa pública, ya que esa simbolización afecta la igualdad real”.

Pese a que el SIPTED fue notificado acerca de la conducta discriminatoria en la que incurrió, hasta hoy es posible observar la imagen de la Virgen en su salón de acceso, casi siempre con velas encendidas a su alrededor.

Discriminación consciente

“Nunca quitaron la imagen en el SIPTED; la mantuvieron ahí, aún sabiendo que opinaba la mayor autoridad del país en materia de discriminación y Derechos Humanos” le cuenta a superficie el artista Mauro Lirussi.

“Este año, cuando fui a fotografiar la imagen, una empleada me permitió hacerlo. Pero entonces, otras dos empleadas (una de ellas la abogada del Sipted), que me conocen y conocen el dictamen, le advirtieron que yo “debía pedir permiso para sacar fotografías dentro de la Institución”. La empleada llamó a alguien —presuntamente al Director, Sr. Daniel Armando Fiorino—, explicó mi pedido, dio mi nombre, escuchó las respuestas, y me dijo que no, que no podía sacar fotografías de la imagen, y que debía borrar las que había tomado. Desde luego, me negué a hacerlo, y la empleada fue suficientemente comprensiva como para no insistir. Pero el caso del Sipted —o de su Director— puede entenderse como discriminación consciente y beligerante, además de añadir la censura. Las otras dependencias públicas no se hallan en tal mala posición: yo creo que en muchos no saben qué están haciendo al colocar imágenes religiosas en el espacio público; no lo ven como algo malo, y acaso las quitarían si supieran cuál es el marco jurídico vinculado a esa práctica”.

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Fotografías de Mauro Lirussi. Tomado de su blog
personal:
http://el-enemigo-del-pueblo.blogspot.com.ar

40 vírgenes, 10 cristos, 5 santos, y un ángel.

“Es para hacer un blog con las figuras religiosas de la ciudad” les fue diciendo Mauro Lirussi a los encargados de las mesas de entrada de los 51 edificios públicos de Posadas, para que le permitieran tomar fotografías de los símbolos religiosos que allí se encuentran.

Lirussi, obtuvo de esta forma un registro parcial pero más que elocuente en cuanto al flagrante desconocimiento por parte de las instituciones y las autoridades públicas posadeñas, de la condición laica del Estado argentino: 40 vírgenes, 10 cristos, 5 santos, y un ángel.

Algunos de estos edificios públicos son: Cámara de Representantes, Concejo Deliberante, Emsa, Juzgado 1, casa de Gobierno, Iplyc, Pami, Dirección Provincial de Vialidad, Municipalidad, Ministerio de Salud Pública, Dirección de Tránsito, Centro Cívico, Ministerio de Desarrollo, Ministerio de Educación y Dirección Nacional de Vialidad.

Entre los institutos educativos: Comercio Nº6, EPET Nº2, Escuela Nº76, Colegio Fraternidad, Escuela Nº3, Escuela Padre Vogt, Escuela Nº43, Bapayce, Nacional Nº1, Normal Mixta, Normal Nº10, UNaM (Ciencias Exactas), Sipted.

Policía y afines: Estación de Bomberos, Comando radioeléctrico UR–1, Jefatura, Comisaría de la mujer, Scnal. 1era Ur–1, Scnal 3era, Unidad Regional 1, Policía federal.

Otros: Vía pública (Uruguay y Rotonda; San Juan y Pasaje 43; Morcillo y Luchessi; Corrientes y Roque Pérez.) Hospital Madariaga (Pediatría), Hospital Pedro Baliña, Canal 12 y la cruz de Santa Ana.

Nos dice Lirussi: “Todas estas dependencias públicas incurren en discriminación. Una forma de discriminación agravada, en muchos casos, pues el uso de estos símbolos por parte del estado (o gobierno) supone la pretensión de asociarse a un ideario querido por las masas. Esto vale también para la espeluznante cruz de Santa Ana, y la próxima e indeseable Universidad Católica de las Misiones (cuyo sólo nombre incita a la perplejidad). Es comprensible que un estado manejado por empresarios no ponga reparos en usar la religión con fines de lucro, o para conseguir rédito político (pero lamentablemente eso dejó de ser sólo inmoral; y empieza a bordear la ilegalidad). Pero no se entiende a la Iglesia que, históricamente, en sus alianzas con el estado no ha conseguido otra cosa que ensuciarse (sin contar, claro, las treinta piezas de plata)”.

Denuncias y silencios

Las denuncias y las pruebas de las mismas, efectuadas por el artista Lirussi —en el marco de un saludable y aplaudible ejercicio de plena ciudadanía— llegaron también al Ministerio de Derechos Humanos de Misiones, a la delegación misionera del INADI y al Ministerio de Derechos Humanos de la Nación. En tanto, en la Secretaría de Cultos de la Provincia, se negaron a recibir la notificación.

Al menos llamativa resultó la actitud adoptada por el INADI Misiones, encabezada por el abogado Mariano Antón, ya que el organismo se negó a tomar la denuncia.

Según el denunciante Lirussi, el INADI local “es una institución fantasma, como el Ministerio de Derechos Humanos. Se dedican a imprimir folletos, organizar eventos de dudosa utilidad (caminatas contra la discriminación, etc.), pero no representan legalmente a nadie. Como los pueblos falsos, absurdamente unilaterales que Potiemkim mostraba a la Gran Catalina, no es más que tramoya para simular la ilusión del progreso. Es el escenario en donde el Estado sobreactúa su progresismo. Sin embargo, esta comparsa puede servirme para informar a las partes involucradas, y agotar la vía administrativa. Entre las ya varias dificultades vinculadas a mi denuncia, cabe mencionar la del Inadi, cuyo Delegado (Sr. Antón) y abogado asesor (Sr. Dos Santos) se negaron a tomar la denuncia, aduciendo la existencia de un Dictamen por un caso. Al negarse violaron la Ley 24515, de creación y regulación del Inadi. Posteriormente también violaron las leyes administrativas al falsificar un ingreso, y me ofrecieron repetidamente violar de nuevo las leyes administrativas (se ve que les gusta) poniéndole a la denuncia la fecha que más me guste… Mi última conversación en el Inadi fue grabada. La Coordinadora de Delegaciones (Sra. Salim) y el Interventor del Inadi (Sr. Mouratian) fueron informados de los hechos, y respondieron con una total indiferencia y/o encubrimiento de sus secuaces”.

¿Por qué es una discriminación?

La Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Declaración sobre la eliminación de todas las formas de intolerancia y discriminación fundadas en la religión o las convicciones, la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, la Convención Americana sobre Derechos Humanos o Pacto de San José de Costa Rica, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, la Convención sobre los Derechos del Niño, la Convención para la Prevención y Sanción del delito de Genocidio y la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación Racial son algunos de los instrumentos ratificados por el Estado argentino a través del Art. 75 inc. 22 de la Constitución Nacional que poseen jerarquía constitucional. Esto significa, que el Estado es el responsable por efectivizar el ejercicio de la libertad de culto en todo el territorio nacional, aun inclusive esas minorías no pertenecientes al Culto Católico (que aumentan año a año) porque así se comprometió internacionalmente por medio de estos instrumentos. En ninguno de dichos instrumentos especifica el culto o la religión “predominante”.

Por los principios generales que estos instrumentos defienden y las temáticas a las que se encuentran abocados, deben interpretarse su aplicación en un sentido amplio. Ello significa, que en Argentina unos, poseen un claro beneficio para la práctica de un culto y otros, un sistema restrictivo para la inclusión de otras creencias al sistema válido de expresión pública de la fe —o ateísmo— y se incumple con el compromiso internacional asumido, con los tratados y por extensión con la Constitución.

(*) Periodista de revista superficie.