Bitácora del juicio por Selene Aguirre: reflexiones en el compás de espera

El próximo jueves 21 de diciembre se presentarán los alegatos de los abogados defensores de los acusados por la muerte de Selene Aguirre y la sentencia del Tribunal. Con la nueva acusación, Victoria Aguirre, que es la sobreviviente del femicidio vinculado cometido por Rolando Lovera, no sólo enfrenta el agravante del vínculo sino el de la alevosía, en una nueva instancia de revictimización por parte del ministerio público. El tiempo de espera me permite reflexionar sobre las jornadas pasadas.

Por Tania Piris Da Motta (*)

DÍA VIERNES 15 DE DICIEMBRE

La que tendría que haber sido la última jornada del debate oral y público del juicio a Victoria Aguirre, madre de Selene, víctima fatal de la violencia de género de Rolando Lovera, no lo fue. Los alegatos de las defensas se postergaron para el próximo jueves 21 de diciembre, en el marco de un proceso judicial que desde que comenzó el 28 de junio pasado -y de acuerdo con el comentario de una periodista presente en la ocasión- parece “interminable”.
Es que el alegato de la fiscal agregó alevosía a la acusación; sí, también para Victoria Aguirre.
¿Cómo calificar el alegato de Estela Salguero de Alarcón? ¿Se trata de un exabrupto, cargado de prejuicios y con pocos argumentos, sostenido en afirmaciones antojadizas y provocadoras? ¿Se trata de una muestra superlativa de ignorancia acerca de la problemática de la violencia de género? ¿O se trata del ejercicio rutinario del papel de verdugo social que tienen los funcionarios judiciales en este sistema? (“Negrita y calentona, ¡adentro!”)

No voy a opinar de la personalidad de la fiscal: poco me importa y no es mi intención insultarla; tal vez incluso sea, contra todas las apariencias, “buena persona” como dijo el abogado defensor de Victoria, Eduardo Paredes, pero sí voy a opinar sobre un Poder Judicial tan coherente y monolítico, tan consciente de su carácter de clase, que permite alegatos así.
Y, sobre todo, voy a analizar parte por parte su alegato, aunque tal vez me queden muchos elementos afuera:

1. “Los testimonios de los médicos y los testimonios de todas las personas que vieron a Selene esos días dieron referencia y testimonio de lo que padeció la pequeña Selene.” FALSEDAD. Los médicos que vieron a Selene “esos días” fueron los pediatras Schiefelbein y Sena. Ambos dijeron (está en actas y tengo la grabación) que los moretones que tenía Selene en la consulta del 27 de enero eran “compatibles con caídas y accidentes”, e incluso Schiefelbein sostuvo que sus hijos tenían moretones muy parecidos. Ése fue el motivo por el cual, a pesar de haber atendido a la niña más de dos horas y media (el tiempo lo estimó la propia pediatra de guardia), no insistieron en dejarla “en observación”. La observación, siempre según la misma profesional, era a los fines de hacerle controles, ya que no notaron nada que pudiera hacerles creer que la niña estaba en riesgo. Es decir, los pediatras NO DIERON REFERENCIA DE LO QUE PADECIÓ LA PEQUEÑA SELENE ESOS DÍAS. Una de dos: o la fiscal miente deliberadamente con relación a los testimonios de Sena y Schiefelbein; o la fiscal no cree lo que dijeron los médicos y ENTONCES DEBERÍA PROCESARLOS NO SÓLO POR FALSO TESTIMONIO SINO POR HABER FALTADO A SU OBLIGACIÓN PROFESIONAL DE DENUNCIAR UN ABUSO INFANTIL. Los otros testimonios de “personas que vieron a Selene esos días” son los de la curandera Epifania Dino y su hijo Ramón Romero, que se contradijeron tanto que hasta la misma fiscal que hoy tomó sus dichos le advirtió al muchacho que estaba cayendo en falso testimonio.

2. “Victoria ha contado en su declaración indagatoria (…) que había sido una persona maltratada, golpeada, secuestrada, privada de su libertad por parte de Lovera. Sin embargo, toda esta coartada de justificar las lesiones de Selene fueron totalmente desvirtuadas con los informes médicos que obran en el expedientes y la exposición del doctor Flores”. FALSEDAD Y CONTRADICCIÓN. Los informes posteriores a la muerte, incluyendo la autopsia y la exposición del doctor Flores, demuestran que la nena sufrió una violencia “in crescendo” desde el 21 de enero, Y ESTO ES JUSTAMENTE lo que relata Victoria en su indagatoria, donde puede leerse con lujo de detalles la escalada de golpizas que les propinó Lovera a ella y a la beba. Por lo tanto, tales documentos APOYAN Y NO DESVIRTÚAN sus dichos.

3.”… como también fue totalmente desmoronada, desacreditada y desvirtuada la declaración de Victoria Aguirre de que fue objeto de violencia de género. (…). Dijo ella que él le tenía secuestrada en ese lugar, que la llevaba todas las noches y no la dejaba salir. En las cámaras de seguridad se observa cómo se desplazaba de un lugar para otro, sola, con el celular en la mano, prendía una luz, apagaba, con total libertad. Llegaba al lugar sola, todas las noches iba a llevarle la cena a Lovera al lugar, cuando no iban juntos. Lo dijeron los compañeros de trabajo de Lovera…”. DISTORSIÓN DE LA VERDAD. Los médicos Flores y Ramonda hablaron de que Victoria había pasado por una “crisis de pánico”; y este estado psicológico puede ser producto de una situación de violencia de género, mientras que Lovera mostraba “falta de sentimiento, de arrepentimiento”. Además, está el antecedente que se reveló durante el interrogatorio a Carla Cabañas, cuando la defensora Rivas se refirió a las dos denuncias por violencia de género contra Rolando Lovera que obran en los juzgados de familia de Oberá. Y está la declaración (trunca) del psiquiatra Oscar Krimer quien la diagnóstico con trastorno de pánico y estrés postraumático producto de violencia física, psicológica, simbólica y sexual. FALSEDAD. En las cámaras de seguridad que se vieron en el juicio y que constan en actas se observa que ENTRAN LOS TRES JUNTOS A LA ARENERA. Es más, se los ve a los tres venir juntos desde el costado izquierdo del cuadro de pantalla. Minutos después él cierra el portón de la arenera con llave. PRUEBA INSUFICIENTE. Los dichos de sus compañeros de trabajo acerca de que ella llegaba sola con la cena todas las noches NO SON PRUEBA SUFICIENTE, sobre todo si el lugar cuenta con cámaras de seguridad que podrían acreditar o desacreditar esta circunstancia.

4. “Dijo también que innumerables veces que se desplazaban en el auto de un compañero de trabajo. Declaró ese compañero de trabajo, el señor Correa; manifestó que sí, que siempre le prestaba el auto a Lovera y que se desplazaban ellos en el auto, y manifestó Victoria que Lovera trababa las puertas, cerraba los vidrios y la dejaba adentro, y ella no podía salir del auto y pedir auxilio. El auto de Correa es un auto 2005, un Corsa, con traba manual, levantavidrios manual, que podía tocarse bocina y abrir sin llave, que no tenía vidrios polarizados, y sin embargo nunca lo hizo.” PRUEBA INSUFICIENTE: El auto nunca se peritó, por lo que estas descripciones corresponden a los dichos de un testigo QUE ES AMIGO DE LOVERA, y que al prestarle el auto, PODRÍA SER CÓMPLICE DE UN DELITO, por lo que sus dichos son altamente desestimables. (Lo más absurdo de este asunto es que la fiscal quería peritar el auto en medio del juicio oral, es decir, TRES AÑOS DESPUÉS de los sucesos).

5. “Victoria decía que él ponía llave y se llevaba la llave a su trabajo, y la dejaba a veces una hora, media hora sola, que ella no podía salir. Sin embargo, el lugar donde vivían es un lugar prácticamente céntrico de nuestra ciudad (…), rodeada de vecinos (…) la casa no tenía rejas, no tenía ningún medio de seguridad, podía romper un vidrio, salir por la ventana, pedir auxilio, y nunca lo hizo. Es más, hay pruebas de que se la veía a ella haciendo compras con la nena, circular libremente, demostrando que no estaba impedida de ninguna manera de su libertad.” PRUEBA INSUFICIENTE: La que declaró sobre la supuesta seguridad de la casa fue LA MAMÁ DE LOVERA, porque al igual que el auto, la casa nunca se peritó. El dicho de la madre del imputado no es un dicho confiable, es una simple declaración, cuando debiera haber inspección del lugar, fotografías, etc. PRUEBA IMPRECISA Y POR LO TANTO NULA: ¿Cuándo la vieron a Victoria haciendo compras con la nena? Porque Victoria da una fecha precisa del comienzo de la situación de encierro y tal vez la vieron antes de que esto comenzara.

6. “El lugar donde Selene recibió los golpes que causaron su muerte no tengo la menor duda que fue en el lugar de trabajo de Lovera, que fue precisamente en ese garage donde pasaban las noches. (…) Ninguna de las cámaras tomaba el lugar del garage. Lovera sabía esto. (…) En ese lugar mataron a Selene”. ESPECULACIÓN: No se trata de tener una sensación interior sino de mostrar elementos objetivos que demuestren lo que se asevera. Además, la fiscal no toma en cuenta lo que sí muestran los videos de las cámaras de seguridad: los dos misteriosos ingresos de Lovera al depósito con la beba en brazos, coincidentes con el relato de Victoria.

7. “Ni Lovera ni Aguirre se hacen cargo de esos golpes. Ni Lovera dice: los golpes los causó Aguirre, ni Aguirre dice: los golpes los causó Lovera. Selene murió de tres certeros golpes independientes en su cabeza, desvirtuando categóricamente aquello de que le hacía vuelta carnero, yo tenía miedo que se caiga”. DISTORSIÓN DE LA VERDAD. Lovera, efectivamente, no dice que esos golpes los causó Aguirre, así como niega haber visto ningún otro golpe de parte de la madre; Aguirre, en cambio, no dice que esos golpes los causó Lovera porque según su relato estaba dormida cuando la/s sesión/es de violencia comenzaron. Si los golpes se produjeron en el bañito del depósito donde Lovera permaneció con la nena por varios minutos en dos ocasiones, tampoco tenía chance material de verlos, como muestran los videos. PERO VICTORIA SÍ NARRÓ UNA SERIE DE AGRESIONES FÍSICAS de las cuales la “vuelta carnero” (¿una vuelta carnero a una nena con poco control de su motricidad no es, más bien, un acto de sadismo?) es apenas la muestra más leve. En ningún momento Victoria exculpa a Lovera, como maliciosamente quiere hacer creer la fiscal; todo lo contrario, relata el contexto que permite inferir perfectamente quién fue el autor del femicidio. Si Victoria no cuenta acerca de los golpes DE ESA MADRUGADA es porque no los vio, y no quiere mentir.
8. “Selene era un estorbo para la pareja. Lovera y Aguirre estaban viviendo una luna de miel”. ¿No era más fácil, en ese caso, entregarle la beba a la abuela quien, según el relato de Lovera incluso, se la reclamó? ¿No era más fácil en todo caso, por parte de Victoria, dejar de darle la medicación, lo que le conduciría a una muerte segura? El “complot” no tiene sostén lógico. Si fue una muerte “preordenada” entre dos, como dice la fiscal en otro momento, ¿por qué Victoria la lleva al hospital con la intención de que la reanimen? ¿por qué la lleva dos días antes y se expone al riesgo de una denuncia? ¿por qué la matan en el lugar de trabajo donde hay cámaras y no en la privacidad del hogar? Si fue una muerte “preordenada”, ¿por qué fue tan sencillo detenerla a ella (no pasó lo mismo con él)? ¿Qué luna de miel significa para una joven de 22 años dormir en el piso del garage de una arenera todas las noches junto a su bebé discapacitada?

El alegato hace agua; incluso podríamos decir que naufraga. Como se ve, sostiene afirmaciones perfectamente refutables. Pero además, omite muchos elementos relevados en el juicio, como todos los cuidados previos que le proporcionó Victoria a Selene, que no se condicen con su supuesta intención homicida.
¿Cómo entender entonces semejante acusación? La respuesta en este caso no es legal, sino política.

DÍA JUEVES 14 DE DICIEMBRE

La tercera jornada de debate oral fue particularmente significativa. La lucha mostró su alcance relativo y el sistema judicial mostró su límite más inflexible.
Todos los testimonios escuchados ayer, aunque algunos merecen un análisis y un cuestionamiento específicos, pueden ser interpretados como la confirmación punto por punto del relato de la sobreviviente de violencia de género, Victoria Aguirre, madre de la pequeña asesinada y a quien la Justicia culpó y encerró, incluso antes de detener al femicida Rolando Lovera.

1. Los médicos que atendieron a la beba dos días antes del femicidio (sin explicar satisfactoriamente por qué no hicieron el alerta correspondiente al ver tantos moretones, que nunca habían visto en consultas anteriores) ratificaron que la nena, antes de las sesiones de violencia recibida, estaba bien de salud, recibía sin falta su medicación anticonvulsiva, fue atendida por un especialista en neurología, y tenía peso y talla adecuados aun considerando que padecía de una patología (Síndrome de Fahr) que le afectaba gravemente su desarrollo psicomotriz. El forense Gabriel Flores dijo que incluso el estado de su cabello mostraba a una niña sana y cuidada. El pediatra Gabriel Sena, su médico de cabecera, aclaró que a si la niña le hubiera faltado la medicación anticonvulsiva, podría haber tenido un cuadro que hubiera derivado en la muerte. Schiefelbein reconoció, a partir de una pregunta de Roxana Rivas, que percibió como “violenta” la reacción verbal de Lovera en esa oportunidad, y admitió: “tuve miedo”.

2. Los médicos Ramonda y Flores, que hicieron los informes iniciales sobre el estado mental de los acusados y los ratificaron ayer, mencionaron que Victoria había pasado por “crisis de pánico” y aseveraron una y otra vez, frente la insistencia del defensor Moreira, que Lovera mostraba “distancia emocional” frente al trágico hecho, tenía problemas de relación con sus compañeros de trabajo e intolerancia.

3. Los videos de las cámaras de seguridad (que fueron proyectados en la audiencia en pantalla gigante, casi en su totalidad, incluyendo algunos tiempos muertos) coinciden con la indagatoria de Victoria leída en el debate oral. Lovera y Victoria (que alzaba a Selene) ingresan juntos a la arenera a las 19:37, y minutos después él cierra el portón con llave. En dos ocasiones, una a la 01:19 y otra a la 01:56, Lovera ingresa con la nena en brazos al depósito, inmediatamente después de ingresar apaga la luz (¿por qué la apaga?, es la gran pregunta), se va al fondo al baño del depósito, donde ingresa y cierra la puerta, sin que se vea lo que pasa dentro del baño, y sale después de algunos minutos (quince en la primera instancia), siempre con la beba en brazos. Al único que se lo ve a lo largo de la noche con la nena es a Lovera y en estas dos situaciones sospechosas (sobre todo por el hecho de apagar la luz). Las últimas imágenes corresponden al momento en que Lovera toma la motocicleta y la ubica fuera de la arenera, lleva a la nena envuelta en una frazada, y junto con Victoria, caminan rumbo al exterior de la arenera, para tomar el vehículo. Luego él ingresa, se le observa caminar, y finalmente se retira de la arenera en la moto. Todo lo visto en los videos coincide con lo que declaró Victoria en su indagatoria, incluso lo referido a que Lovera tenía una bolsita de plástico, con la cual, según Victoria, le hizo una broma perversa acerca de que en la bolsa estaba Selene.

4. La autopsia y las fotos de la misma exhibidas por Flores (también en pantalla gigante) dejaron en claro que sería altamente improbable que la muerte haya sido accidental. Se pudo observar hematomas en el cuello que son compatibles con dedos de la mano, escoriaciones realizadas con la uña, múltiples hematomas en el resto del cuerpo, y tres golpes importantes en la cabeza, dos de ellos posiblemente mortales, y uno con la marca de una punta redondeada, tan potente que rompió el hueso parietal. Flores remarcó (y lo hago yo también) que las lesiones no tendrían más de nueve días de antigüedad, por lo que al escribir en la autopsia “de distinta antigüedad” se refería a ese lapso, y no a un período anterior (como algunos especulaban), porque no había moretones con el color amarillento que empiezan a tomar antes de desaparecer, es decir, a los 15 días. Con esto echó por tierra la hipótesis de que la nena haya sido maltratada antes del día en que Victoria refiere que comenzaron las golpizas de Lovera: el 21 de enero.

5. El médico psiquiatra Oscar Krimer no pudo declarar con amplitud, otra vez, como en el juicio anterior. Sólo pudo responder 1 (una) pregunta, relativa a la cantidad de veces que había entrevistado a Victoria, y cuando empezó a responder la segunda pregunta referida a su estado clínico durante las entrevistas, al mencionar que Victoria fue víctima de un patrón progresivo de violencia de género, en las modalidades fisica, psicológica, simbólica y sexual, la defensa de Lovera lo objetó por dar una “pericia encubierta” y la fiscal Estela Salguero, censuró la declaración testimonial adhiriendo a la objeción, a lo que también se sumó la jueza García de González. Los defensores de Aguirre justificaron el testimonio de Krimer en que fue llamado como testigo del estado mental en el que se encontraba Victoria durante el período investigado (mes de enero de 2015) y en toda la etapa ulterior, ya que el profesional explicó que entrevistó a Victoria en el año 2015, 2016 y 2017 en al menos 5 (cinco) oportunidades. Según explicó Paredes, es importante determinar cuál es el perfil de una madre que puede cometer el peor crimen según nuestra cultura (el filicidio), y demostrar que la personalidad de Victoria no concuerda con ese perfil. Pero los jueces se retiraron para tomar la decisión, y a su regreso, Paredes aclaró que desistía del testimonio. De ese modo, el psiquiatra no pudo responder a la recurrente “preocupación” de la fiscal (porqué, supuestamente, no pidió ayuda Vicroria), ni tampoco aclarar la diferencia entre secuestro (que involucra el aspecto físico de la privación de la libertad) y encierro (que no implica necesariamente la sujeción física directa).
Krimer, el último testigo, esperó desde las 8 de la mañana hasta las 4 de la tarde, habló 5 minutos, le hicieron esperar una hora para determinar si seguía declarando, y lo liberaron sin mayores explicaciones. “Vino un policía con una itaka y me dijo “Usted está liberado””, me contó Krimer. “Fue una situación espantosa de censura”.
Si hubiera declarado Krimer, la jornada hubiera cerrado con más elementos de prueba (a saber, varias entrevistas realizadas por un psiquiatra), que darían mayor sustento a la interpretación a la que conducen los datos anteriores: que Victoria sufrió, tal como contó, una situación de violencia de género in crescendo (in crescendo fue justamente la expresión que uso Flores para referirse a la violencia recibida por la niña), desatada a partir del 21 de enero (también refrendada por Flores), que culminó con un femicidio, de los tantos y tantos que suceden en Argentina, y tan parecido a otros que no resiste el menor análisis (el de Yanina Benítez y el de Dahyana Gorosito son casos idénticos al de Victoria, y parecen indicar que la muerte de Selene siguió un patrón que se repite en casos de violencia de género, sobre todo por la posterior revictimización del Estado).
El informe psiquiátrico que presentó Krimer y que sirvió para difundir el caso en el movimiento de mujeres y en el activismo de izquierda, no fue incluido en la etapa probatoria por el abogado anterior, Roberto Bondar, y cualquier tipo de referencia a las conclusiones a las que llegó el profesional en sus entrevistas perdió su última chance ahora, cuando la jueza objetó y los abogados defensores desistieron del testimonio. ¿Y cuál es una de las más importantes conclusiones de ese informe? La de la “encerrona trágica”, concepto teórico de Fernando Ulloa, mencionado en el primer artículo periodistico escrito sobre el caso por Alicia Rivas, es decir que ya desde aquel artículo el informe de Krimer fue utilizado como marco interpretativo. ¿Qué es la encerrona trágica? Lo digo con mis palabras: es una situación donde el victimario se apropia de la capacidad de autonomía de la víctima, y ésta sufre una suerte de “amputación de su personalidad”. La víctima, una vez fracasados los mecanismos defensivos (como pedir auxilio, acción probada en este caso con el testimonio del albañil Amarilla) y luego de constatar que no existe posibilidad de escapatoria, sucumbe a un estado de confusión, bloqueo y pánico que la deja desarmada a nivel emocional; por eso la palabra “encerrona”. Esta situación no es necesariamente física (es decir, no hace falta que la víctima esté esposada, como erróneamente cree la fiscal del caso, que parece desconocer todo lo relativo a violencia de género) sino psicológica: los diferentes mecanismos de violencia, como los golpes y las amenazas, son tan perturbadores y tan creíbles que obligan al sometimiento. Lovera amenazó a Victoria con seguir lastimando y matar a Selene, si ella no se sometía, y lo reiteró después de una circunstancia en que ella preparó el bolso para regresar a lo de sus padres. Por eso la traía y la llevaba de la casa a la arenera y viceversa, sin dejarla sola ni un momento, y bajo esa amenaza la mantenía a su lado. La estrategia “custodial” empezó a verificarse luego del 12 de enero cuando Victoria dejó de tener contacto con su familia, después de una internación de Selene en el SAMIC de Oberá, Al final la mató igual. Tal es el desenlace “trágico” de la encerrona.

La tercera audiencia del juicio por Selene Aguirre muestra los alcances relativos de la lucha (ya que en este juicio se pudo saber mucho más que en el anterior, y sobre todo se pudo desarmar muchos falsos testimonios en contra de Victoria), pero también el límite más inflexible del sistema judicial, al menos en esta coyuntura, y tal vez de forma permanente en el marco de este Estado burgués. La verdad, en tanto, siempre estará del lado de Victoria. Y todxs nosotrxs siempre estaremos del lado de Victoria, pase lo que pase en la escenografía opresiva del sistema juidicial. En la sociedad que todavía no existe y estamos impelidos a construir, no existirán más casos como el de esta injusticia contra Victoria Aguirre. Mientras tanto, nos queda la lucha y la moviliización para correr el límite lo más posible.