A galopar

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Se encuentra en etapa de post producción El Che Negrito, película que fue rodada en Puerto Libertad (Misiones), y que narra una historia real, pero que parece surgida de un cuento. El protagonista es Fidel, un niño que mantiene a su familia corriendo carreras con su caballo, al que llaman El Che. Dialogamos con el director del film, Mario Verón.

Puerto Libertad es un municipio del norte misionero, que tiene uno de los mayoes índices de extranjerización de la tierra a nivel nacional: un 65% de su territorio está en posesión jurídica de la multinacional Alto Paraná S.A. Rodeada de pinos, Libertad fue y es escenario de conflictos por la tenencia de la tierra —entre campesinos y Alto Paraná.S.A— desde hace más de una década. La resistencia campesina, se encarna principalmente en la acción del Movimiento Sin Tierra de Libertad, organización social que reclama la expropiación para producción familiar.

En 2005, en Puerto Libertad se desató un conflicto laboral entre la empresa y cientos de motosierristas contratados, que estaban siendo explotados y despedidos. Fueron días intensos, que quedaron registrado en el documental Neike, del cinesata bonaersene Mario Verón.

Éste realizador y docente audiovisual, regresó en 2009 a Puerto Libertad, para rodar lo que terminó siendo el largomentraje Te olvidaste de mí, acerca de la temática de la tierra, pero desde una perpsectiva poética.

Estas dos experiencias forjaron vínculos estrechos entre el cineasta y muchas familias campesinas de Puerto Libertad. Tanto es así, que en diciembre de 2012, junto a su equipo de trabajo, Mario regresó con una nueva idea en mente.

El nuevo proyecto consistía en narrar una historia real, pero cuyo argumento parecía ficcional, de fantasía. Esta es la historia: Fidel tiene 12 años. Nació en Paraguay pero vive temporalmente en Puerto Libertad. Su caballo, un alazán negrito y ligero, se llama El Che. Juntos, Fidel y El Che corren carreras en los rústicos e improvisados hipódromos que existen en varias colonias del norte misionero, donde cada carrera es además de una oportunidad para ganar dinero, un evento social en el que coinciden las familias campesinas. Fidel corre para poder ayudar a su familia que espera esa ayuda en Paraguay.

Aquella fue una primera etapa de un rodaje que se completó este año, con locaciones en Puerto Libertad pero también en Chino Cué, un pueblo a 100 kilómetros de Ciudad del Este, en Paraguay, donde vive el protagonista del film.

Todo ese trabajo, hoy atraviesa la etapa de post producción y espera su turno de estreno. La película se llama El Che Negrito. Dialogamos con el director Mario Verón para conocer mayores detalles del film.

¿Cómo llegás a esta historia?

Llego a esta historia gracias a la gente del Movimiento Sin Tierra de Puerto Libertad. Fue muy sacrificado vivir esos cuatro meses en el monte pero bien valió la pena; es una historia mágica, no hay entrevistas sólo la voz en off de este niño llamado Fidel que lleva adelante el relato acompañado de una cámara que contempla sus acciones. Ha sido un hallazgo casi surrealista encontrar en las entrañas del monte a un niño que corre con la 10 de Maradona, la azul del gol a los ingleses y que además corre sobre un caballo llamado nada más ni nada menos El Che. Elementos que sirven como vehículos para narrar el conflicto de tierras tras una postura poética en el relato que no es ficción sino puramente documental”.

¿De qué trata El Che Negrito?

Fidel es un niño. Vive en las entrañas del monte. Con sus doce años reparte su tiempo entre el trabajo en el campo y las carreras cuadreras junto al Che, su caballo, fiel compañero y amigo que tras un accidente deberá reemplazarlo por Lunita de Libertad y seguir adelante en busca de alcanzar su sueño: una vida mejor para él, su padre y sus hermanos que viven en lo profundo del Paraguay. La historia se desarrolla en el hipódromo improvisado de ‘Nueva Libertad’ donde Fidel se abre paso entre los pinares. Al correr a alta velocidad, con una remera de Maradona, Fidel grita alaridos de sapucay, realzando con hidalguía su sangre guaraní. No es otra cosa que un grito de libertad que ensancha los pulmones de cuantos asfixiados piden ser, piden ritmo, piden ley para aquello que sienten excesivo en el contexto en el que viven.

¿Qué manera de narrar esta historia elegiste?

Es un cine de contemplación que renuncia al cine panfleto, al cine de denuncia por sí misma, pero de ninguna manera renuncia al compromiso ético de narrar la problemática de la tierra, con el desafío narrativo de mostar a los personajes y a la historia con cierta carga poética y desde allí narrar con el fin de invitar al espectador a que reflexionen sobre los derechos que le son vulnerados a los campesinos de este lugar. Además decidí que no hablen castellano los personajes, sino su lengua, y que la película sea traducida al castellano como así también a otros idiomas ya que apostamos enviarla a diversos festivales.

¿En qué etapa se encuentra la película?

Estamos en la post producción. Hace tres meses terminamos de rodar la última etapa en Paraguay, en la colonia donde vive Fidel. Allí se filmó el reencuentro de Fidel con su familia, con su gente. Pudimos trabajar con un equipo local, así que podríamos hablar de una co-producción. Luego terminamos de filmar algunas cuestiones que habían quedado pendientes en Puerto Libertad.

Todavía no hay fecha definitiva de estreno pero si algunas posibilidades concretas. Se estrenará en Buenos Aires, Asunción, y por supuesto en Misiones.

Algo que nos llena de alegría es que la película va acontar con una banda de sonido a cargo de Lucas Guinot, que es un eximio músico bonaerense, un gran compositor creador del proyecto Tango for import; y que acompañó y grabó con muchos cantantes y formaciones de la música popular. La música será interpretada por la Orquesta de Niños y Jóvenes de Berisso. Ya estamos trabajando en la página web de la película, donde iremos contando cada avance. Esas son algunas de las novedades de esta película que nos he llevado mucho trabajo, mucha entrega, pero también felicidad.

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