Ecogranja “La maloca”: un impulso a la permacultura en Corrientes

En Goya, Corrientes, más precisamente en Colonia Carolina, una familia decidió iniciar el camino de la Permacultura, una forma de vivir en armonía con la naturaleza ahorrando materiales, produciendo pocos desechos y conservando los bienes naturales. Betty Andino y su hijo Rodrigo fueron los impulsores del proyecto que idearon hace cuatro años y pusieron en práctica hace dos. Lo desarrollan en su campo de 8 hectáreas que anteriormente prestaban para cultivo de tabaco con uso de agroquímicos.

Por María Inés Aiuto (*)

El concepto de Permacultura fue creado en Australia en los años 70 y hoy se define como “un sistema de diseño el cual aplica éticas y principios ecológicos en la planeación, diseño, desarrollo, mantenimiento, organización y la preservación de espacios aptos para sostener la vida en el presente y futuro”. No es necesario tener grandes extensiones de tierra, “solo hace falta desear hacerlo, practicarla, estudiarla y observar cómo funciona la naturaleza”.

Entrevistamos a Rodrigo en su granja La Maloca en el marco de una reunión de la Red provincial de agroecología de Corrientes.

¿Por qué decidieron dar el paso hacia la permacultura?

Este emprendimiento fue sobre todo una decisión familiar, todos pensábamos que teníamos que vivir de otra manera. Mi hermano estuvo muy enfermo en este proceso y eso nos confirmó un montón de cosas que ya pensábamos, particularmente mi madre y yo. Creo que los ritmos que se viven acá (en la granja) son los verdaderos, creo que muchas cosas están demás, que estamos llenos de palabras, de pensamientos y de prejuicios. Entonces el campo era un espacio para estar un poco fuera del sistema donde no nos sentimos a gusto. La verdad no sabíamos que lo que estábamos haciendo se llamaba permacultura, mi mamá tenía una base del tema y después me sumé yo. También las ganas de hacerme mi casa como una obra de arte hizo que empiece a investigar cómo hacerla y a buscar materiales, a la vez que se conjugaba con mi decisión de querer irme de Buenos Aires donde vivía en ese momento. Había tenido bares donde hacia todo artesanal desde las barras hasta la decoración, y mi mamá es profesora de teatro así que el arte siempre estuvo presente entre nosotros.

¿Cómo estaba el campo cuando comenzaron?

No sabíamos mucho lo que era un suelo dañado y esas cuestiones, fuimos aprendiendo a medida que estuvimos acá, investigando y conociendo. Hoy se nota la diferencia en cuanto al aumento de diversidad de especies y cómo mejoró el suelo.

¿Cómo está diseñada La Maloca?

El terreno tiene 200 metros de frente por 400 de largo, y las construcciones están todas del lado derecho. Adelante hay una pulpería o almacén que estamos armando donde vamos a vender productos naturales y convencionales. Muy cerca hay un huerto ecosistémico en forma de mandala y un vivero con almácigos y plantines. A cincuenta metros de la entrada está la casa principal, un poco más atrás está la huerta intensiva bajo cubierta y luego la casa de Ramón que dejó la tomatera donde trabajaba y me ayuda desde el inicio del proyecto. El lado izquierdo lo dejamos para cultivos más extensos, ya hicimos maíz orgánico y el año que viene queremos hacer una milpa que es una asociación de maíz, poroto y zapallo, un clásico en México. Quizá arrendemos dos o tres hectáreas a un vecino para que ponga sus vacas y así podremos usar el estiércol para hacer abono o para construcciones con barro. También tenemos lagunas y al fondo hay una producción de 300 palmeras que compramos hace tiempo para venderlas a los viveros.

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¿Qué elementos utilizaron para hacer la casa principal?

Principalmente botellas de plástico, de vidrio, pallets que son cuadrados de madera de un metro por un metro, llegó un momento que me convertí en un recolector de basura crónico, junté vidrios de autos, una cabina de teléfono que ahora es una de las ventanas, otra ventana es una mesa redonda que me regaló una tía, y mis amigos y conocidos me ofrecieron cosas que no usaban. Hice un lugar de acopio y empecé a ver cómo hacer una casa con todo eso. Fui aprendiendo técnicas, por ejemplo, utilicé quincha, que es hacer un canasto con tacuara, llenarlo con tierra y embarrarlo. Usé muchas botellas, ponía los pallets parados y las botellas en el medio y después embarraba todo. Después me di cuenta que no necesitaba tantas botellas si podía usar tierra y paja solamente, hay partes que puse tierra apisonada, otras donde hice quincha, bahareque, diversas técnicas de construcción en tierra que no tenía muy firmes cuando las hice.

¿Tuviste que comprar algún insumo?

Tengo la suerte de tener un amigo que me da arena y antes la sacaba del camino, buscaba lugares arenosos que hay en esta zona y cargaba en la camioneta, después fui aprendiendo las mezclas de la tierra, el revoque grueso, el fino, pero toda la estructura la hicimos con tierra de la granja. Gasté poco, este sistema actual en el que vivimos desecha tantas cosas materiales que uno puede aprovecharlas, y se gana mucho en el desarrollo de la creatividad.

¿Cómo hicieron el techo?

Hicimos techo verde o techo vivo con panes de pasto para que la casa sea lo más térmica posible. Incorporamos 12 cm de tierra y pasto que produce una temperatura equilibrada tanto de día como de noche, reduce y absorbe los rayos solares que acá en Corrientes son muy fuertes y retiene el agua cuando llueve. Adentro pusimos tirantes, machimbre, luego cartón que conseguí de una fábrica, alfombras que traje de unas oficinas que desmantelaron en Buenos Aires, plástico y la tierra.

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¿Qué clase de baños hicieron?

Hay tres baños secos [no desperdician agua, evitan contaminar napas y ríos, y generan abono] y uno convencional porque vienen amigos que nos les gusta el baño seco y yo intento sumar, así que como estrategia social para que vengan todos puse también uno común.

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¿Cómo hicieron el tratamiento del agua?

El manejo del agua, ya sea, cómo captarla, cómo distribuirla y cómo tratarla lo aprendí en los cursos de permacultura. Teniendo en cuenta que acá hay muchas precipitaciones hice un cálculo simple de cuánto llueve por el espacio que hay de captación de agua, e hicimos tres lagunitas que están interconectadas por un sistema de acequias que van al tendalero donde tenemos las verduras y usamos para riego. También hicimos tres estanques donde captamos agua de lluvia y producimos riego por infiltración, es decir, se llenan y el agua va filtrando en la tierra manteniendo la humedad del suelo. Los estanques tienen plantas acuáticas como papiros, totoras y achiras que sirven para la purificación y limpieza. Las aguas de la casa, exceptuando la del inodoro, salen a través de una especie de desengrasadora, se trata de un cuadrado con tres cuadrados adentro con piedras, arena y carbón donde va quedando el jabón, la grasa y otros residuos, y el agua limpia desemboca en las lagunitas.

¿La forma de la casa es por algo en especial?

Es como una porción de pizza (risas), pero en realidad iba a ser redonda con un círculo en el medio. También pensaba hacer algo pequeño y terminé haciendo dos habitaciones, un baño, una cocina y todo cerrado.

¿Tuviste asesoramiento de algún arquitecto?

Dos o tres veces consulté, pero es muy difícil que vengan hasta el campo, así que fue todo hecho por nosotros. Si haría de nuevo la casa pensaría mejor la instalación eléctrica, pondría tubos para que pasen los cables, porque los embarramos. Me faltó planificar más.

Respecto a la energía, ¿tienen pensado utilizar otro sistema además del convencional?

Para la casa por ahora usamos energía eléctrica de la calle. Tenemos pensado convertir a energía solar lo que podamos, por ejemplo, estamos preparando un calefón solar para calentar el agua. Ya usamos bastante energía a través de la leña o biomasa, calentamos el agua para bañarnos con caldera a leña, tenemos cocina económica a leña y estamos haciendo un horno tambor. De todos modos, a medida que estamos acá vemos que es más simple de lo que pensamos, porque es muy lindo poner paneles solares, pero dependes de otro insumo, y nos conviene tener un bosque de leña para ir usándolo de a poco que sabemos que siempre está, que andar con los paneles que se rompen, se gastan las baterías y demás.

¿Cuánto tardaron en hacer la casa principal?

Arrancamos en mayo de 2012, pero con muchos intervalos porque hice cinco cursos de permacultura en el medio, viaje a otros lugares, también hubo tiempos donde decía ‘que estoy haciendo acá’ y me iba a trabajar en otra cosa, y desde diciembre a esta fecha estoy haciendo esto exclusivamente.

¿La huerta intensiva siempre estuvo tan linda? ¿Nunca usaron agrotóxicos?

No, nunca usamos agrotóxicos. Al principio nos costó mucho, al punto tal que la cambiamos dos veces de lugar porque nuestra tierra es muy arcillosa. En este último año aplicamos una técnica que son pozos de unos 60 centímetros donde tiramos residuos orgánicos como aserrín, bosta, resto de comidas, troncos, después lo tapamos y dejamos que se descomponga. Luego plantamos arriba de esa tierra esponjosa ideal para la huerta.

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Entonces aunque la tierra no sea apta se puede mejorar y producir buenos alimentos

Sí, incluso arriba del cemento se puede hacer suelo, esa es otra cuestión que me gusta de la permacultura, que el impedimento es uno nomás, porque si acumulas materia orgánica en un lugar se hace tierra siempre, y ahí podes empezar el ciclo con una semilla. Es decir, alimentos podemos tener todos, realmente la abundancia se manifiesta, pero no sucede cuando te ponen en un lugar de inútil, de que no servís, que todo está limitado… Como te contaba, en la huerta biointensiva sobre el suelo arcilloso hicimos el sistema de pozos con abono, ahora, en la huerta ecosistémica que es otro tipo de producción, generamos suelo sobre el suelo que estaba, pusimos paja, aserrín, bosta, tierra y pasto, dejamos que se descomponga y colocamos plantines. En una oportunidad plantamos muy rápido y el calor del aserrín quemó las plantas, pero si la dejamos seis meses en descomposición queda una tierra esponjosa.

¿Tienen animales?

Tenemos gallinas, patos, dos caballos y ya hicimos un corral para unas ovejas. Para el año que viene queremos hacer un tambo con unos chicos de la Escuela de la Familia Agrícola (EFA) de la zona. Uno de ellos estuvo seis años en la granja ecológica Naturaleza Viva [donde realizan producción agroecológica hace 25 años], aprendiendo con Remo Vénica que para mí es un ejemplo a seguir. Estamos planificando y sacando números para hacer queso y leche.

Y actualmente, ¿qué productos están comercializando?

Estamos vendiendo verduras a través de internet, nuestra producción por ahora es experimental y no tenemos un punto de venta en la ciudad, así que estamos haciendo la difusión a través de gente amiga. También para tener un tiempo de adaptación porque a veces tenemos pocos productos y a veces ninguno, pero queremos hacerlo constante. Ahora estamos vendiendo a unas 20 a 30 familias. No nos deja mucho dinero, pero funciona. A su vez, estamos dando cursos de construcción natural y vamos a iniciar talleres de enseñanza de permacultura en La Maloca. Por ahora seguimos invirtiendo, recién está la casa, y hay cinco amigos de diferentes lugares del país viviendo conmigo que realmente entienden de permacultura, y estar acompañado es mucho mejor.

¿La idea es que la granja sea una comunidad?

Lo que estamos haciendo es trabajar con el instituto Ná Lu’um donde aprendí permacultura que funciona a nivel nacional. Con ayuda de ellos estamos desarrollando un centro de referencia en nuestra granja para generar un intercambio de gente de allá que venga a aprender con nosotros y después que vayan a otros lugares del país que también sean centros de referencia de ese instituto. Así generamos turismo, intercambio y hacemos voluntariado de personas que vienen a aprender, siempre manteniendo nuestra filosofía de vida. Una cuestión de la permacultura es que se desarrolla desde Ushuaia a Misiones, y para ser un permacultor con experiencia hay que practicarla en muchos lados, eso hace que te muevas. No es lo mismo aplicarla en la nieve que en el desierto, con calor, en la montaña, sobre piedra, y al moverte por diferentes zonas adquirís herramientas, mucha experiencia y capacidad de resolver las cosas de diferente manera.

¿Van a ofrecer talleres para la gente de la zona?

Por un lado vamos a ofrecer talleres y cursos de bioconstrucción, de permacultura en general, de huerta biointesiva, pero también queremos armar círculos de estudio de permacultura para que la gente local venga cada 15 días a aprender, y nosotros aprenderemos a ser facilitadores que no es fácil, porque lleva mucha dinámica grupal, mucha acción.

Los vecinos ya se están acercando, de hecho hoy vinieron algunos a la reunión

Sí, se acercan a ver y preguntar qué estamos haciendo, cómo producimos sin agroquímicos, también vinieron la directora y la vicedirectora de los colegios cercanos con la intensión de traer a los chicos para que conozcan nuestra experiencia. La verdad hasta hace un tiempo atrás parecía que estaba todo en contra y ahora se está dando todo a favor, creo que tiene que ver con la actitud, con el trabajo y que es inevitable volver a conectarse con la naturaleza y cambiar los tiempos en los que vivimos.

Ecogranja “La Maloca” – Fotografías de María Inés Aiutto.

¿También están en contacto con el municipio e instituciones?

Sí, lo que intento es que sea una experiencia abierta, no quiero que sea una isla ni ser el productor orgánico más grande solo acá adentro, todo lo contrario, porque creo en el campesino, en la gente y creo que esto es de todos.

Para los que quieren iniciar un emprendimiento como el de ustedes, ¿qué les aconsejarías?

Principalmente tener voluntad porque defender una idea no es fácil, pero es hermoso. Económicamente es como todo, si tenés una espalda para aguantar ciertas cosas o para hacerlo más rápido, mucho mejor, por ejemplo, acá con el riego estaba algo trabado, pero ahora invertimos en el riego por goteo. A veces uno no entiende porque nadie te ayuda si esto es en beneficio de todos, y te das cuenta que aunque lleve más tiempo, hay que hacerlo tranquilo, que el tiempo es otro, que las cosas llegan y que no estar atado a que alguien te dé es muy valioso. Es muy lindo darse la posibilidad de jugar, de crear, de confiar en uno mismo y en nuestras ideas.

Para comunicarse con La Maloca: https://www.facebook.com/pages/Ecogranja-La-maloca-permacultura-y-construccion-natural/206364582779653?sk=info

(*) Ejerce el periodismo en la provincia de Corrientes. Colaboración especial para revista superficie.