Así hablamo nosotro

Así hablamo nosotro

Publicado por primera vez en 1975, el libro Las figuras del habla misionera, de Hugo Amable, indaga e interpreta en las singularidades e influencias del lenguaje regional. Fisonomía, toponimia y fonética del dialecto misionero, bajo la lupa de un autor de generoso legado.

Por Redacción revista superficie

¿Cómo se habla en Misiones? ¿De dónde provienen nuestras expresiones más singulares? ¿Existe un “lenguaje correcto” y otro regional? ¿Sólo en nuestra provincia es frecuente “comerse las eses”? En 1975, el libro Las figuras del habla misionera – de Hugo Amable- irrumpió en el espectro editorial de la época para dar respuestas a preguntas de este tipo. Se trata de un ensayo que indaga en las singularidades del lenguaje o los lenguajes utilizados en las diversas regiones de Misiones.

Fue la editorial Colmegna —un ícono de la cultura santafesina— la encargada de publicar la primera edición del libro, que en 1983 tendría una segunda edición de la mano de la editorial Montoya.

Desde entonces el libro se encontraba agotado y descatalogado, hasta que en 2012, la Editorial de la Universidad Nacional de Misiones concretó con la edición del libro, un rescate histórico de inconmensurable valor para las nuevas generaciones de lectores e investigadores.

“…el trabajo de Amable atrapa y encanta, porque su interés está centrado en una valoración positiva de las particularidades del habla de Misiones y de los misioneros, demostrando la importancia de respetarlas, ya que hacen a la dinámica de la vida misma…” sostiene Juan Ignacio Pérez Campos, prologuista de la última edición, adentrándonos en un trabajo que consta de 185 páginas de gran riqueza para comprender por qué hablamos como hablamos en esta provincia.

Antonio Turi, en el prólogo de la primera edición, sostenía que el libro de Amable “…el don que nos trae en la voz de Misiones. Vale decir, su alma, su ser entrañable. Viene a mostrarnos, para nuestro asombro y fruición, qué ha resultado del castellano en su fogón fronterizo, sometido a los ardores cruzados del omnipresente guaraní y del melifluo portugués brasilero, babilónica convocatoria, yopará de horizontes en donde meten la lengua, asimismo, frialdades germánicas, eslavas y escandinavas…”.

Una modalidad lingüística diferente

Cuenta Hugo Amable en el primer capítulo del libro: “…al afincarme en estas comarcas, mi espíritu fue requerido por una modalidad lingüística diferente de la que le fuera habitual hasta entonces. En respuesta de tal requerimiento, anoté particularidades, hice comparaciones y comencé preocuparme por el habla misionera (…) Al cabo de varios años algunas de mis ideas y conclusiones respecto del habla de esta provincia y lo hago bajo el título, Las figuras del habla misionera…”.

Para Amable, “…los usos lingüísticos son inseparables del estilo de vida de una época. Más aún: son una exteriorización de ese estilo de vida; como lo son, en otro orden de cosas, la manera de vestir, las viviendas, el moblaje, las comidas, los utensilios, etc. Cada época histórica tiene su lenguaje. Cada lugar geográfico, su habla…”.

En este primer tramo del libro, el autor plantea una dicotomía inicial, entre lo que se supone como “lenguaje correcto” y el concepto de “lenguaje ejemplar”. Al respecto, sostiene que “…hay personas, de no escasa cultura, que temen que sus expresiones autóctonas sean incorrectas, y procuran ocultar los usos de su habla corriente toda vez que se hallan entre gente entendida. Hacen mal, doblemente mal, porque a la vez que se inhiben, privan a la conversación de sabor local, que es lo que distingue, precisamente, un habla del otra. Las diferencias de habla no implican necesariamente incorrección…”.

Leísmo absoluto

En cualquier rincón de Misiones, se utiliza “le” y les” en función de objeto directo. En su libro, eHugo Amable dedica un capítulo a esta cuestión tan extendida en nuestro diario decir. “…el misionero es rotundamente leísta. (…) Al parecer, ésta es la única región de Argentina donde se practica el leísmo. (…) El predominio del leísmo es absoluto…” sentencia el escritor.

En Misiones, para ejemplificar, decimos “le vi ayer”, en vez de “lo vi ayer”; o “él le ama a su novia”, en vez de “él la ama”. Hugo Amable aporta que además “…se prefiere el uso del le en singular; la forma plural les se elude corrientemente en razón del esfuerzo que exige la pronunciación de la ese, en un medio donde la omisión de este sonido al final de la palabra, es generalizada…”.

Amable, es autor de un ensayo titulado El leísmo misionero, que fuera publicado en 1980.

Sin ese

“Omisión de la ese” es uno de los subtítulos del libro en el cual se indaga brevemente en este rasgo emblemático del habla misionera. Amable observa que la práctica de “comerse las eses”, también se verifica en las demás provincias litoraleñas.

“…hasta principios de siglo, en las provincias de Santa Fe y Entre Ríos, la ese final se aspiraba. Desde hace unas décadas en vez de aspirarla, se tiende a suprimirla. En Misiones se verifica la supresión no solo al final de la palabra, sino también en algunas sílabas interiores: mi´mo vo tené que ir, por mismo vos tenés que ir; vinimo lo dó, por vinimos los dos; vamo a etudiá, por vamos a estudiar…” expresa Amable.

Pérdida de la erre en el infinitivo

“…otro vulgarismo frecuente en estas tierras es la pérdida de la letra r en el infinitivo de los verbos, sobre todo en los de primera conjugación; en los de segunda también se pierde pero no siempre…” observa Amable en la página 160.

“…este defecto se advierte con más nitidez en el habla de los niños. Obedece a un hábito originado en la pronunciación del guaraní…”, añade, ejemplificando: “vamo a jugá”; “ellos quieren cantá”; “no sabé patiná”.

El guaraní y el “brasileño” en nuestra lengua

La influencia del idioma guaraní en el lenguaje local es otro de los rasgos reconocibles en varias zonas de la provincia. Esta influencia se da en el orden de la fonética, pero como bien explica Amable, “…también en lo atingente al vocabulario y la sintaxis…”.

El influjo del guaraní en Misiones se observa claramente además, en la denominación de ciudades, arroyos, puentes e instituciones.

Hugo Amable entiende que “…el substrato guaraní condiciona el habla de Misiones. Se usa aquí un castellano que, en términos generales, es el mismo que se emplea en el resto del país; pero en lo particular denota caracteres fonéticos, sintácticos, y morfológicos que le son propios, los que responden, en proporción considerable , a la influencia guaraní. El guaraní es misionero, es correntino, es litoraleño, del mismo modo que el quichua es catamarqueño o riojano…”.

Al referise a la influencia que ejerce sobre nuestro hablar el “brasileño”, Amable manifiesta que “…la influencia en la costa del Alto Uruguay es preponderante. Esta influencia se adentra hacia el centro de la provincia, más atenuada cuanto más distante se está de la costa…”.

El predominio de los lenguajes fronterizos en el habla misionera, son analizados en el libro a través de cuantiosos ejemplos y explicaciones.

El autor

Hugo Wenceslao Roque Amable nació en Paraná (Entre Ríos), el 8 de mayo de 1925. Desde 1958 y hasta 2000 (año en que falleció), vivió en la ciudad de Oberá (Misiones). Fue escritor, docente, periodista, ensayista, copropietario de la primera emisora radial de Oberá (LT12), integró la Academia Argentina de Letras y durante dos períodos presidió el Círculo de Periodistas de Oberá “Ignacio Ezcurra”.

Por su vasta y destacada obra literaria, es considerado uno de los autores más importantes de la región.

Hugo Wenceslao Roque Amable.
Hugo Wenceslao Roque Amable.