El largo peregrinar de PIP

El largo peregrinar de PIP

Diez años de lucha, dos años de espera. El pasado sábado 6 de junio se cumplieron dos años de la ley de expropiación que concede a las familias ubicadas en la zona de Piray 18 seiscientas hectáreas para ser destinadas a la producción colectiva y comunitaria. Pero la fecha, lejos de representar un día de celebración, llama la atención sobre cuánto demora hacer cumplir una ley cuando se trata de los derechos de las poblaciones en situación de pobreza y vulnerabilidad.

Por redacción superficie

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Para reclamar su derecho de poder cultivar y trabajar la tierra (esas 600 hectáreas que ya les pertenecen según lo marca la ley), los Productores Independientes de Puerto Piray (PIP) junto con sus familias, realizaron una jornada intensa que consistió en asambleas, discusiones, olla popular y corte en el cruce de la ex ruta 12, carretera que cruza la zona de Piray 18. Allí se presentaron funcionarios de la dependencia de Obras Públicas de la municipalidad de Puerto Piray, quienes en representación de su intendente, Jorge Lezcano, se mostraron predispuestos a colaborar en la concreción de lo que marca la ley. También se acercaron concejales, militantes de otras organizaciones para manifestar solidaridad con la lucha de PIP, técnicos de la Secretaría de Agricultura Familiar y medios de comunicación locales, entre otras personas.

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El corte de ruta que se realizó durante un par de horas buscó llamar la atención sobre la dilación en la entrega de la tierra y apuntó directamente a demorar los camiones que sacan rollos que pertenecen a la empresa Alto Paraná S.A. (APSA). La misma modalidad se reiteró el lunes por la mañana, ya que la organización PIP se encuentra en estado de alerta y movilización.

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El nombre que más resonó durante toda la jornada fue el de Ricardo Maciel, titular del IFAI, ya que es ese instituto el responsable último de la aplicación de la ley. Si bien las veces que los productores hablaron con Maciel el funcionario se mostró abierto e interesado en que los productores puedan obtener la tierra, la verdad es que hasta la fecha de la protesta no se les había entregado ninguna documentación que avalara sus derechos. Ello despierta la preocupación de los productores que integran PIP, ya que ellos no quieren seguir basándose en nada más que palabras.

Los productores de Piray reclaman la posibilidad de sembrar antes de agosto en la tierra que les corresponde por ley, por derecho y por conquista. Ellos consideran que es la única alternativa de sobrevivencia en un lugar hostil, arrinconado por el monocultivo. Al reclamo productivo se suma el malestar por la contaminación del aire que genera el polen de los pinos, la falta de servicios básicos en una colonia que en otro tiempo fue pujante, la sensación de marginalidad que en épocas de campaña se tiñe de promesas pero nunca de cambios.