Apuntes sobre la renuncia del juez Fernandez Rissi

Apuntes sobre la renuncia del juez Fernandez Rissi

Puerto Iguazú, Misiones (revista superficie). El Superior Tribunal de Justicia aceptó la renuncia del juez Juan Pablo Fernández Rissi, quien tenía a su cargo el Juzgado de Instrucción N° 3 de Puerto Iguazú. LO reemplazará en su cargo, Osvaldo Rubén Lunge.

Fernandez Rissi- que había jurado en diciembre de 2011 – adujo motivos personales y según trascendió, se dedicará a la actividad privada en la ciudad de Posadas. De este modo, la Justicia misionera pasa a prescindir de un magistrado que tuvo bajo su responsabilidad dos casos emblemáticos que aun siguen impunes, y en los cuales su desempeño resultó al menos, deficiente.

Se trata de los casos de los asesinatos de Taty Piñeyro (Puerto Esperanza) y Hernán Céspedes (Puerto Iguazú). Además, cajoneó el caso Plaul, un joven que murió electrocutado en un hotel de Iguazú.

Un juez al servicio de la impunidad

Itatí Piñeiro, estudiante de 18 años, fue asesinada el 11 de julio de 2012 en Puerto Esperanza. El cadáver apareció en un descampado. Numerosas pruebas testimoniales e incluso el propio relato del diputado provincial Gilberto Gruber en una emisora radial local, revelan que tanto el legislador como su hermano, el intendente Alfredo Gruber, estuvieron presentes en el lugar de las primeras pericias, junto al juez Fernandez Rissi, que inexplicablemente permitió esta intromisión, a tiempo que impidió a los propios familiares de la víctima el acercamiento al lugar.

Esta actitud despertó sospechas en el pueblo, en cuanto al vínculo del juez Fernandez Rissi con el poder local, tomando en cuenta que para los familiares y un vasto sector de la sociedad, el responsable de la muerte de la adolescente, es Fabián Gruber, hijo del diputado del Frente Renovador.

Posteriormente, el juez fue visto junto al diputado Gruber en un conocido local gastronómico de la ciudad, de acuerdo a varios testimonios de lugareños. Numerosas voces sumaron elementos que darían cuenta de una fluida relación entre el magistrado y la familia Gruber.

El jueves 19 de julio de ese mismo año, a instancias del juez Fernandez Rizzi, es detenido Hernán Céspedes, un compañero de escuela de Itatí Piñeiro, que al igual que varios otros jóvenes, fueron amenazados y golpeados por la policía local de Puerto Esperanza para que confiesen un crimen que no cometieron. Durante su detención, Céspedes informa a su madre acerca de las torturas y amenazas de muerte a la que estaba siendo sometido en la Unidad Regional 5 de Puerto Iguazú. Horas antes de declarar, el 22 de julio de 2012, Céspedes aparece muerto en su celda. La policía reporta un inverosímil suicidio. El juez Fernandez Rissi, gran responsable de la muerte del joven, nunca investigó debidamente lo que a todas luces aparenta ser el asesinato de un perejil por parte de la policía.

En enero de 2013, el periodista de Puerto Esperanza, Daniel Ortigoza, aportó al juez Fernandez Rissi un conjunto de cinco fotografías que demuestran, entre otras cosas, que Itatí no fue asesinada en el lugar donde apareció el cadáver. Esta prueba fundamental, también fue ignorada por el juez, que luego, acorralado por los elementos que exhiben la pobreza de su irregular “investigación” en ambos casos —favoreciendo la impunidad de ambas muertes, la de Piñeiro y Céspedes, y protegiendo a hijos de poder y a la policía de Iguazú—, salió a victimizarse y pedir el apartamiento de la causa, que actualmente está en manos del juez Roberto Saldaña.

“Le llevé las fotos al juez, pero nunca las peritó ni las investigó. Las fotos cuentan otra historia que la que contaron los peritos. Porque en una de las fotos se ve claramente que el cuerpo no está en el lugar indicado como el lugar del hecho, porque se ve claramente que es otro tipo de suelo, otro entorno, muy similar al del campo de aviación, que está a unos dos kilómetros de allí. ¿Qué hacía el cuerpo ahí? ¿Cómo llegó hasta el trillo? Es totalmente improbable, que, como se intenta decir, una sola persona y en moto haya trasladado el cuerpo atravesando todo el pueblo de Puerto Esperanza sin ser visto por nadie. Lo que las fotos demuestran, entiendo, es que a Taty no la mataron en ese trillo, y que una sola persona nunca pudo haber llevado a cabo todo ese procedimiento aberrante sola y en moto. Tuvo que haber participado un vehículo, un móvil cerrado, y más personas. Eso es lo que debería determinarse en la Justicia, pero el juez decidió mirar para otro lado” reflejó Ortigoza a revista superficie.

Previamente, el abogado de la familia Piñeiro, Juan Carlos Selva Andrade, denunció que el juez Fernandez Rissi incurrió en “una situación de encubrimiento fenomenal, en esta relación dudosa entre la política y la justicia”. El abogado agregó que “se lo menciona al hijo del diputado ‘Pato’ Gruber. Hay un sector de la comunidad de Puerto Esperanza que considera que el hijo de (Gilberto) ‘Pato’ Gruber, podría haber tenido una vinculación con el crimen, y este diputado integra la comisión de Poderes y Reglamento de la Legislatura, que designa a los jueces. Justamente, intervino en la designación de (Juan Pablo) Fernández Rissi (como juez de instrucción nro. 3 de Iguazú) Con otras causales más, forman el principal argumento para que el juez se aparte de la causa”, explicó el abogado, en defensa del pedido de apartamiento del juez Fernández Rissi de esta causa.

En este sentido, Selva Andrade añadió que “la jurisprudencia establece que cualquier tipo de sospecha que pudiera poner en duda la imparcialidad del juez es causal suficiente para que el magistrado, (se excuse) de intervenir en (el expediente). El juez no solamente no se excusó desde un principio, sino que tampoco pidió autorización a su superior inmediato en la Cámara de Apelaciones, para resolver esta cuestión. Cualquier juez lo hubiera hecho, pero Fernández Rissi no lo hizo”.

Los familiares, tampoco tienen dudas sobre el sospechoso accionar del juez. Rosa Piñeiro, madre de Itatí, señaló que “el juez protegió desde un principio a Fabián Gruber. No investigó nada. Fue muy obvio lo que hizo. Esta causa está impune porque él hizo todo lo posible para que se sepa la verdad”. En tanto, la madre de Hernán Céspedes, señaló que “no nos dejó a los familiares ver los expedientes, cubrió a los policías que asesinaron a mi hijo y a los verdaderos responsables de la muerte de Tati”.

Pablo Plaul tenía 17 años. El 19 de octubre de 2006, se encontraba en Puerto Iguazú junto con sus compañeros del Colegio Parroquial San Justo, de Buenos Aires. Estaba cursando segundo año. Ese día, Pablo estaba jugando al vóley en el predio del Hotel Raíces cuando se resbaló y, al sujetarse instintivamente de una farola, recibió una descarga eléctrica mortal. El dueño del Hotel Raíces era entonces Ricardo Omar Ayala, un empresario turístico de probados vínculos con el poder provincial que al principio quedó procesado, pero luego fue sobreseído. La causa, a más de seis años, sigue impune.

Héctor Plaul, padre de Pablo, explica que “en la causa se determinó que las instalaciones del lugar que albergó a la delegación estaban sin terminar y habilitadas parcialmente, en tanto que la empresa Proterra, organizadora del viaje, incurrió en serias irregularidades. El fiscal misionero Alejandro Néstor Monzón procesó a Ricardo Omar Ayala, empresario del complejo hotelero, por ‘homicidio culposo’ y luego, con la misma prueba, lo desprocesó. En primer lugar intervino el juez José Pablo Rivero —actual camarista penal en Oberá—, luego el juez subrogante Ricardo Rubén Gerometta, ambos del Juzgado de Instrucción Nº 3 de Iguazú, IIIº Circunscripción Judicial de Misiones, que en la actualidad está a cargo del doctor Juan Pablo Fernández Rissi”.

En 2012, una delegación integrada por Nora Cortiñas de Madres de Plaza de Mayo–Línea Fundadora; Pablo Pimentel, de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de La Matanza y el doctor Alejandro Bois, viajaron a Misiones. Hubo una entrevista con Fernández Rissi en la cual reclamaron que la Justicia investigue y condene a los culpables. Sin embargo, persiste la impunidad.

Familiares y amigos de Pablo Plaul realizaron varias marchas y diversas actividades para pedir justicia por la muerte del joven, vecino de Ciudad Evita. Incluso Héctor Plaul hizo una huelga de hambre ante la Catedral de San Justo. En 2007 se concretó una campaña solidaria denominada “Por vos, por Pablo, por todos” que destinó diez toneladas de productos para la Aldea Mbororé de Puerto Iguazú, la comunidad que iba a ser visitada por Pablo y sus 38 compañeros del segundo año del Polimodal. En el cierre de la colecta, Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz, expresó que “esta lucha no terminó porque la búsqueda de la Verdad y la Justicia nunca termina”.

En 2013, a familia de Plaul solicitó a Fernandez Rissi que se reabra la causa y que su padre ejerza la figura del querellante. El ahora ex juez les negó esa chance y cajoneó la causa.