Datos que desnudan el relato

La sección Acceso a la Información Pública de revista superficie hizo reciente entrega de 6 pedidos de información pública al Ministerio de Gobierno de Misiones, sobre cuestiones vinculadas a la represión del último 5 de marzo en Garupá. Consideramos que el mejor homenaje que podemos hacer en el Día de la Memoria a las víctimas de la infame dictadura es seguir luchando con y desde el ejercicio de la palabra por la erradicación de la violencia estatal que fluye actualmente.

Por Mabel Oviedo (*)

¡Nunca más! Después de la dictadura, tuvimos la democracia que supimos conseguir. Alfonsín no pudo terminar su mandato. Después del juicio a las Juntas nos legó las leyes de “Obediencia Debida” y “Punto Final”. Menem entregó hasta las joyas de la abuela —incluyendo YPF— con el explícito beneplácito de los Kirchner. Uno a uno estábamos tan bien, que “Néstor” llevó los millones de dólares a otros paraísos. Se fue Menem y de la mano de “La Alianza” llegó De La Rúa. De él recordamos “el corralito”, el estado de sitio, la huida en helicóptero y los muertos que quedaron en el camino de las protestas sociales. REPRESIÓN. Diciembre de 2001 también será recordado en nuestra historia como el mes en que tuvimos cinco presidentes en una semana. Finalmente, la Cámara Legislativa designó en el cargo a Duhalde para terminar en diciembre del 2003 el mandato constitucional trunco. Las protestas sociales no cesaron. Más REPRESIÓN. Kostecki y Santillán fueron asesinados en la “Masacre de Avellaneda” en 2002. Las protestas continuaron. Duhalde tuvo que adelantar el llamado a elecciones. La historia de Menem y la huida en segunda vuelta llevó al poder al hombre que afirmaba “traigo los vientos frescos del sur” y que audazmente supo construir el poder sobre un relato que lo catapultó al rol de salvador de la patria. Cabalgó sobre la memoria de las víctimas de la dictadura y abrazó la causa de “las Madres”. Mejoró nuestra economía. Inició la década Kirchnerista. Y así, de las asambleas populares del 2001 al poder del relato que no admite fisuras.

Hace 10 años, un 24 de marzo, “Día Nacional de la Memoria, por la verdad y la justicia” Néstor Kirchner descolgó el cuadro de Videla. Hace poco, en el discurso de Cristina Kirchner, escuchamos sus dichos sobre la limitación de las protestas sociales. Nos preguntamos si abrimos nuevamente la puerta para “jugar” a los soldaditos.

En Misiones, el paso del dicho al hecho fue muy corto. Así como en el 2003, a la hora de probar la aceptación en reelecciones indefinidas, Rovira fue “el delfín de la primera hora” (con ruidoso fracaso incluido), nuevamente el Kirchnerismo tuvo “sus delfines” en nuestra tierra: sólo cuatro días después del discurso presidencial, el gobierno de Misiones reprimió una protesta social. El gobernador y el ministro de gobierno tendrán que rendir cuenta de esto. Pero además, la represión del 5 de marzo marcó un quiebre entre el relato de los gobernantes y la realidad misionera.

Pero aun así, como si pudieran borrar los hechos, Passalacqua, “Pelito” Escobar, Soria Vieta, Herrera Ahuad, y Amelia Báez —entre otras autoridades— posaron para la foto y anunciaron los actos e im–posturas con las que pretenden continuar en la posesión de la verdad oficial.

Es difícil desconocer que el pasado reciente es una parte central del presente, tal como sostienen quienes realizan investigaciones y teorizan sobre la “memoria”1. Es difícil también para quienes fueron víctimas de la violencia estatal en los tiempos de la dictadura, volver a rememorarlas “en carne propia” en el entorno familiar, social y sindical.

Es el caso de Graciela Franzen, ex detenida–desparecida. Salvó su vida pero tuvo que enfrentar la desaparición de su propio hermano, Arturo Franzen, cuyo cuerpo pudo recuperarse recién en el 2010. En el guión de la memoria de Graciela no figuararía ni por asomo que tendría que estar en la puerta de una dependencia de fuerzas militares exigiendo que liberen a su hija, Liliana Militz, quien fuera detenida junto a los dirigentes gremiales y otros participantes en la protesta que llevaban a cabo en el puente de Garupá. “En treinta años de democracia nunca viví una cosa así. Estamos como en los tiempos de la dictadura” aseveró la actual Secretaria de Derechos Humanos de la CTA y exdelegada del INADI en Misiones.

Pero los amos del poder y los aplaudidores de turno siguen ostentando la titularidad de las conmemoraciones, cuyo contenido —lamentablemente— corre el riesgo de vaciarse ante tanta incoherencia. ¿Por qué nuestros gobernantes conmemoran el Día de la Memoria mientras reprime en el presente? ¿Con qué desparpajo pretenden ahora realizar el trabajo docente en las escuelas para que los estudiantes, la generación del por–venir tome conciencia de la violencia estatal en tiempos de la dictadura? ¿Tan obscena es “su memoria” que no recuerdan que parte de esa misma comunidad docente ha sido violentada recientemente?

“La lucha por el sentido del pasado se da en función de la lucha política presente y los proyectos de futuro”2. Esta postura no ha sido ajena a la conformación del kirchnerismo que tiempo después de la llegada al poder reconfiguró el relato de la memoria como conformadora de nuestro pasado reciente. Para dotar de legitimidad a ese relato recurrió a las distintas organizaciones que buceaban en las aguas turbias de la identidad, de esta argentinidad que había golpeado impune y salvajemente a una generación.

No entraremos en detalles de estas luchas intestinas, pero desde revista superficie consideramos que el mejor homenaje que podemos hacer en el Día de la Memoria a las víctimas de la infame dictadura es seguir luchando con y desde el ejercicio de la palabra por la erradicación de la violencia estatal que fluye actualmente. Creemos que lo mejor que podemos hacer desde el periodismo y desde la ciudadanía es preguntar, denunciar e insistir para que estos temas no dejen de tratarse en el espacio público hasta lograr la sanción correspondiente.

Reforzamos nuestro derecho a no olvidar, como lo hicimos con cada investigación referida a las víctimas y a los represores de la última dictadura cívico militar en nuestro país. A la vez, cambiamos la fuerza del signo de admiración del ¡Nunca más! por un también fuerte signo de interrogación. ¿Nunca más? ¿Será posible el “nunca más” en nuestra provincia después del aumento de la violencia que tuvo su pico más alto con la represión de las fuerzas de seguridad intervinientes en el desalojo del puente de Garupá el pasado 5 de marzo?

Por eso, ante tanto silencio, ante tanta tergiversación de los poderes gubernamentales y de los medios que acompañan esa comunicación institucional, como ciudadan@s, desde la sección Acceso a la Información Pública de nuestra revista, hicimos uso de nuestro derecho a preguntar al Ministerio de Gobierno en el marco de la Ley de Acceso a la Información Pública3, las siguientes cuestiones:

  • ¿Cuáles son las pautas generales que sigue la Policía de la Provincia de
    Misiones para la intervención policial en las protestas sociales?
  • ¿Bajo qué pautas y normativas se llevó a cabo el operativo de desalojo del
    puente de Garupá el 5 de marzo?
  • ¿Quién fue designado responsable político de las negociaciones con los
    manifestantes de la Multisectorial?
  • ¿En el plano operativo, a cargo de quien estuvo el procedimiento?
  • ¿Cómo se coordinó la intervención conjunta con Gendarmería Nacional?
  • ¿Qué funcionari@ ordenó la detención del periodista Sergio Alvez cuando
    efectuaba su trabajo cámara en mano, incumpliendo de esta manera normas
    emanadas de protocolos del Ministerio del Interior y de resoluciones de la ONU?

Hay muchas preguntas más y muchos funcionarios obligados a responder, pero queda en nuestras manos trabajar conjuntamente para cambiar la cultura secretista en la que el poder se siente impune. Un cambio de cultura que nos involucra para hacer más participativa la vida pública. Porque de eso se trata la memoria. De lo que elegimos recordar y elegimos olvidar. Superficie no se olvidará de los hechos del pasado, pero tampoco de indagar sobre los hechos que conforman nuestro presente, porque queremos ser partícipe de una sociedad más autónoma.

(*) Lic. en Comunicación Social
Editora de Acceso a la Información Pública
revista superficie.

Notas:

1Rescato en este sentido, los trabajos de investigación que realiza el equipo dirigido por el Dr. Marcelino García —entre ellos los aportes de la Lic, Mariana Lombardini sobre la dictadura en Misiones— en el marco del Programa de Semiótica Discursiva de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales.

2Jelin, Elizabeth. “Exclusión, memorias y luchas políticas” En Cultura, política y sociedad Perspectivas latinoamericanas. Daniel Mato. CLACSO, Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina. 2005. pp. 219–239.
Acceso al texto completo http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/grupos/mato/Jelin.rtf

3Ley IV Nº 58 de la Provincia de Misiones.