Cambio de clima en el nuevo debate oral por el caso de Selene y Victoria Aguirre

Por Franco Tabares y Tania Piris Da Motta (*)

El inicio de este nuevo juicio oral, luego del cambio de tribunal tras la recusación presentada contra los jueces y su posterior inhibición, va dejando en claro cómo las “desprolijidades” del juicio anterior no fueron azarosas. Este segundo juicio a la joven Victoria Aguirre, acusada injustamente de haber matado a su beba Selene, de dos años, y en el que también está imputado Rolando Lovera, el verdadero femicida según la familia de Aguirre, se desarrolla en un ambiente más ordenado que permite una visión diferente de las pruebas y testimonios.

En esta oportunidad, a diferencia de la anterior, la presidenta del tribunal da la palabra, no permite interrupciones, y también hace preguntas basadas en la lectura del expediente, los abogados defensores de Victoria interrogan y contrainterrogan poniendo en evidencia la falta de credibilidad a los testigos de la otra parte. Victoria se ha abstenido de declarar, y con ello, ha evitado el hostigamiento de la fiscalía. Los periodistas amigos del poder tienen menos para acotar en sus redes sociales.

Lo único que no cambió fue la presencia de la fiscal Estela Salguero de Alarcón, y su tesitura en contra de Victoria y a favor de Lovera, pero su participación se ve reducida y neutralizada por el orden impuesto en el recinto por el tribunal, que permite que Roxana Rivas y Eduardo Paredes, defensores de Aguirre, hagan el interrogatorio en el turno correspondiente sin que Salguero los increpe o haga callar, como sucedió en el debate pasado con Roberto Bondar, exabogado de Victoria.

Marcado por la violencia de género

La jueza Mónica Azucena García de González inició la primera jornada del segundo debate oral con un aviso sorpresivo. Informó que ella y los otros dos miembros del tribunal habían realizado una visita a la arenera Simón, lugar donde habría sucedido el crimen, y donde el último que vio con vida a la niña fue Lovera. Dijo que quizás las partes ya estaban enteradas.

Esa arenera es el lugar donde, según dichos de Aguirre, ella y su hija permanecieron secuestradas por Lovera y vivieron una pesadilla, cuyos pormenores fueron recordados al momento de leerse la larga y detallada declaración indagatoria de Victoria Aguirre, ofrecida en lugar de la declaración de la joven, y que detalla uno por uno los siete días plagados de agresiones que Selene y ella debieron soportar a partir del 21 de enero del 2015, y que culminaron con la muerte de la beba. (La lectura de la declaración original de Victoria fue un viaje al horror: a veces uno se pregunta por la utilidad de estos recuerdos, por su actualización imaginaria en el presente; pero es evidente que el testimonio del sobreviviente es clave incluso para la memoria histórica.)

La jueza García de González le indicó a ambas partes que el Tribunal había ido a la arenera con la intención de conocer el lugar y poder entender mejor algunos aspectos del expediente.

El inesperado anuncio generó cierto desconcierto. Pero ninguno de los defensores hizo objeción alguna a lo informado por el Tribunal y, luego del aviso, se dio inicio a esta nueva etapa de debate oral.

Una de las dos partes acusadas tal vez ya sabía del hecho: la parte que defiende a Rolando Lovera, el sereno de la arenera Simon, propiedad del acaudalado empresario Carlos Simon, es decir, el abogado Martín Moreira, integrante de una importante “familia judicial” de Oberá que tiene en su pedigree a un juez suspendido por maltrato y violencia hacia sus empleados, José Gabriel Moreira.

El joven portador de apellido se esmera por aparentar que merece el futuro de juez que algunos le auguran. Va vestido de finas camisas y trajes, con el pelo siempre prolijamente corto y engominado. Camina erguido, casi sacando pecho. Intenta compensar con gestos ampulosos su escasez de recursos argumentativos. Por momentos sus intervenciones mueven a risa, por hacer hincapié repetidamente en los argumentos menos apropiados para su defendido, como la cuestión de si los familiares de Lovera habían visto o no alguna vez a Lovera poseído. La posibilidad de algún rapto de locura por parte de Lovera al momento de asesinar a la niña quizás podría haber sido la última salvación de su defendido, pero su propio abogado se está encargando de sepultar esa posibilidad, mientras insiste en intentar demostrar que Victoria era mala madre y Lovera alguien que amaba a los niños.

Más adelante en esa primera jornada de debate, la defensa de Victoria le preguntará a Lovera acerca de si él creía que había forma de que todo lo sucedido en la arenera no fuera registrado por alguna de las numerosas cámaras que funcionan en el lugar, a lo que Lovera responderá que no, que según lo que él sabía, todo debía debe estar en el registro de las cámaras.

Recordemos que el dueño de esta arenera, el empresario Carlos Simon, fue visto en un video que circuló por las redes sociales golpeando salvajemente a su exesposa, Nancy Chamula, en su lugar de trabajo. Nancy denunció que venía sufriendo golpes y amenazas con armas de fuego por parte de Simon hacía 18 años. El video fue subido a internet por Chamula en el día internacional de eliminación de la violencia contra la mujer, hace ya 3 años, luego de 6 denuncias que no habían tenido respuesta efectiva por parte de la justicia.

En el caso de los videos de las cámaras de seguridad de la arenera, quien entregó las pruebas correspondientes fue Débora Simon, cuñada de Lovera (esposa de Rodrigo Lovera, hermano del acusado), quien declaró en la jornada de ayer, miércoles 13 de diciembre, y ratificó que la entrega de los registros dw las cámaras fue realizada en tiempo y forma.

La familia Aguirre siempre tuvo fuertes dudas acerca de esta circunstancia, ya que se había filtrado la información de que se entregaron las grabaciones un día después de solicitadas y sólo las correspondientes a tres cámaras y no a las cuatro que son en total. La defensa de Aguirre insistió con este último dato en el interrogatorio, y Simon justificó el hecho en que “una de las cámaras estaba rota”.

Jornadas de debates muy diferentes

Hay que destacar que una gran diferencia en este caso fue la ausencia de aquel desorden que reinó en las jornadas de debate anteriores, esas que fueron anuladas luego de que Bondar acusara a los miembros del Tribunal de delincuentes, por beneficiar a un asesino, al permitir las constantes obstrucciones por parte tanto de la fiscalía como de la defensa de Lovera a los testigos que favorecían a Aguirre, y que fueron denunciadas en su momento por las organizaciones sociales, sindicales, políticas y de género que desarrollaron una campaña a favor de Aguirre a través de denuncias y manifestaciones convocadas por la Mesa por la Absolución de Victoria Aguirre.

La jueza Mónica García de González se esforzó por mostrar que mantenía a raya a las partes (“¡Por favor, doctora!”, le reprochó a Salguero cuando ésta intentó hacer una pregunta fuera del turno establecido) y a diferencia del anterior tribunal presidido por Lilia Avendaño, este nuevo triunvirato dio indicios de haber estudiado el expediente, ya que parecían tener prevista una buena cantidad de preguntas para los testigos y, sobre todo, para el acusado. Parecían extrañamente interesados en conocer la verdad de los hechos, algo que no es muy habitual en la justicia penal de la ciudad y de la provincia. (Quizás haya resultado mejor de lo que se esperaba el haber tenido que hacer un nuevo debate oral con los únicos jueces que estaban disponibles: jueces de otro ámbito, jueces que no son del ámbito de la justicia penal, sino de las apelaciones en lo referido a lo civil, comercial, laboral y de familia.)

En el momento en que el acusado declaraba, la jueza González lo interrumpió para hacerle preguntas, pero tanto Moreira como Salguero (en un nuevo acto de co-defensa de Lovera entre el abogado y la fiscal) objetaron la interrupción; por lo que la jueza esperó hasta el final para retomar la requisitoria. Entonces le preguntó por la hora en que se durmió la nena; si siempre llamaba a la misma remisería, si llovía en ese momento, si recibió un llamado desde el remise, quién le llamó desde el trabajo para solicitar su presencia (supuesta razón por la cual abandonó a Victoria y Selene en el hospital), si estaban presentes sus compañeros de trabajo cuando llegó a la arenera. Las respuestas en algunos casos fueron imprecisas y en otros poco convincentes.

En Oberá “se conocen todos”, y “acá es así nomás”

A la salida del debate oral el abogado defensor de Victoria, Eduardo Paredes, al ser preguntado acerca de un saludo muy fraternal entre la fiscal y la testigo Melissa Lovera, respondió “en Oberá todos se conocen”. Pero no todos tienen el mismo tipo de conocidos o de familiares. La fiscal Estela Maris Salguero de Alarcón es esposa del juez Horacio Heriberto Alarcón, juez que dirigió en un primer momento la investigación durante la etapa de instrucción de la causa. Una investigación en la que se omitieron pruebas valiosísimas obtenidas en los allanamientos, como el cuaderno en el que Victoria iba registrando con todos los detalles la historia clínica de su hija. Como ya dijimos: a Lovera le defiende un abogado de renombre y con influencia. Lovera es empleado de un empresario con mucho poder. La cuñada de Lovera fue la responsable de entregar los registros de las cámaras de seguridad de la arenera.

Parece que en este juicio la única carente de familiares o conocidos influyentes es Victoria Aguirre. Su único gran apoyo fue el de su familia y el de las mujeres y varones en lucha contra la Justicia machista que estaban ahí, como la vez pasada, con pancartas afuera, con grabadores adentro, saludando a Victoria con un “te quiero” resonante, rodeando a Victoria con un gran abrazo invisible.

Tanto con Melissa como con todos los testigos y con el propio acusado, la fiscal Salguero hizo preguntas destinadas a exculpar a Lovera de las acusaciones realizadas por Aguirre en su indagatoria (sobre todo las relacionadas con la situación de encierro a la que se vio sometida), y a acusar a la joven de ser una madre negligente. La falta de preguntas para determinar si el acusado tuvo algo que ver con la muerte de Selene motivó que el defensor Paredes hiciera durante el primer día una solicitud a la fiscalía para que aclarase si acusaba o no a Lovera del crimen, porque no era lo que se desprendía de los interrogatorios. Salguero respondió que eso “recién se sabría en los alegatos”.

La duda de Paredes continuó al término de la audiencia, donde comentó que la actitud de la fiscalía no era coherente con el auto de elevación a juicio, que la acusación no se correspondía con el propósito de las preguntas. “Su actuación parece ir en la misma línea de la defensa” (de Lovera), acotó Paredes. Nada de esto fue novedoso para las y los activistas presentes en la jornada, que ya habían denunciado en el juicio anterior que Salguero parecía ser la defensora del imputado. Ante la pregunta de que si una incongruencia así podría motivar un juicio nulo, Paredes indicó: “Así nomás funcionan las cosas acá”.

A Melissa Lovera, la representante del ministerio público le preguntó si le constaba que Victoria tenía libertad de movimiento en los días que ella declaró haber estado encerrada, y la testigo manifestó que sí, que su hermano “le había contado que ella entraba o salía de la arenera cuando quería”. La repregunta era obvia, pero Salguero no la hizo.

Se desmoronan los testigos a favor de Lovera, con nominados a falso testimonio

Fue Roxana Rivas la que se encargó de aclarar el punto: explicándole el significado de “constar”, le preguntó si ella vio personalmente a Victoria alguno de esos días salir o entrar por su propia cuenta, y allí la hermana de Lovera tuvo que reconocer que no. También le preguntó qué significaba “despaciencia”, palabra que la testigo utilizó para referirse al trato que tenía Victoria con la bebé. Melissa comenzó a ponerse nerviosa, porque no podía definir la palabra, y sólo pudo dar el ejemplo de que Victoria, en el transcurso del único encuentro que compartieron juntas, sacó a Selene del changuito y la colocó en el piso. La sucesión de preguntas que vino a continuación (¿la niña estaba en riesgo?, ¿alguno de los demás familiares intentó levantarla porque le parecía que no era adecuado?, ¿por qué no la levantó ella misma si estaba preocupada?, ¿es el único motivo por el cual califica el trato como “despaciencia”?) desarmaron el testimonio.

No fue el único: también se sembraron serias dudas sobre lo declarado por la supuesta expareja de Lovera, Gladis Ester Martínez, quien que no supo decir cómo se llamaba la esposa de Lovera, de la cual estaba separado, y tampoco se acordaba de los nombres de todos sus hijos. “No es mi costumbre preguntar por la vida íntima de las personas”, se justificó.

Pero al día siguiente vendrían los casos más notables. El primero fue el de otra expareja y madre de dos de sus hijos, Carla Alejandra Cabañas, que luego de intentar defender nuevamente a Lovera, indicando que nunca le había maltratado a ella ni a sus hijos, quedó expuesta cuando Rivas le preguntó si había hecho denuncias por violencia de género contra Rolando Lovera, le recordó que estaba bajo juramento, y le leyó los números de expedientes de las denuncias obrantes en el juzgado de familia de Oberá: 67/2011 del Juzgado Nro. 2 de Oberá, y 2850/2014 del Juzgado de Primera Instancia de Familia Nro. 1. La testigo sólo atinó a decir que no se acordaba. La versión sobre la existencia de antecedentes de violencia de género era manejada por los familiares de Victoria Aguirre, entre ellos, por su hermana Claudia, pero no se habían conseguido pruebas documentales, hasta ahora.

Con todo, los casos más notables que quedaron asentados en actas fueron los de la curandera Epifania Dino y su hijo, Ramón Romero, quien negó lo que había declarado en la etapa de instrucción. Cabe aclarar que ambos fueron tomados como los “testigos claves” para la acusación hecha por el fiscal Bys cuando solicitó la elevación a juicio, ya que relataban actitudes de supuesto “desapego” de Victoria hacia la niña. Dino dijo que no se acordaba y cayó en numerosas contradicciones. Cuando se le leyó la declaración a Romero, el muchacho aseguró que las cosas no ocurrieron así y dio una versión muy diferente de los hechos.

Con respecto a estos testimonios, Roxana Rivas opinó: “Se pudo corroborar que fueron totalmente falsos, claramente incurrieron en falso testimonio, y se está evaluando si pedimos que se instruya la denuncia contra ese delito. ¿Qué significa para Victoria esto? Se puede deslegitimar los dichos de estas personas, con los cuales se llevó a cabo no sólo la persecución penal sino también la persecución mediática.”

“2017 – Año de las Personas con Discapacidad, por una Sociedad Inclusiva e Integrada”

Es lo que rezan los membretes de las publicaciones del Poder Judicial de Misiones. Y sin embargo es el año en que una fiscal de Oberá favorece dejar libre al presunto asesino de una niña de dos años con discapacidad severa, inculpando a la madre que tanto hizo por brindarle la mejor calidad de vida posible.

En ese sentido, el testimonio de Claudia Aguirre fue fundamental para la comprensión de la patología de Selene, y de la atención y cuidado que ésta requería, de los cuales siempre se ocupó con ejemplar dedicación su hermana Victoria.

El cambio de clima presenciado tal vez se deba a la presión de las personas que se movilizaron por este caso y a la campaña nacional que se desplegó en denuncia de un Poder Judicial machista y de clase, que acusó a un mujer pobre y trabajadora de un hecho del que evidentemente fue víctima y no responsable. ¿Qué decidirán los miembros del tribunal? Estamos a horas de saberlo. Hoy jueves 14 de diciembre declaran los médicos que tuvieron participación en el caso, entre ellos el psiquiatra Oscar Krimer, que presentó un informe que no pudo explicar ni desarrollar en el debate de julio pasado. Y mañana, según lo previsto, se dictará sentencia.

(*) Cronistas de revista superficie. Colaboradora para la crónica de la segunda jornada: Gabriela Sosa.